Cuando ser estrella de una película para adultos resulta ser algo más común de lo que parece

21/02/2013 - 1:00 am

Ciudad de México, 21 de feb (SinEmbargo).- Que un hombre diga que mira porno con fines de investigación, podría sonar a broma. Si a ello agrega que lo hace para recopilar datos, analizarlos y distribuirlos entonces el asunto se torna más inverosímil. Sin embargo, el escritor Jon Millward lo hizo, y no sólo eso, sino que descubrió el prototipo común de cómo –se supone– debe ser una actriz de películas para adultos en la actualidad.

De acuerdo con la investigación de Milward, la actriz porno promedio debería ser alguien similar a una mujer californiana caucásica, de cabello castaño, llamada Nikki Lee. Esa es la concusión a la que llegó el escritor tras estudiar los perfiles de 10 mil protagonistas de filmes para adultos en el sitio Internet Adult Film Database (IAFD).

La media demográfica de los protagonistas porno se centra de manera detallada en los aspectos físicos de los actores; desde su peso, estatura, color de cabello e incluso la forma del rostro.

Foto: jonmillward.com

Pese a los clichés el resultado más común en cuanto a color de cabellera fue el castaño, mientras que el estereotipado rubio de las mujeres fatales quedó en segundo sitio, con 32.7% del total.

Por otra parte, en el comparativo nitre la población de Estados Unidos y el de sus actores porno, resultó que tanto hombres como mujeres presentan la misma estatura, aunque en cuestión de peso, quienes trabajan en la industria XXX son mucho más delgados.

Mientras que los hombres pesan 14% menos que el promedio de la población masculina, las actrices son mucho más delgadas que sus similares civiles con una diferencia de 29%. Asimismo, la diferencia entre tallas de brasier también es notoria y las musas del porno promedian un 34B, mientras que las mujeres "normales", por así decirlo, utilizan una copa D, aunque no se especifica el número.

Foto: jonmillward.com

Sin embargo, Milward no sólo se enfocó en el físico, también realizó un comparativo de nombres y apellidos para ver cuáles son los más comunes y, por ende, los más representativos de la industria para adultos, así como ciertas tendencias a la hora de "bautizarse".

Entre las damas la tendencia, más allá del nombre propio, se encuentra una predilección de apellidos poco comunes como Love, Sweet, así como Star y Fox en todas sus variantes (Foxx, Starr, etcétera); mientras que los hombres resultaron ser menos imaginativos en este rubro y el apellido Steel/Steele resultó ser el más usado.

En cuanto a lugares de origen, el estado de California aparece como el lugar idóneo para procrear a futuros actores porno, seguido de cerca por los estados de Florida y Texas. Mientras tanto, en los papeles que los histriones realizan en las películas, el de dama madura o MILF fue el más recurrente, junto con el de estudiante o Coed.

Foto: jonmillward.com

PROBLEMAS DE IMPRECISIÓN
La exactitud de la investigación no está garantizada y depende principalmente de dos factores: que la información contenida en IAFD sea, efectivamente, verídica y la fuerza del análisis estadístico de Milward, quien en su blog no ofrece muchos detalles sobre los métodos utilizados en su estudio, aunque dice que publicará un informe más detallado en el futuro.

En lo referente a la precisión de la base de datos, el sitio dice que es alimentado por editores voluntarios, mientras que los lectores y los mismos actores pueden enviar sus correcciones, sobre las que los encargados de la página tienen la última palabra. Aunque, teniendo en cuenta que la pornografía –y la industria cinematográfica en general– se basa en tipo determinado de complexiones, es de suponerse que hay una cantidad significativa de datos falsos sobre edades, pesos y otro tipo de medidas.

Desgraciadamente, el análisis tampoco es temporal para verificar la manera en la que han variado los números arrojados en esta investigación a través de los años; aunque, no hace falta ser un conocedor de porno para darse cuenta que los prototipos de belleza han cambiado drásticamente en cada década.

Ramiro Rivera

Lo dice el reportero