Puebla, 2 Ene. (Notimex).- Las veladoras son las que se quedaron prendidas en la noche y su escape tronó por el calor y provocó un incendio al regresarse el fuego por no tener salida, informó José Miguel Rivas García, delegado del INAH.
El especialista refirió que con ello se quemó una puerta y prendió el lienzo del siglo XVIII, en el templo conocido como del Señor de las Maravillas de esta ciudad.
En entrevista, dijo que por lo anterior se puso en contacto con las autoridades centrales, con el director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Sergio Raúl Arroyo García, quien al saber esto instruyó entablar comunicación con la Coordinación Nacional de Restauración para mandar personal y revisar los cuadros y la imagen del Señor de las Maravillas.
La noche del martes fue que se suscitó el incendio, que fue sofocado por el Heróico Cuerpo de Bomberos.
"Vamos a esperar a que lleguen del Centro INAH como de la Coordinación Nacional, y se tomarán las decisiones; por el momento no se pueden encender veladoras y en ese sentido se tomará alguna decisión", comentó.
Mencionó que también hablarán con las autoridades eclesiásticas para tener su apoyo en cuanto a que las veladoras sean tipo catedral, eléctricas.
Por su parte, Eduardo Merlo Juárez, arqueólogo del INAH, dijo que el lienzo que fue dañado era una imagen alegórica de la fundación del Convento de Santa Mónica, en donde está la Virgen de la Consolación en el Centro y a sus lados las primeras monjas agustinas como doña María Almazán, así como los canónigos que dieron dinero para el primer colegio que es el antecedente del convento.
Añadió que el cuadro se puede restaurar, pero la parte dañada no se puede reincorporar, que es la tercera parte de la imagen.
Eduardo Merlo mencionó que la escalera de la torre da una curva para tomar la misma forma de la escalera y ahí el fuego colapsó el tubo y bajó, abrazó la puerta de madera y afortunadamente en eso quedó.
"Es una alegoría de la riqueza espiritual del convento de monjas agustinas; el cuadro es parte de una serie que se llama la vida de Santa Mónica, y el resto se encuentra en el museo actualmente", acotó.
Puntualizó que la urna que guarda la imagen del Señor de las Maravillas se carbonizó en el extremo derecho, pero no le pasó nada, pues ayudó el doble vidrio, y a pesar que las monjas no recomiendan untar la veladora en el cristal ello sirvió de protección.
Subrayó que si bien no tiene daños, los restauradores le darán una revisada; la urna es del siglo XX de madera de pino labrada y barnizada, lo cual permitió que se conservara la forma, pues si se le mete el dedo se desbarata.
La imagen del Señor de Las Maravillas es de madera de varias piezas y está ensamblada y no se sabe cuándo se hizo, pero se cree que podría ser de finales del siglo XVII, cuando realizaron la rifa en San José, en donde las monjas obtuvieron el premio y se trajeron la imagen colocándola cerca del coro.
El Señor de las Maravillas es huésped del ex convento y actual iglesia de Santa Mónica.
De acuerdo con la leyenda, la imagen del Señor de las Maravillas originalmente estaba acompañada de dos sayones romanos, quienes sostenían látigos.
Tiempo después una novicia escuchó, durante la noche, gemidos y golpes, por lo que, en compañía de la superiora, descubrió que azotaban a Jesús, dicho suceso se propagó por todas partes y de esa manera la imagen adquirió fama y cariño, además de que fueron retirados y quemados los verdugos.
Se corrió la voz de esto y todo Puebla fue a ver lo que sucedía. Ahí empezó el culto, que se reforzó además con un milagro de una mujer que llevaba comida a su marido, quien se encontraba en la cárcel, y un día se condolió de otro preso a quien nadie visitaba.
Al salir su esposo del reclusorio, ella siguió llevando comida al preso que no tenía visitas. Alguien intrigó en su contra ante su esposo y un día la descubrió con una canasta en la calle. El marido la cuestionó hacia donde se dirigía y respondió que iba a ver al señor de Santa Mónica, acto seguido le arrebató la servilleta que cubría la canasta y vio que sólo contenía flores de maravilla.
El milagro se hizo más sonado, sobre todo porque ella confesó lo que pasaba y desde entonces la iglesia ésta siempre llena, además de que en la Procesión de Viernes Santo se incrementa la participación gracias a esa imagen religiosa.




