
Cleveland, Ohio, 8 de marzo (SinEmbargo y agencias).– Ariel Castro distribuyó volantes con la foto una menor desaparecida en el vecindario. Tocó música en un acto de recaudación de fondos. Y cuando los vecinos se reunieron para una vigilia con velas, hace apenas un año, Castro estuvo allí y consoló a la madre de la desaparecida.
Castro, de 52 años de edad, puertorriqueño, parecía acongojado por la desaparición de Gina DeJesus en 2004 y otras adolescentes que tampoco regresaron a sus casas.
Ahora, él y sus hermanos están detenidos por el secuestro de Gina DeJesus y otras dos mujeres desaparecidas desde hace una década: Amanda Berry, de 27 años; Michelle Knight, de 32; y la misma DeJesus, de 23. Parece que estuvieron secuestradas en su casa desde que eran adolescentes o tenían poco más de 20 años.
Los agentes también hallaron en la casa una niña de 6 años de edad, que se cree es hija de Berry, dijo el subjefe policial Ed Tomba. No precisó quién podría ser el padre.
La historia de la liberación parece casi de película:
Hace apenas una semana, Castro llevó a la niña de seis años a un parque cercano, donde jugaron en el pasto, dijo un vecino que vive en la calle, Israel Lugo.
"Le pregunté (a Castro) de quien era la niña y él me dijo que era la hija de su novia", agregó a la agencia AP.
Ellas fueron rescatadas después de que Berry zafó la parte inferior de una puerta de malla cerrada y pidió el teléfono de un vecino para llamar al 911.
Un agente se presentó minutos después y Berry salió corriendo para abrazarlo.
La policía identificó a los otros dos sospechosos como hermanos de Castro: Pedro Castro, de 54 años, y Onil Castro, de 50.
ATÓNITOS
Estados Unidos continúa atónito ante la historia de las tres jóvenes desaparecidas desde hace una década que fueron halladas con vida el lunes pasado en una casa en Cleveland, Ohio.
Charles Ramsey estaba comiendo una hamburguesa cuando escuchó los gritos de una de las tres mujeres secuestradas y acudió a ayudarla.
Ramsey, un afroamericano que trabaja como lavaplatos en un restaurante en el área de Cleveland, llevaba un año viviendo en el barrio donde Amanda Berry, Gina DeJesus y Michelle Knight fueron halladas el lunes pasado tras una década sin noticias de ellas.
Fue él quien respondió a los gritos desesperados de Amanda Berry, que cargaba también a una niña de 6 años que tuvo durante su cautiverio, rompió a patadas parte de la puerta de la casa donde Ariel Castro, su vecino, las mantenía secuestradas.
Después ayudó a Berry a llamar por teléfono a la policía.
"¡Fui secuestrada y he estado desaparecida diez años y aquí estoy, estoy libre ahora!", aseguró en una desesperada llamada al número de emergencias 911, según la grabación hecha pública por la policía.
Nerviosa ante las preguntas de su interlocutor acerca de qué ropa llevaba puesta el secuestrador, grita con frustración: "¡No lo sé, porque no está aquí ahora y por eso me pude escapar!"
Cuando el operador de la policía le dice que los agentes estarán allí cuanto antes, Berry añade en medio de lágrimas y con temor:
"Los necesito ahora, antes de que vuelva".
Cuando Ramsey vio a Amanda Berry salir de la casa "con un ataque de pánico", "gritando como si atropellaran a un niño", pensó que se trataba de una riña de novios, pero al ver la juventud de la chica, que desapareció en 2003 cuando tenía 16 años, pensó que no era posible que fuera pareja de Castro, de 52.
"Estaba bien arreglada, no parecía que hubiera sido secuestrada", explicó Ramsey, que finalmente refugió a Berry y su hija en su casa hasta la llegada de la policía pocos minutos después.
Berry, que ahora tiene 27 años, permanecía desaparecida desde abril de 2003. A la joven de origen puertorriqueño DeJesus, que ahora tiene 23 años, se le perdió la pista en 2004 y Knight, actualmente de 32 años, desapareció en 2002.
Las mujeres estaban en lo que parecía ser una casa de madera normal de un barrio hispano en la ciudad del norte de Ohio, a menos de un kilómetro de distancia de donde viven las familias de Berry y DeJesus. Se desconocen más datos sobre Knight.
Los casos de Berry y DeJesus tuvieron amplia cobertura mediática, se hicieron vigilias en sus casas y pósters, fotos y artículos en la prensa local mantenían viva la memoria de ambas, y por eso, cuando Berry escapó y pidió ayuda, un vecino la reconoció y la ayudó.
Justamente el mes pasado un canal de televisión local emitió una historia sobre los diez años de la desaparición de Berry. Y hace dos semanas, las familias habían hecho una vigilia en el barrio, informó el concejal de Cleveland Brian Cummins en una entrevista con CNN.
Charles Ramsey sigue sin poder creer que su vecino Ariel Castro, que le invitó un día a su patio trasero a "comer costillas y escuchar salsa" sea el responsable de la desaparición y secuestro de las tres chicas, dos de ellas (Berry y DeJesus) casos muy conocidos en la ciudad.
"Hermano, hay que tener unos testículos muy grandes para hacer lo que hizo", explicó con esa manera tan particular de hablar Ramsey al primer periodista que lo entrevistó tras el suceso para un canal local.
Varios medios publicaron una fotografía en la que se ve a Berry en el hospital abrazando a una de sus hermanas y una niña pequeña.
También la tía de DeJesus aseguró a los medios que la joven se encontraba bien y había reconocido a los suyos.
"Gina está bien, todas las muchachas están bien, gracias a Dios", dijo Sandra Ruiz en declaraciones en español a cámaras de televisión desplazadas hasta Cleveland.
Según explicó, DeJesus fue capaz de reconocer a toda su familia. "Ella conocía a todos, sabía quién era mami, quién era papi, quién era su tía", relató.
"Esto es un milagro", se asombraba Ruiz, quien pidió a los medios que respeten la intimidad de las familias en estos momentos. "Tenemos que darles tiempo para que puedan respirar".
También el alcalde de Cleveland, Frank Jackson, pidió a los medios que les den "espacio" a las jóvenes y sus familias para superar estas vivencias "traumáticas".
DUDAS
Con todo, "la pesadilla ha terminado", se felicitó el agente especial del FBI Steven Anthony.
Aunque todavía quedan muchas preguntas por responder, "ahora empieza la curación" de las heridas, afirmó.
La Policía no dijo cómo fue que fueron secuestradas las mujeres ni la forma en que fueron escondidas en el barrio. Los investigadores tampoco precisaron si ellas estaban en sitios restringidos dentro de la casa o si fueron agredidas sexualmente.
Ariel Castro era el dueño de la casa donde se encontraron a las mujeres, en un barrio salpicado de viviendas tapiadas, justo al sur del centro de la ciudad.
Un hijo de Ariel Castro, Anthony Castro, dijo en una entrevista con el diario Daily Mail de Londres que habla con su padre apenas unas pocas veces al año y que rara vez lo veía en su casa. Dijo que en su última visita, hace dos semanas, su padre no lo dejó entrar.
"La casa siempre estaba cerrada", dijo. "Había lugares a los que nunca podíamos ir. Había cerrojos en las puertas al sótano, cerrojos en el ático, cerrojos en el garaje".
–Con información de DPA y EFE





