Rafael Nadal se enfrenta a David Ferrer en la emocionante final española de Roland Garros

08/06/2013 - 1:00 am

Ciudad de México, 8 de junio (SinEmbargo).- Novak Djokovic es el número uno del mundo. El corazón de Nole no se discute cuando golpea una pelota con la raqueta. El serbio ha sido el más constante del circuito con su estilo de juego tan efectivo como espectacular. Ayer en París, el mejor de este planeta entró en la órbita de Roland Garros frente a Rafael Nadal, dueño del ambiente.

Rafael Nadal paraliza a un país entero. El mejor jugador de la historia en arcilla maneja los tiempos y el espacio en el torneo más importante de esta superficie. El ganador de 7 torneos parisinos hace suyo todo el ambiente sin importar que el mejor jugador del planeta esté enfrente. Con una sobreexplotación de su inmensurable condición física, la garra del español es un premio a los aficionados del deporte blanco.

En la primera semifinal del viernes, un partido de tenis se volvió un maratón de resistencia física y mental que deslumbró a millones de aficionados que se entregaron al espectáculo habitual de un Djokovic-Nadal. Las expectativas altísimas fueron superadas al vislumbrar uno de los mejores partidos de la historia. Con Nole apuntando bien al fondo con golpes precisos que un incansable Nadal respondía una y otra vez.

Foto: Facebook
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El quinto set, luego de más de 4 horas, fue de alarido. Con 4-2 a favor del serbio, el de Mallorca entendió que el partido se jugaba en su hábitat natural, donde había construido la mayoría de su legado. Han sido constantes los regresos triunfales de Nadal a lo largo de su carrera, pero sin duda alguna el de esta semifinal, quedará en la memoria por llevar todo al límite con parciales de (6-4, 3-6, 6-1, 6-7(3) y 9-7). Cinco sets que dejaron rendido y sin la posibilidad de ganar el único Grand Slam que le falta al número uno del mundo, mientras que el chico del barrio se dispone a ganar el octavo título y seguir acrecentando su historia.

La ilusión jugó un papel predominante en la segunda semifinal. En España todos esperaban que el buen momento de David Ferrer fuera suficiente para tener una nueva final entre españoles en Roland Garros. Francia se entregó a Jo Wilfried Tsonga que representaba la esperanza de que un galo pudiese ganar el Grand Slam de París después de 30 años. Con toda la presión en sus hombros, ante el número cinco del mundo, Tsonga se desmoronó.

Ferrer jugó con astucia. Con un juego agresivo ante las miradas incrédulas de los franceses que veían la ilusión de triunfo desaparecer en cada punto. El español marcó los ritmos y provocó la desesperación del francés que nunca se sintió cómodo en cancha. David con 31 años mostró el coraje que juega mucho en estas instancias, más si nunca se ha disputado una final de un Grand Slam. La capacidad mental fue la gran diferencia. En sets corridos, David dejó en el camino al francés por 6-1, 7-6 y 6-2.

Roland Garros se gana más con la cabeza que con la cabeza dicen los expertos. Esta final pondrá en prueba esa hipótesis. Un histórico que será una leyenda del Tenis quiere su título 8, con todo el juego cualquier tenista quiere tener. Su compatriota David, que con la experiencia de un carrera muy hecha, debutará en esta gala de final con la cabeza bien puesta, sabiéndose la víctima y con nada que perder. El dueño de casa recibe a un viejo amigo que comparte la misma lengua y el mismo sueño de ganar.

Foto: Fcebook
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Francisco Espinosa

Lo dice el reportero