Revista publica la historia de los primeros aviones mexicanos

09/01/2013 - 10:52 pm

México, 9 Ene. (Notimex).- Una parte de la historia de la industria aeronáutica nacional, así como la construcción de aviones mexicanos, se aborda en el más reciente número de la revista "Relatos e Historias en México".

De acuerdo con el historiador Javier Bonilla, autor del artículo "Hecho en México. El origen de la industria aeronáutica en Baja California", publicado en la edición de este mes, la idea para impulsar este campo fue del general Abelardo L. Rodríguez.

Esto en respuesta a los avances en la aviación moderna que se dieron en California, Estados Unidos, por lo que en 1927, con apoyo del gobierno, se estableció la Compañía Aérea de Construcción y Transportes en Baja California.

Esta compañía se estableció en un modesto galerón en la avenida México, la cual comenzó con el desafío de construir el primer avión completamente mexicano en enero de 1928, a cargo de Mariano Escobedo, luego de solicitar todo tipo de herramientas y piezas a Estados Unidos.

Los planos de la primera aeronave fueron proporcionados por la Secretaría de Guerra y Marina, y fueron modificados por el diseñador estadounidense William Waterhouse, quien realizó los cambios pertinentes que dieron como resultado un monoplano, con un motor radial Wright J-5C Whirlwind, que fue bautizado como el Baja California 1 (BC-1).

El historiador recordó que Roberto Fierro Villalobos y el capitán Luis Farell Cubillas fueron los primeros pilotos en probar el BC-1. El primer viaje de este avión debía ser de Mexicali a la Ciudad de México, con escalas en Hermosillo, Navojoa, Mazatlán y Guadalajara, recorrido que no sucedió debido a una falla en el motor que culminó con la destrucción del mismo.

Tras el fracaso de esta aeronave, se inició la construcción de un segundo avión a cargo de José Flavio Rivera, quien realizó algunas modificaciones a los planos para que la nueva aeronave pudiera emprender viajes más largos sin escalas; la construcción concluyó el 28 de marzo de 1928 y dos días después emprendió un viaje de Mexicali a la capital mexicana.

El capitán Fierro fue una vez más el piloto elegido para esta travesía y luego de recorrer 750 metros de pista logró alzar el vuelo; se mantuvo en el aire cerca de 14 horas y 45 minutos antes de aterrizar en el campo aéreo de Balbuena, en la Ciudad de México, en donde fue recibido por el presidente Plutarco Elías Calles y una multitud que lo esperaban.

La hazaña conseguida por el BC-2 generó gran expectativa en la construcción de 14 aviones para uso militar y algunos más para uso comercial, incluso un día después del aterrizaje en la capital, el presidente Plutarco Elías Calles recibió una oferta para comprar la compañía aérea, cosa que no sucedió.

Fierro y el BC-2 emprendieron un nuevo viaje a Cuba el 11 de agosto de 1928, el cual duró cerca de 12 horas, dos semanas después voló a Guatemala pero el mal tiempo lo obligó a aterrizar en Belice, aunque cuatro días después llegó a su destino. Viajó a El Salvador, Honduras, Costa Rica y finalmente llegó a Panamá en septiembre de ese año.

Durante este viaje por Centroamérica, la fábrica construyó el BC-3 en Tijuana, y, a diferencia de sus predecesores, este diseño incluía tanques de combustible de mayor capacidad, su construcción fue concluida en 1928, pero a causa de varios desperfectos, los estadounidenses Benny Moeur y Fred C. Ayars fueron llamados para repararlo.

Las reparaciones del BC-3 finalizaron en octubre de 1929, mismo año en que el piloto mexicano José Flavio Rivera emprendió un viaje de Mexicali a San Salvador y de ahí a la Ciudad de México, con el propósito de demostrar la confiabilidad de este nuevo modelo y de este modo atraer posibles compradores.

Por su parte, el BC-2 siguió surcando los cielos para uso militar y algunas demostraciones, hasta que en 1929 se estrelló en una de las montañas de la Sierra Madre Occidental, cuando el piloto Miguel Colorado y Cupido sobrevolaban la ciudad de Los Mochis, Sinaloa.

En 1930 el BC-2 volvió a fracasar cuando el capitán Fierro intentaba volar de Nueva York a la Ciudad de México, explicó en este artículo el historiador.

A causa de los múltiples fracasos de los tres modelos de aviones construidos en México, la Compañía Aérea de Construcción y Transportes dejó de recibir el apoyo económico de los inversionistas, por lo que se vio obligada a cerrar sus instalaciones, luego de sentar las bases de la industria en este país.

Redacción/SinEmbargo

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