
Ciudad de México, 19 de julio (SinEmbargo).– El tip es tan, pero tan simple, que hasta da pena comentarlo. Pero es tan efectivo, que vale la pena hacerlo, más ahora que es tiempo de huracanes y temporales en México y llueve, y llueve.
Resulta que el periodista de The New York Times William J. Broad pasó el puente del cuatro de julio en una barbacoa con amigos. Atardecer, hierba, árboles: un sitio perfecto para humanos... y mosquitos. Pero sorprendentemente, los invitados consiguieron salir indemnes gracias a un truco del anfitrión, colocar un ventilador.
Broad tiró del hilo y llegó al amigo del amigo que había descubierto la barata y simple solución.
El autor de la brillante ocurrencia le explicó que se había limitado a pensar como un mosquito. Porque, ¿si fueras un diminuto insecto, te sentirías cómodo en un lugar con vientos huracanados? El truco resultó estar avalado por la Asociación Americana de Control de Mosquitos.
Además, los ventiladores contribuyen a dispersar el CO2 que emitimos los humanos y que sirve a estos insectos para localizarnos, por lo que el método es efectivo por otra razón añadida.
Puedes conseguir un ventilador de esos de clip, de plástico, muy baratos en el mercado, y colocarlo arriba de tu cama. No necesitas la turbina de un avión: con algo de ventisca tienes suficiente.
Por otro lado, hay un montón de engaños con respecto a los métodos para espantar a los mosquitos.
The Huffington Post recuerda, por ejemplo, los “repelentes” electrónicos de mosquitos: “Por mucha publicidad que los vendedores hayan realizado por distintos medios explicando las fantabulosas bondades de estos chismes que emiten sonidos de altas frecuencias, lo cierto es que todos son un timo. Según la teoría de los comerciantes, los ultrasonidos que emiten los aparatos simulan el batir de las alas de los mosquitos macho, espantando a las mosquitas hembra, que son las que pican. Sin embargo, la audición de las hembras es mínimo y no justifica que este proceso se pueda dar”.
Además, existen multitud de estudios que demuestran que no tienen ningún efecto en prevenir las picaduras de mosquito, sea de la especie que sea.
Romar vitamina B1, ajos u otros alimentos: Existe la creencia de que tomando determinados remedios naturales como vitamina B1 o ajo diariamente durante el verano, cambia el olor corporal y eso repele a los mosquitos. Seguro que comiendo ajo todos los días espantas a otros animales, pero en cuanto a los mosquitos les da bastante igual, tanto el ajo como la vitamina B1. Tampoco existen pruebas de que ingiriendo algún alimento en particular sirva de algo en la prevención de mosquitos.
La mayoría de aceites esenciales de plantas: Comparado con los repelentes sintéticos (especialmente con respecto al DEET, el más efectivo en la actualidad), la amplia mayoría de aceites esenciales de plantas o no ofrecen protección frente a los mosquitos o la duración de la protección es muy corta (cuestión de minutos) por su rápida evaporación, por lo que su uso se vuelve desaconsejable al existir alternativas más eficaces.
Entre estos aceites esenciales comerciales para la piel que no garantizan una protección segura frente a las picaduras de mosquito encontramos al aceite de citronela, nim, menta o geranio (con una duración de protección media inferior a 20 minutos). También hay que tener en cuenta que el hecho de que sean naturales no significa que sean inocuos. Los aceites esenciales de plantas a concentraciones elevadas (por encima del 15-20%) pueden ser muy irritantes para la piel y es por ello que se utilizan diluidos.
Pulseras “repelentes”: ¿Qué hay de verdad en ello? Pues que, aunque llevasen DEET nos protegerían de los mosquitos durante la asombrosa duración de 0.3 minutos. Pasado ese tiempo ya pueden ir comprando otra pulsera nueva.





