
Ciudad de México, 3 febrero (SinEmbargo).- Solía decir que actuar era para él, un verdadero adicto al cine, más que un vicio y si de algo sabía Philip Seymour Hoffman (USA, 1967-2014) es de adicciones.
Precisamente, fue la actuación lo que lo había salvado de las drogas y traído hasta un mundo luminoso donde llegó a ostentar un más que merecido Oscar por Capote, en 2005 y una Copa Volpi como mejor actor en la Mostra de Venecia en 2012, un galardón que compartió con su compañero de elenco Joaquin Phoenix.
El premio en el festival italiano fue por su trabajo en The Master, el filme de Paul Thomas Anderson sobre la cienciología.
En Venecia, nada más lejos de un galán prototípico de Hollywood que él, quien brilló en la alfombra roja con su aire distante, su dulce sonrisa…
Nada más desesperante para un bonito de la pantalla grande que debiera cuidarse en la dieta y en el gimnasio que ver cómo la figura rechoncha de un artista totalmente ajeno a los afeites y a la moda, arrasaba con los mejores proyectos fílmicos, sin dejar indiferente a nadie con cada una de sus actuaciones prodigiosas.
Hoffman, un antigalán con todas las letras, fue sin duda uno de los mejores actores de su generación en un Hollywood que se ha quedado sin una de sus estrellas refulgentes.
Recordarlo a través de sus películas es honrar su arte inconmensurable.
Capote (Bennett Miller, 2005)
Ninguna lista de filmes dedicados a este notable actor estadounidense puede prescindir de la película memorable dedicada al autor de A sangre fría. El trabajo le valió un Oscar y una fama internacional ganada por derecho propio.
Magnolia (Paul Thomas Anderson, 1999)
En un gran elenco de actores, entre ellos Tom Cruise, Julianne Moore, John C. Reilly (excelente), Jason Robards, William H. Macy, Hoffman demuestra su calidad. No es el más importante, pero su personaje sirve más bien para dar testimonio de la confusión emocional de los personajes que están en contacto con él.
Doubt (John Patrick Shanley, 2008).
Esta película es ambigua por naturaleza y gran parte de esta ambigüedad proviene del personaje de Hoffman. La película gira en torno a él y lo que puede o no haber hecho.El actor se las arregla para crear un personaje muy complejo en un rol que no es ni héroe ni villano.
Before the Devil Knows You’re Dead (Sidney Lumet, 2007)
Uno de los villanos más escalofriantes y creíbles de los últimos tiempos en la pantalla grande. Cobarde, insensible, Hoffman regala un personaje que desciende gradualmente hasta convertirse en un asesino frío y calculador, en una transformación fascinante.
The Master (Paul Thomas Anderson, 2012).
Philip Seymour Hoffman era uno de los actores preferidos del también director de Petróleo sangriento. En el filme regala un líder carismático, creador de un culto fanático luego de la Segunda Guerra Mundial. Su trabajo le hizo ganar la Copa Volpi en la Mostra de Venecia.




