Intentaron matarla por querer estudiar, ahora tiene una escuela propia: Malala Ysufzai, la niña heroína de Pakistán

07/04/2013 - 1:00 am

Foto: EFE
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Ciudad de México, 7 abr (SinEmbargo).- El único delito de Malala Yousafzai, una niña de Paquistán, fue querer estudiar y luchar porque todas sus amigas y compañeras pudieran disfrutar del conocimiento.

Tiene apenas 15 años y un futuro incierto, cargado de operaciones e ingresos al hospital, donde trataron de aliviar las secuelas que le dejó un atentado a tiro por parte de los fundamentalistas musulmanes, quienes, como se sabe, consideran a las mujeres un ente inferior y, por tanto, carente de derechos que son básicos en casi todo el mundo, como el de asistir a la escuela.

El presente muestra que el odio y la intolerancia esta vez no se han salido con la suya y en enero pasado, a tres meses de recibir un disparo en la cabeza, Malala fue dada de alta en un hospital de Inglaterra.

La menor ingresó de nuevo al hospital en febrero para otra cirugía de reconstrucción de cráneo, con posibilidades de una buena recuperación pues, al decir de los médicos, los cerebros de los adolescentes se adaptan más fácilmente a los traumas.

Su caso dio la vuelta al mundo, al punto de que el relator especial de la ONU sobre el derecho a la educación instó a los gobiernos a cumplir con la obligación de proteger y promover el derecho a la educación, particularmente en el caso de las niñas y mujeres.

Kishore Singh citó el caso de Malala como un ejemplo de lo lejos que queda aún el objetivo de que las menores de todo el mundo ejerzan su derecho a la educación sin ningún temor.

Ella se ha convertido en un símbolo de la lucha mundial por las garantías de las niñas y en una verdadera heroína en Paquistán, donde no cesan a pesar de todo los ataques a las mujeres que defienden su derecho a estudiar.

La semana pasada, por ejemplo, Shahnaz Nazli, una profesora , fue asesinada a tiros por unos hombres que iban en motos. El hecho ocurrió cerca de la frontera con Afganistán y el motivo del crimen habría sido que la mujer daba clases a niñas.

LA EDUCACIÓN PARA LAS MUJERES, UN DERECHO RETICENTE

Angelina Jolie en Pakistán (Foto: EFE)
Angelina Jolie en Pakistán (Foto: EFE)

Por cuestiones económicas, culturales, políticas o religiosas (o por todas ellas juntas en algunas regiones), el derecho a la educación de las mujeres, una reivindicación conseguida con mucho esfuerzo apenas  a principios del siglo XX, es todavía retaceado en nuestros tiempos en varias partes del mundo.

Los talibanes radicales, para los que la mujer es poco menos que un objeto animado sin voz ni voto, sin corazón y sin alma, no son los únicos que están en desacuerdo con que las mujeres accedan a la escuela. Sobresalen, eso sí, por su crueldad y por lo dispuestos que están a llevar hasta las últimas consecuencias  su ideología.

Por eso, el 10 de noviembre pasado, en muchas partes del mundo se llevó a cabo una manifestación en apoyo a Malala Yousfzai, quien se convirtió, merced a una circunstancia trágica que casi le cuesta la vida, en el emblema del derecho de las niñas a la educación.

“La educación es un derecho humano fundamental. Es la vía hacia el desarrollo, la tolerancia y la ciudadanía global. Únanse a nuestra campaña por la educación ante todo, por Malala y las niñas y niños en todo el mundo”, dijo Ban Ki-moon, el Secretario General de Naciones Unidas, recordando por otra parte que en el mundo hay 61 millones de niños que no van a la escuela.

La UNESCO y el gobierno de Pakistán celebraron un evento de alto nivel en diciembre, para promover la toma de medidas que garanticen el derecho de las niñas a la educación.

La UNESCO ha señalado en repetidas ocasiones que el intento de asesinato a Malala es una violación a las garantías fundamentales de las niñas y una muestra clara de que la discriminación contra las mujeres empieza a una edad muy temprana.

Atacada por los talibanes del Valle de Swat, Malala simboliza la resistencia de muchas jóvenes y familias de esa zona al cierre de las escuelas para niñas.

Pakistán celebrará cada año una jornada anual en su homenaje, dedicada a promover la educación en el país.

El 10 de noviembre se ha instituido, además, como el “Día de Malala” por la ONU, para reconocer la lucha de la adolescente.

Ahora, la niña que casi paga con la vida su deseo de estudiar, tiene una escuela propia gracias a la solidaridad de la actriz estadounidense Angelina Jolie, quien ha contribuido con 200.000 dólares a la financiación de un proyecto educativo en Pakistán que lleva el nombre de Malala Ysufzai.

Por razones de seguridad no se reveló la localidad donde se llevará a cabo el proyecto.

“Los talibanes la dispararon a bocajarro en la cabeza y la hicieron más fuerte. En un brutal intento por silenciar su voz, lograron que se escuchara con más fuerza”, dijo Angelina.

“Es el momento más feliz de mi vida.Si podemos dar educación a 40 niñas, podemos educar a 40 millones de niñas”, dijo Malala desde Londres, donde vive después del atentado.

El apoyo de Jolie a la joven ha sido incesante. Una semana después del trágico suceso donó 50.000 dólares a la Fundación Mujeres en el Mundo para ayudar a su causa.

El mensaje de fortaleza y justicia que impregna el discurso de Ysufzai ha calado también entre los hijos de Jolie con su pareja, el actor Brad Pitt, tal y como desveló la propia artista en la publicación The Daily Beast.

"La historia de Malala se quedó con ellos durante todo el día y por noche tenían muchas preguntas. Nuestra hija de 8 años sugirió que el mundo debía construir una estatua para ella", escribió la actriz.

Malala Ysufzai asistió a su primer día de escuela el 19 de marzo, semanas después de haber sido dada de alta del hospital tras las operaciones de cirugía reconstructiva a las que se sometió, informó EFE.

Redacción/SinEmbargo

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