El bajo es un instrumento políglota. “El bajista puede disfrazarse de otros instrumentistas”, dice Alonso Arreola

25/07/2013 - 12:30 am

Foto: Facebook
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Ciudad de México, 25 julio (SinEmbargo).- Alonso Arreola (Ciudad de México, 1974) es considerado uno de los mejores bajistas mexicanos de todos los tiempos, una definición que al también periodista y escritor tiene sin cuidado, convencido como está de que en el arte no importan las competencias sino las posibilidades.

Precisamente, de querer es poder y del poder que otorga perseguir con tenacidad los sueños consiste su prodigiosa y multicolor carrera artística. Como nieto del gran Juan José Arreola, ha ensayado la poesía y escribe desde una columna semanal en La Jornada, hasta textos que dan sustancia a sus trabajos musicales.

Junto con su hermano, el también músico José María Arreola, ha compilado las cartas de amor de su abuelo a su abuela en el libro editado por Planeta en 2011 Sara más amarás.

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“La primera vez que tuvimos en nuestras manos las cartas que mi abuelo Juan José escribió a mi abuela Sara, estábamos en la cocina de su casa de Zapotlán (Ciudad Guzmán), tomando chocolate, hablando de amor”, cuenta Alonso, quien recopiló las letras del amor entre Juan José, “el buzo de una energía poderosa” y Sara, “la escafandra para que él pudiera respirar”, como narra el nieto.

También en 2011, Alonso, presentó sus EP’s dedicados a la sangre.

Las Transfusiones de Cruento (Intolerancia, 2011) y Los Contagios de Cruento (Intolerancia, 2011), cuarto y quinto, respectivamente, forman parte de una trilogía con diversos géneros (rock, jazz, clásico, hip hop) y músicos invitados, todos conducidos a través del bajo eléctrico.

“Se trata de un proyecto patrocinado por múltiples benefactores que, una vez más, busca distribuirse causando beneficio a una institución valiosa: la asociación Ser Humano A.C., casa hogar de niños con VIH”, dijo Arreola durante la presentación.

En el proyecto, el músico estuvo acompañado por el baterista Chema Arreola, el guitarrista Alex Otaola, Daniel Zlotnik, Gerry Rosado, Denise Gutiérrez (Lo Blondo), Fernando Rivera Calderón, Yamil Rezc, Mardonio Carballo, Jaime López, Javier Calderón, Alfonso André y Sabo Romo,

El artista también creó, a finales del 2009 el espectáculo Las partículas horizontales, al lado del escritor francés Michel Houellebecq, el recital Confabulario Musical dedicado a la obra de su abuelo el escritor Juan José Arreola y junto a su hermano baterista musicalizó tres veces en vivo la película The Kid de Charles Chaplin en la Cineteca Nacional.

Como maestro, fundó el taller didáctico LabA en el que imparte clases a más de 40 bajistas, con una cifra igual que con paciencia integra la lista de espera.

Liderando sus propios proyectos o como miembro del grupo La Barranca (2001-2007), ha tocado en los principales festivales de México, ha tocado varias veces en los Estados Unidos, en Francia y en Japón, donde también ha sido editada su música.

LA ENTREVISTA A ALONSO ARREOLA

Encontramos a Alonso en la sala vip del Aeropuerto de Ciudad de México, presto a partir rumbo a la Argentina, donde este lunes 29 de julio ofrecerá una clínica, además de participar en el Festival Solo Bajo, que tendrá lugar este fin de semana en Buenos Aires.

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Estaba con un poco de adrenalina todavía, fruto de su encuentro con sus colegas, amigos y maestros Michael Manring y Trey Gunn (Ex King Crimson), que dio cierre en el Centro Cultural Roberto Cantoral en el exitoso ciclo Alterna Jazz, organizado por la cantautora y promotora Sara Valenzuela.

–      Señal de que los tiempos cambian es que ahora hay festivales íntegramente dedicados al bajo, ¿verdad?

