
Ciudad de México, 21 noviembre (SinEmbargo).- Las Reinas Chulas, el proyecto independiente que ha puesto en primer plano el cabaret mexicano, cumple 15 años.
Para celebrar, nada mejor que la reposición de Ópera China Pirata, espectáculo para cantar, bailar y hacer actos acrobáticos, saltos mortales, machincuepas, uso de sables, dagas y cuters para hacer la danza de las mangas de agua, teatro de sombras.
Todo eso mientras Cecilia Sotres, Nora Huerta, Marisol Gasé y Ana Francis Mor preparan chop-suey, asegura el boletín de prensa con el que las actrices anuncian funciones los días 22, 23, 29 y 30 de noviembre, en el Teatro-bar El Vicio, ubicado en Madrid 13, Coyoacán.
“Coopelas o cuello, Ópera China Pirata es un espectáculo que revisa la historia de la China moderna y desentraña las razones del despertar económico del dragón de Oriente, amenazando peligrosamente a las economías no protegidas, como la nuestra”, afirman las chulísimas.

“¿La invasión de productos piratas está directamente relacionada con la política pirata de este país?¿Los chinos nos hacen el favor o se lo hacemos? ¿Son chinaderas?¿Alguien recordará cómo nos quedamos como chinitos nomás milando aquellos millones en una casa de las Lomas?
¿Estuvo en chino saber de quién era tanto dinero?¿Está en chino entender los alcances del proyecto Dragon Mart? ¿Zhenli Ye Gon y el secretario de Goberna-Chong serán parientes lejanos? Esas y más preguntas se esconden bajo la seda, el papel de china y la pseudofedrina.
Con idea original y dirección de José Antonio Cordero, las Chulas vuelven a poner el dedo en la llaga de la corruptela nacional. Ya tienen 15 y están maduritas. Se sacaron fotos en la Diana Cazadora, hicieron fiestas y procesiones para celebrar su mayoría de edad y de pilón la mandaron a una de sus integrantes, Cecilia Sotres, a que “coopele” con SinEmbargo con una entrevista. Así, vale la pena cumplir años.
– ¿Coopelas o cuello?
– Ni una ni la otra. Depende en qué contexto y ante qué circunstancias, a veces nos va bien si “coopelamos”, pero no me quedo con ninguna de las dos opciones.
– La Ópera China Pirata vuelve a poner en el tapete un caso que creíamos olvidado…
– Es que el tema de la corrupción en México y en el mundo parece no terminar nunca. Tristemente es un caso de todos los días.
– El libro es de José Antonio Cordero. ¿Cooperaron las Reinas Chulas con él?
– Sí. Siempre colaboramos. Me parece que una de las cuestiones básicas del teatro-cabaret es que el actor no es sólo un intérprete, sino que también tiene que estar de acuerdo con lo que está diciendo. Entonces, siempre le metemos mano al libro. Además, tuvimos que hacer una nueva versión para esta reposición, así que nosotras desde nuestro ronco pecho le metimos muchas cosas.

– Este reestreno se da porque la obra tuvo mucho éxito, ¿verdad?
– Sí, afortunadamente. Pero además estamos cumpliendo 15 años de vida, así que estamos remontando 15 obras de las 50 que tenemos en nuestro repertorio. Se trata de las obras más consentidas de Las Reinas Chulas. Ópera China Pirata, efectivamente, tuvo mucho éxito, la queremos mucho y nos fascina trabajar con José Antonio Cordero, que es un loco igual que nosotras.
– Hay muchos motivos tal vez para quejarse de México, pero pocos países como este permiten una larga vida a un proyecto tan independiente como el de Las Reinas Chulas…
– México es un país muy contrastante y nuestra labor como cabareteras es el cuestionamiento, el análisis, la crítica, pero lo hacemos porque tenemos una gran esperanza y nos fascina vivir aquí. Ahora bien, tenemos que tener muy claro que esto lo hacemos en la ciudad de México, que es muy aparte del resto de la República. Estoy segura de que no podríamos tener otro Bar El Vicio en otro lado que no fuera en el DF. Por otro lado, hemos hecho una labor titánica para sostener una compañía independiente. Somos cuatro mujeres muy fuertes, activistas por el feminismo, que luchamos todos los días y nos sentimos muy afortunadas por contar con un espacio propio. Trabajamos más de 16 horas diarias, con poquísimo apoyo institucional y hemos sabido manejar eso.
– Se trata de cuatro mujeres muy distintas, cada una de las cuales ha sabido mantener su personalidad y estilo…
– Yo tenía un maestro en la escuela que solía decir que un grupo fuerte está hecho de personalidades fuertes. Somos muy distintas, es cierto, pero tenemos un punto de vista en común que nos une. Trabajamos además en nuestros propios proyectos. Marisol en la radio (conduce el programa El Hueso junto a Fernando Rivera Calderón y Enrique Alcázar); Nora en el cine y en la televisión; Ana Francis en la escritura y en la dirección. Yo en la academia, dando muchísimos talleres, metodizando todo lo que hemos aprendido en estos años.
– Además, han demostrado lo bueno que es trabajar con otros…
– De ninguna manera es fácil trabajar en equipo, pero hemos hecho grandes esfuerzos para llegar a un buen fin con ese modo. Las Reinas Chulas es una organización horizontal, donde no hay un jefe y donde todo se resuelve por consenso. Tardamos un poco más en tomar las decisiones y la gente se ha adaptado al “monstruo de ocho chichis” que hemos conformado.

– Las Reinas Chulas también es una empresa que paga sueldos y debe prestar atención al dinero…
– Obviamente. Es una empresa que ha permitido mantenernos. Todo el mundo cree que nos hemos hecho millonarias al frente del Bar El Vicio, nada más alejado de la realidad. Pagamos una renta porque el teatro no es nuestro y pagamos muchos sueldos, Seguro Social, estar muy en regla con los impuestos, etc.etc. También tenemos una organización civil con la que llevamos a cabo proyectos comunitarios para aplicar la experiencia del cabaret a las causas sociales que nos interesan, como los derechos humanos en general, los derechos de la mujer…
– En cuanto a ti, ¿estás contenta por cómo se ha ido desarrollando tu carrera?
– Al principio no pensaba ser actriz de cabaret. Entré a estudiar teatro en el Centro Universitario soñaba con trabajar con Luis de Tavira, con José Caballero, hacer teatro serio, profundo. Pero conocí a Tito Vasconcelos y por él a Jesusa Rodríguez y Liliana Felipe y me enamoré profundamente del cabaret. Tengo una felicidad absoluta por pertenecer a Las Reinas Chulas y avalar el género del cabaret, pues estamos convencidas de que no es un género menor ni un género que cualquiera pueda hacer.




