El fósil de mamífero venenoso que permite entender la transición evolutiva de los animales modernos

08/08/2013 - 12:30 am

Foto: University of Chicago
Foto: University of Chicago

Ciudad de México, 8 de agosto (SinEmbargo).– Un inusual mamífero que vivió hace aproximadamente 165 millones de años proporciona evidencia de que los rasgos como el pelo y la piel se originaron mucho antes de la aparición de los primeros mamíferos verdaderos, afirma un grupo de investigadores. Este fósil encontrado en China reveló que determinadas adaptaciones evolutivas de los mamíferos modernos fueron puestas en práctica desde el jurásico por antepasados suyos que ya contaban con pelo y dientes altamente especializados.

El animal en cuestión es el el Megaconus mammaliaformis, un pequeño animal terrestre de unos 250 gramos de peso, parecido a una ardilla grande, con la piel cubierta de pelo y con espolones venenosos en las patas traseras, que se alimentaba de plantas y, probablemente, nacía de huevos, como los ornitorrincos actuales, publicó la revista Nature.

Esta es la primera ocasión en la que se ha encontrado un esqueleto fosilizado completo de este animal, del que hasta ahora sólo se habían encontrado dientes. Por otra parte, el descubrimiento pone al descubierto una serie de adaptaciones evolutivas muy especializadas propias de los mamíferos modernos.

Zhe-Xi Luo, de la Universidad de Chicago y el profesor Thomas Martin, del Instituto Steinmann de la Universidad de Bonn, en Alemania estudiaron el fósil mediante microscopios y un escáner micro-CT. "Con base en este hallazgo, hemos sido capaces de demostrar que este mammaliaformis temprano no era un animal primitivo", dijo Martin, y agregó que las adaptaciones especiales no son un privilegio de los mamíferos modernos.

De acuerdo con los restos encontrados, estos mamíferos altamente especializados eran aproximadamente del tamaño de una rata y tenía una piel suave. Incluso en la losa de piedra con los restos del esqueleto, se pueden apreciar claramente los pelos.

Foto: Zhe-Xi Luo/University of Chicago
Foto: Zhe-Xi Luo/University of Chicago

"Antes del último ancestro común de los mamíferos modernos, los primeros 'mammaliaformis' ya tenían la piel», agregó Martin. Por su parte, el Mammaliaformis Megaconus contaba obviamente con un modo ambulatorio de locomoción en tierra, dijo el paleontólogo de la Universidad de Bonn, quien –por otra parte– añade que no era capaz de escalar y saltar de rama en rama como una ardilla actual, ya que sus garras no tenían suficiente curvatura, además de otras características en sus extremidades como la tibia y el peroné fusionadas.

"En los buenos escaladores, los dos huesos inferiores de la pierna deben ser flexibles entre sí", explicó el paleontólogo. Sin embargo, puesto que este animal no tenía este tipo de movilidad en sus piernas, era incapaz de escalar árboles para huir de los depredadores.

Aún así el mammaliaform no era una presa fácil, o al menos así lo revelan sus restos, ya que sus patas traseras estaban equipadas con espuelas que tenían glándulas venenosas que al parecer utilizaba como mecanismo de defensa.

Los especialistas encontraron que en el mammaliaformis Megaconus, al igual que en otras formas tempranas de los mamíferos, los huesos del oído medio seguían conectados firmemente a la mandíbula inferior y sus dientes de la mandíbula anterior están equipados con sorprendentemente grandes cúspides, que utilizan para triturar materiales vegetales duros.

Además, los molares posteriores de este fósil tienen filas de cúspides alineadas longitudinalmente, lo que indica que se alimentaban con plantas resistentes del suelo moviendo sus mandíbulas en una dirección longitudinal. Esta se trata de una especialidad poco común para los dientes desde los primeros mamíferos que se alimentan principalmente de insectos.

Así mismo, molares con características semejantes a la del mammaliaformis Megaconus también han sido encontradas en otros mamíferos como el también extinto Multituberculata, además de los roedores actuales. "Esto demuestra que las estructuras complejas pueden aparecer varias veces en la evolución, independientemente el uno del otro", concluye Martin.

Redacción/SinEmbargo

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