–      Sí, es cierto, porque si bien en Estados Unidos hace tiempo ya que se viene organizando el Día del Bajista, el tema no se había extendido por otros lugares y claro que es un gusto muy especial que esto finalmente empiece a ocurrir. Mi esperanza es que el año que viene organicemos este festival en México.

–      ¿El bajo da por sí mismo para que se convierta en un instrumento con tanta predominancia?

–      ¿Sabes qué pasa?, que gracias a la tecnología, a los efectos, a las nuevas técnicas físicas, incluso, que se han desarrollado en los últimos 20 años, quien toca el bajo puede disfrazarse de otros instrumentistas. Me gusta pensar que soy un bajista que toca el bajo, pero que también toca la guitarra, la batería y las percusiones en mi instrumento. El hecho de que tenga sólo cuatro cuerdas o de que sea un instrumento más grande que la guitarra, no quita que sea políglota que puede cumplir todos los roles. El caso es que tanto te interesas en explotarlo y aprender los distintos lenguajes y técnicas. Afortunadamente, las cosas están cambiando. Puedo decirte, por ejemplo, que tengo más solicitudes de alumnos que antes. Tengo 40 activos y otros 40 en espera, lo cual hace 10 años hubiera sido impensable.

–      El jazz fue un pionero en la valoración del instrumento…

–      Sí, claro, desde los inicios del jazz, con tipos como Dennis Chambers o Scott Lafaro. Justamente por el género, por el estilo, el bajo tiene un papel predominante en el jazz. En la música pop fue perdiendo su relevancia, aunque hay que decir que en los tiempos del Motown y del funk, era incluso más importante que la guitarra.

–      ¿Qué significa para ti que digan que eres el mejor bajista de México?

–      Una tontería absoluta. Ser el mejor no es el objetivo. Mi carrera tiene que ver con la persistencia y con la necedad. No se trata solamente de componer piezas alrededor del bajo, sino también de generar proyectos en el escenario, que se conviertan en un disco o un DVD. Hay que insistir e insistir y así de pronto, por propio volumen de trabajo, empieza a haber un reconocimiento. Más que tratar de ser el mejor, desde hace tiempo me comprometí con la idea de crear puentes entre el bajo y todas las demás cosas que me interesan en la vida, con la danza, la poesía, la literatura…

–      ¿Cómo ha sido la experiencia con Michael Manring y Trey Gunn?

–      Ha sido uno de los mejores momentos de mi vida. Son grandes amigos y músicos a los que admiro profundamente desde hace más de 20 años. Si bien ellos habían grabado en mis discos y con ellos había tenido experiencias personales importantes como mi viaje a África el año pasado con Trey, el concierto de los tres fue como la cereza en el pastel. Nos gustó tanto el resultado que estamos pensando en replicarlo en otros lados. Incluso estamos pensando en un nombre para el proyecto y vamos a sacar el DVD de lo que ocurrió en el Cantoral. Para mí Michael es un ser que está más allá del bien y del mal. Lo admiro mucho como compositor e instrumentista. Lo mismo con Trey, aunque él toca ese instrumento llamado “Warr Guitar”, que no es un bajo. Los dos me han influido mucho.

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–      ¿Y qué clase de público fue a verlos, nerds clavados en el bajo?

–      (risas) Eso fue lo mejor. Para empezar, mucha gente se quedó afuera. En una sala de 900 personas, que quede sold out para ver a bajistas, ya resulta curioso. El punto es que más allá de los clavados en el instrumento, había gente de todos los gustos, desde los fanáticos de King Crimson hasta los muy interesados en el jazz. Fue una noche redonda.

Mónica Maristain

Mónica Maristain

Es editora, periodista y escritora. Nació en Argentina y desde el 2000 reside en México. Ha escrito para distintos medios nacionales e internacionales, entre ellos la revista Playboy, de la que fue editora en jefe para Latinoamérica. Actualmente es editora de Cultura y Espectáculos en SinEmbargo.mx. Tiene 12 libros publicados.

Lo dice el reportero