Los Rojos del Águila de Veracruz reciben a Rieleros de Aguascalientes; rememoran la final del año pasado

31/05/2013 - 12:30 am

Ciudad de México, 31 de mayo (SinEmbargo).- El reciente yace en el oriente de la ciudad al lado de un coloso que llegó para interrumpir el paisaje con sus fervientes aficionados tan distintos pero igual de apasionados como los de costumbre. El juego de pelota se vio opacado por el sueño de sobresalir en el deporte más popular del país. El estadio Alberto Romo Chávez ha sido siempre casa de los Rieleros de Aguascalientes aún incluso cuando no hubo equipo representativo.

En 2012, una campaña de ensueño despertó del letargo que la gente sufrió por el paupérrimo estilo de juego de Necaxa que sigue estancado en la división de ascenso del balompié nacional sin ningún proyecto que ilusione. Los rieleros sacaron la casta y la pequeña explanada que divide a los dos inmuebles se vio llena otra vez como en los viejos tiempos de futbol de primera. La diferencia era que ahora las camisetas de los aficionados eran más holgadas y se llevaba gorra.

En frente del equipo hidrocálido estaba Veracruz. Un equipo de tradición ganadora ponía en tela de juicio la gran campaña del riel. Con un estilo agresivo, los Rojos del Águila pusieron el pie en el acelerador para el gusto de la fanaticada de Aguascalientes que deseaba playoffs en el centro de la República.

La serie resultó emocionante para el aficionado parcial que veía como veracruzanos e hidrocálidos perdían la consciencia en pos de ver ganar a su equipo. Los dos primeros partidos jugados en Aguascalientes despertaron la enjundia de la gente. Como en ambiente de feria de San Marcos, el viejo parque Romo Chávez rejuvenecía. Aguiluchos y Rieleros dieron una serie memorable para la historia de la liga mexicana de beisbol.

Veracruz arrancó tan local como favorito. Para sorpresa de tantos pronósticos de los que el deporte se burla, Rieleros ganó los dos primeros juegos en suelo jarocho. El panorama que era pre largo en la previa, de pronto se acortó en la realidad. Sin embargo, el beisbol tan acostumbrado a proezas, resurgió de entre los que daban por terminada su temporada y regaló mucha más emoción de la que en un principio se esperaba.

Los tres partidos siguientes fueron en Aguascalientes. Una afición que ya festejaba el título que lucía cercano  gozó con las estrategias salidas del dogout. Al finalizar el quinto partido, la disputa seguía a favor del riel 3-2. Los Rojos del Águila habían logrado empatar la situación a dos juegos por bando cuando rieleros reaccionó y se puso a una victoria del campeonato.

De regreso a Veracruz, el beisbol tomaría un descanso sin desafiar a lo que se veía venir. Veracruz ganó los dos partidos seguidos y se corono por sexta ocasión en la LMB. Esta noche, la estela de aquella mítica final revive en el Estadio Beto Dávila. En suelo Jarocho, Rieleros teniendo una campaña para el olvido, podrá acordarse de lo vivido y empezar a salir de esta mala racha. Veracruz, con un paso más irregular pero no tan malo como los de Aguascalientes, tendrán en el partido un pretexto para dar el salto de calidad que les falta. La añoranza de la final pasada vuelve con realidades distintas. El beisbol caprichoso ha vuelto a hacer de las suyas.

Redacción/SinEmbargo

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