¡Eramos pocos y llegó James Woods! Crecen la ira y la violencia en la serie “Ray Donovan”

29/08/2013 - 12:30 am

¿James llega para resolver o complicar las cosas? (Foto: Especial)
¿James llega para resolver o complicar las cosas? (Foto: Especial)

Ciudad de México, 29 agosto (SinEmbargo).- Por muchas cosas destacábamos el mes pasado el estreno de Ray Donovan, la serie protagonizada por el estadounidense Liev Schreiber para HBO.

Entre ellas, el regreso del actor cubano Steven Bauer, roles de lucimiento para los veteranos Elliott Gould y John Voight y la firme voluntad la escritora Ann Biderman de mostrar el lado oscuro y pestilente de un Hollywood que fabrica fama y dinero basado en el poder frágil y voluble de las apariencias.

Dirigida por Allen Coulter (Los Soprano), creada y escrita por Ann Biderman, la serie destaca por la originalidad de su personaje principal, un tipo oscuro y duro que resuelve los sombríos problemas de las celebridades y hombres de negocios en Los Ángeles, haciendo uso de métodos mafiosos que no excluyen graves agresiones físicas, intrusión en domicilios, amenazas con riesgo de cumplirse.

Se trata de una serie intencionadamente “masculina”, una de esas historias de machos donde las mujeres están para crear problemas, engañar a los hombres, descuidar a los hijos y reventar las tarjetas de crédito.

No obstante dicho carácter, como diríamos, “sexista”, Ray Donovan es un programa lo suficientemente bien actuado y escrito como para pasar por alto esos matices y entregarse de lleno a una historia que cual tragedia griega tiene como feroz telón de fondo la lucha entre un padre cruel y su hijo, quien trata en todo momento de sacarlo de su vida y de desmarcarse de una herencia que, peligrosamente, vierte sus designios en su propia propia personalidad y hábitos.

Elliot Gould y Liev Schreiber (Foto: Especial)
Elliot Gould y Liev Schreiber (Foto: Especial)

John Voight, el padre de Ray, quien sale de la cárcel luego de 20 años de estar prisionero por varios delitos, entre ellos narcotráfico, llega al mundo de Donovan para desbaratarle su vida de lujos y sacar a la superficie todo lo que hay de podrido en este hombre de moral ambigua que se gana la vida tomando justicia por su propia mano, aliviando con ello el infierno en que suelen meterse las a menudo viciosas y corruptas celebridades de Hollywood.

Voight, a qué negarlo, está fantástico en el papel del viejo manipulador, al que los hijos de Ray Donovan se han apegado y por los que parece tener cariño sincero, no obstante lo cual nunca se cuida de hacerle chistes terriblemente obscenos a su pequeño nieto, ni de esconder drogas y alcohol cuando los niños se escapan de su padre para ir a visitarlo.

Ray Donovan, impecablemente encarnado por Liev Schreiber, está atado irremediablemente a su familia disfuncional. Quiere a sus hermanos, uno que fuera abusado sexualmente por un cura en su niñez y que trata de volver sin lograrlo a cierta normalidad, otro acuciado por el Mal de Parkinson fruto de su larga carrera boxística, pero odia a su padre.

Crece la ira en la serie (Foto: Especial)
Crece la ira en la serie (Foto: Especial)

Su padre es odiable. No se trata aquí de estar enojado con papi porque no te trató bien cuando era niño o como el mismo “Micky” Donovan le dice a Ray en una discusión: ¡Perdóname por no ir a tus partidos de futbol!

No, Donovan padre es criminal de fuste, un tipo sin escrúpulos que quiere vengarse de su hijo y el jefe de éste (soberbia interpretación del veterano Elliott Gould) por haberlo mandado a la cárcel y que en su regreso a la vida real no duda en asociarse con el FBI, que mediante un oscuro agente pretende cazar a Ray en sus actividades ilícitas.

No todo es tan blanco aunque casi todo es muy negro. Micky debe favores y se siente obligado por el FBI, auque tampoco duda demasiado cuando se trata de hacerle la existencia difícil a su atribulado hijo.

ÉRAMOS POCOS Y LLEGÓ SULLY SULLIVAN

La ira y la violencia crecen en Ray Donovan. Las cosas se le están poniendo muy difíciles al ángel guardián de las estrellas de Hollywood. Su mujer comienza a vislumbrar algunos de los tenebrosos costados de su casi desconocida por la familia actividad profesional.

Los hijos, una adolescente en pleno despertar hormonal y un niño que ya ha comenzado a beber y a fumar crack, se han aficionado a su terrible abuelo y comienzan a juzgar la violencia actitud de su padre hacia él.

Deonte, el millonario jugador de la NBA, no logra salir de sus vicios y a punto estuvo de ser víctima de una treta a cargo de una organización destinada a hacer padres biológicos e involuntarios a celebridades con abultadas cuentas bancarias, como es su caso.

El jefe de Ray, mentor y padre postizo, Ezra, se salva de milagro de un tumor cerebral que le había hecho perder el juicio antes de una operación compleja y oportuna. Cuando despierta, cae en la cuenta de lo inevitable: Hay que matar a Micky Donovan.

Ray, que acepta el designio, ya no muestra el odio feroz de los primeros capítulos. El amor de sus hijos hacia el abuelo y lo mucho que tendrá que cargar si hace la tarea encomendada, lo obligan a decir: - Sí, sé que hay que matarlo, pero es mi padre.

No los une el amor sino el espanto (Foto: Especial)
No los une el amor sino el espanto (Foto: Especial)

“Entonces tendremos que acudir a alguien que lo odie más que nosotros juntos”, dice Ezra.

La orden no podría ser más afortunada para los espectadores: ¿John Voight, Elliott Gould y James Woods juntos en una escena? Así es, bendita sea la televisión del siglo XXI que nos ofrece platos de gourmet en momentos en que el cine se empeña en contentarnos con palomitas desabridas.

Woods encarna a Sully, un violento criminal de Boston que pudimos ver este martes a las 22 30, el día de emisión de la serie, acostado en la cama, desternillado de risa junto a su mujer rubia, su perra coqueta, mirando un programa de gags, uno de esos donde la gente tropieza y se cae una y otra vez.

Al parecer, Patrick “Sully” Sullivan, está ligado desde hace mucho tiempo a la familia, pero esto recién empieza. La serie ha firmado para una segunda temporada y hay mucho para ver y no creer todavía.

Mónica Maristain

Mónica Maristain

Es editora, periodista y escritora. Nació en Argentina y desde el 2000 reside en México. Ha escrito para distintos medios nacionales e internacionales, entre ellos la revista Playboy, de la que fue editora en jefe para Latinoamérica. Actualmente es editora de Cultura y Espectáculos en SinEmbargo.mx. Tiene 12 libros publicados.

Lo dice el reportero