
Ciudad de México, 1 agosto (SinEmbargo).- El 1 de enero de 2009, Oscar Grant había hecho una promesa a su novia: trataría de ser mejor persona en el nuevo año, lo que en su caso significaba dar vuelta en forma total una existencia de muchacho “problemático” que a los 22 años ya había conocido las cárceles de California, donde había nacido.
Tráfico de drogas, posesión de armas y resistencia a un arresto: Hijo de un convicto por asesinato, Oscar era negro, desempleado, tenía una niña y soñaba con hacer algo de su vida.
En todas estas cosas seguramente estaría pensando cuando tomó el Metro de Oakland, junto a su novia Sophina, rumbo a San Francisco, para festejar con unos amigos el inicio del 2009.
Sin embargo, un altercado, la detención de los revoltosos, con él incluido, en la estación Fruitvale, lo pusieron cara a cara con su asesino: el agente de policía Johannes Mehserle le pegó un tiro en la espalda mientras Oscar, sin armas, permanecía tirado en el piso obedeciendo las órdenes de los guardias de seguridad del Metro.
“Hay quienes hicieron a Oscar Grant un mártir y dicen que nunca hizo nada malo en su vida. Para otros, es alguien que hizo todo mal, un villano, que merecía eso que le sucedió. Yo traté de mostrarlo como lo veía la gente que más lo quería", dijo Ray Coogler, director de la laureada película Fruitvale Station, un alegato estremecedor sobre la justicia en los Estados Unidos que arrasa en los festivales donde se presenta.
Tal como pasó el domingo pasado en el Festival Internacional de Cine en Guanajuato, donde la ópera prima de Coogler (protagonizada por Michael B.Jordan y Octavia Spencer), que ya había ganado en Sundance y Cannes, obtuvo el primer premio en la categoría de Mejor Película.
“Muchos jóvenes negros y latinos pierden su vida en las calles y nadie los mira como seres humanos completos. Son chicos que tienen a alguien que los quiere y que desean que lleguen a casa. Quise dar esa perspectiva”, explicó el cineasta, quien asistió a San Miguel de Allende acompañado de Melonie Diaz, otra de sus protagonistas.
El filme narra el último día de vida de Grant, a través de lo que se conoce como “docudrama” alimentado por hechos y anécdotas de familiares y amigos de la víctima, en un flashback que se desarrolla luego de que la primera toma muestre el asesinato, una imagen que dio la vuelta al mundo merced a las redes sociales que difundieron los videos caseros de los testigos ocasionales.
El video dura apenas 2 minutos: un joven negro que yace boca abajo en el Metro, muere instantáneamente a causa de un disparo emitido por un policía blanco.
La postal de una ignominia repetitiva y sórdida que no por conocida evitó los disturbios en Oakland. Primero, las protestas masivas por el cruel e injusto asesinato que segó la vida de Oscar Grant. Luego, por la liberación de Johannes Mehserle, quien solo llegó a estar preso 11 por su acción, calificada de “homicidio involuntario” por la justicia de Oakland.
Hoy, Oscar Grant es un símbolo de la lucha racial en California, con una fundación que lleva su nombre, un filme que verá el mundo para honrar su memoria y la evocación de su figura cada vez que un joven negro o latino es asesinado por “la justicia” en los Estados Unidos, tal como ocurrió en febrero del 2012 con Trayvon Martin.
OCTAVIA SPENCER Y SU MIEDO A LA IRA
Para la joven actriz Melonie Diaz, quien encarna a la novia de Oscar Grant, “Fruitvale Station es una película dura de ver, pero a veces la verdad duele. Oscar fue un padre de familia, un hijo, una persona, no sólo un blip de televisión. No era perfecto; pero lo que quisimos mostrar es lo difícil que es tener veintitantos años y vivir en Oakland”, afirmó en una entrevista a un periódico local.

En tanto, la estrella ganadora de un Oscar por su trabajo en The help, Octavia Spencer, se metió tanto en la piel de la madre de Grant que ya hay quienes vaticinan la obtención de una nueva estatuilla dorada por parte de la veterana actriz.
Sin embargo, Spencer no dijo que sí a la primera y casi se queda sin el papel por voluntad propia. Le mostraron el video con el asesinato y se dio cuenta de que lo único que le iba a aportar a su personaje sería “ira, ira y más ira”.

No obstante, cambió de idea cuando leyó el guión de Fruitvale Station, que a su juicio y según declaró en el pasado Festival de Cannes, “restauró la humanidad de Oscar de un modo que el juicio y todas las recriminaciones a su alrededor, básicamente le arrebataron. Así que quise ser parte de esto por mis sobrinos, por todos los jóvenes negros cuyas vidas a veces parecen más prescindibles que otras”, dijo.
Junto al actor también ganador de un Oscar Forest Whitaker, Octavia Spencer aparece como productora del laureado filme de Coogler, de apenas 27 años.
COINCIDENCIAS CON EL CASO ZIMMERMAN
La película que cuenta una historia trágica se caracteriza por otorgar humanidad a la víctima, pero sin apelar a los golpes bajos. La música estuvo a cargo de raperos locales como Mistah F.A.B., The Jacka y Cellski y Mac Dre, quien presenta la canción “Feelin’ Myself”.
Fruitvale Station, que en nuestro país distribuirá Corazón Films, fue estrenada en los Estados Unidos durante la semana en que se llevaba el juicio por lo que se conoce como “el caso Zimmerman”, el apellido del guardia vecinal que asesinó en Sanford, Florida, al joven negro Trayvon Martin, quien estaba desarmado.

En Guanajuato, Fruitvale Station ganó el Premio a Mejor Largometraje Ópera Prima Internacional, de la edición 16 del Festival Internacional de Cine (GIFF, por sus siglas en inglés).
“Me siento muy feliz. Mis intenciones como director son trabajar desde un nivel personal con situaciones que me conmuevan, tengo la esperanza de que puedo llegar a reflejarlas para que otros sientan lo mismo y así conectar con el resto de las personas”, dijo Ryan Coopler en San Miguel de Allende.




