Marx Arriaga Navarro reveló cómo se le ordenó retirar de los libros de texto gratuito de la SEP cualquier referencia sobre la Guerra Sucia, algo a lo que él se negó.
Ciudad de México, 13 de febrero (SinEmbargo).– Marx Arriaga Navarro, director general de Materiales Educativos, afirmó que su separación del cargo —que se oficializará el 16 de febrero— y el intento de desalojo de sus oficinas con presencia policial buscaron enviar un mensaje político: que la derecha logró imponerse al obradorismo dentro de la Secretaría de Educación Pública (SEP).
“Me hicieron recorrer la Secretaría para que la institución viera cómo al obradorismo, o a una persona que defendió el obradorismo, la Nueva Escuela Mexicana y el humanismo mexicano, lo sacaban a la mala, con policías. Me llevaron por toda la dependencia para mostrar que el pensamiento empresarial, el pensamiento de Salinas Pliego, había ganado. Que habían logrado retirar al funcionario que representaba una resistencia al regreso de la iniciativa privada en la SEP”, sostuvo Arriaga Navarro en entrevista con Los Periodistas, programa de SinEmbargo Al Aire.
Este viernes, Arriaga denunció haber sufrido un intento de desalojo de sus oficinas por parte de elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México (SSC-CdMx), luego de haber sido notificado de su despido.
Más tarde, en conferencia de prensa, acusó a la SEP —encabezada por Mario Delgado Carrillo— de ser una institución “profundamente corrupta” y de albergar a funcionarios que, dijo, operan contra el obradorismo para favorecer intereses privados.
En la entrevista con Los Periodistas, Arriaga también afirmó que dentro de la SEP se planea modificar los libros de texto sin consultar al magisterio. Señaló que, en conversaciones con la subsecretaria Noemí Juárez Pérez, se le instruyó eliminar contenidos relacionados con la llamada Guerra Sucia, a lo que se negó.
“Nos pidieron quitar el capítulo sobre la Guerra Sucia. Respondí por oficio —los documentos están en el archivo—, así que alguien estaría mintiendo si la subsecretaria o el secretario salen a decir que eso no ocurrió. Contesté formalmente que no lo íbamos a retirar porque forma parte de nuestra memoria histórica; es una conquista desde la izquierda el reconocimiento de la Guerra Sucia. Después recibí otro oficio en el que se me ordenaba acatar la indicación. Bajo el argumento de que, según el reglamento, estoy subordinado y debía eliminar del libro cualquier mención a Lucio Cabañas, Genaro Vázquez, la Liga Comunista y los asesinatos ocurridos en Ciudad Madera”, relató.
Arriaga Navarro recordó que hace unas semanas convocó al magisterio a conformar comités de defensa de la Nueva Escuela Mexicana y de los libros de texto. Aclaró que el llamado no era contra la Cuarta Transformación. “La Nueva Escuela Mexicana surgió de las entrañas de la 4T, del obradorismo. Deberían sentirse orgullosos de que se estén formando comités para defender ese proyecto”, afirmó.
El funcionario aseguró que, durante su gestión, se desplazó de la dependencia a empresas que lucraban con la educación pública. “Me refiero a Trillas, SM, Castillo, Santillana, Grupo Prisa, Televisión Azteca, Nexos, Letras Libres. Todos ellos tenían negocios aquí; en esta dirección se firmaban contratos que dejaron de firmarse”, sostuvo.

“Hoy es un día triste para nosotros. Después de convocar al magisterio a organizarse en defensa de una educación justa y democrática —que, dicho rápido, es defender el obradorismo—, la respuesta fue enviar a cinco gendarmes para sacarnos por la puerta trasera de la institución”, expresó.
Arriaga relató que, al momento de los hechos —que la SEP negó que se tratara de un desalojo—, uno de sus colaboradores comenzó a grabar. “Me escoltaron hasta la oficina. Ya ahí les pedí al menos un oficio o que me dijeran quién dio la orden: si fue la subsecretaría de Educación Media, Noemí Juárez, o el propio secretario. Me respondieron que no me entregarían nada. En ese momento, al notar que la situación se estaba evidenciando, decidieron que los policías permanecieran, pero que se manejara con mayor discreción”, narró.
Arriaga sostuvo que desde tiempo atrás percibía un distanciamiento con el secretario de Educación, Mario Delgado. “En las últimas conversaciones ya no había la misma cercanía en torno al proyecto de los libros de texto. Empecé a notar señales. La semana pasada hablé con él y, sin decirlo abiertamente, insinuó que quizá debía buscar nuevos horizontes”, concluyó.





