El día en que Bill Murray amenazó de muerte a un huésped de hotel con una frase en japonés de la yakuza

02/03/2014 - 12:00 am

Tentados de risa en el show de Graham. Foto: Facebook
Tentados de risa en el show de Graham. Foto: Facebook

Ciudad de México, 2 de marzo (SinEmbargo).- El show de la BBC conducido por el comediante Graham Norton, una especie de late night con invitados estrella y un acto musical al final, sin olvidar el célebre número de la silla roja (cuando alguien del público se arriesga a ser disparado de su asiento si la historia que cuenta no es divertida), suele tener un nivel más que excelso.

El éxito se debe sin duda a su presentador, un gay entrañable e inteligente que practica un humor ácido y corrosivo, muy inglés, sin nunca abandonar los buenos modales y una amabilidad desarmadora, exquisita.

Sin embargo, el llevado a cabo el 14 de febrero de 2014 y que dos semanas después pudimos ver subtitulado en la señal latinoamericana de la BBC, superó sus propios récords y dejó una joya para la mejor historia de la televisión contemporánea. Si no lo viste, hazlo lo antes que puedas.

Los invitados fueron Matt Damon, Bill Murray y el británico Hugh Bonneville, uno de los protagonistas de la aclamada serie Downton Abbey, trabajo que le abrió las puertas para ser elegido por George Clooney y formar parte de The Monuments Mens, el filme que los tres iban a presentar al show de Norton.

Con champán en la mesa, mucha chispa en los sofás y cuatro hombres de la mediana edad dispuestos a pasarla bien, no hubo manera de escapar de la hilaridad y sobre todo de esa dulce sensación, extraordinaria por cierto, que suele atravesar un espectador cuando se percibe dentro del clima que propone un programa.

Los efluvios etílicos hicieron mucho, aunque es más probable que hayan sido la inteligencia y el profundo sentido del humor lo que dieron pie a un intercambio de chistes y comentarios a veces absurdos que hicieron las delicias del público presente en el plató.

No era la primera vez que un invitado de Graham se emborrachaba. En febrero de 2013,  Mark Wahlberg estuvo en el sofá junto a  Sarah Silverman y Michael Fassbender.

Su evidente estado de ebriedad causó estragos en el plató televisivo, al punto de dejar casi inerme al conductor, conocido por su agudeza para controlar con extraordinaria solvencia un show ya clásico en la televisión inglesa.

Qué borracho estaba Mark Walhberg. Foto: Archivo
Qué borracho estaba Mark Walhberg. Foto: Archivo

Sin embargo, aunque Graham pasó un momento de lo más embarazoso cuando Wahlberg se le sentó en el regazo en su normalmente intocable trono, el conductor de mostró de lo más comprensivo con el astro de Hollywood.

“Tanto Sarah Silverman como Michael Fassbender como yo habíamos visto ya mucha gente borracha y lo importante es destacar que más allá de todo Mark es un tipo realmente encantador”, dijo Norton.

En el encuentro con Damon, Murray y Bonneville la referencia a aquel episodio se tornó inevitable, aunque el presentador relativizó las comparaciones al decirle a Matt: “Todavía no te has sentado en mi falda y comenzaste a pellizcar mis pezones”.

EL GRAN, GRAN BILL MURRAY

Que Bill Murray, el actor de Los Cazafantasmas, de Lost in translation, de casi todas las comedias de Wes Anderson, es un tipo entrañable, uno de esos actores de culto que nutren la imaginación de los espectadores, no hay quien lo niegue.

En el programa de Graham volvió a demostrar por qué queremos tanto a Bill Murray, al confesar entre otras cosas que no había visto Downton Abbey, la serie de su compañero de elenco, porque es un hombre muy lento al que todo le cuesta.

Nos lo podemos imaginar perdido irremediablemente en la maraña de tareas cotidianas que las personas “normales” cumplen sin dificultad, desde elegir la ropa con la que salir a la calle hasta atarse los cordones o no olvidarse las llaves de la casa.

Acá se ven muy serios, pero no hay que engañarse. Foto: Facebook
Acá se ven muy serios, pero no hay que engañarse. Foto: Facebook

Fue Hugh Bonneville el que contó como en la reciente Berlinale, Bill decidió hacer un paseo a Praga, tomar un tren durante un cinco horas, llegar a la medianoche a la ciudad y regresar a la capital alemana para estar a tiempo en una conferencia de prensa a la mañana siguiente, sólo porque “no conocía Praga” y le hacía ilusión hacerlo.

Total que “sólo una larga gripe, de esas casi mortales”, le permitirían al actor de Moonrise Kingdoms ponerse al día con Downton Abbey, algo que tampoco pudo hacer Matt Damon y todo por culpa de su esposa, la argentina Luciana Barroso.

“Llegué a casa después de trabajar y mi mujer me dijo que ya había vistos seis capítulos de la serie. Quería hacerme un resumen para que pudiéramos ver juntos y pronto el número siete”, contó divertido.

TU SUÉTER PREFERIDO Y EL LÁPIZ LABIAL

Uno de los momentos inolvidables del show giró en torno a Hugh Bonneville, a quien sus amigos de elenco tomaron como el objeto de sus bromas, un papel que el británico cumplió con ternura y docilidad. Hay que decir que él empezó todo cuando pidió ir al baño frente a la cámara, se paró y se retiró del estudio.

“¿Es cierto lo que acaba de pasar? En los Estados Unidos esperamos los cortes publicitarios”, preguntó un sorprendido Bill Murray.

“No te preocupes, acá todo fluye”, dijo irónicamente Graham Norton.

Locura total al final del show. Foto: Facebook
Locura total al final del show. Foto: Facebook

Cuando Hugh volvió lo esperaba una imagen suya tomada en Top Gear, el programa de autos conducido por Jeremy Clarkson, donde se lo ve con un suéter de lana muy pintoresco y los labios como pintados de un rojo brillante.

“Me habían dicho que llevara mi suéter de lana favorito, pero juro que nunca me pinté los labios”, se defendió Bonneville, ante un ataque de risa que Murray no pudo detener y contagió al resto de los invitados.

A esas alturas, la risa se había adueñado del show para regocijo de los espectadores y del público, que creían haber alcanzado su clímax cuando Bill narró el día que amenazó de muerte a un pobre huésped de hotel en Tokio.

“Estábamos filmando con Sofía y todo el equipo había tomado un hotel. Yo tenía colocados los audífonos del iPod y cantaba a voz en cuello temas de Los Beatles, hasta que de una habitación cercana salió un huésped a pedir que me callara.

Lo miré fijo y le dije en japonés (pronuncia algo inentendible), que es una frase de los yakuza que significa: Ahora debes morir. El tipo se puso blanco, salió corriendo y se encerró en su habitación”, contó Bill Murray.

“Este es el mejor talk show en el que he estado”, admitió Matt Damon. Sus compañeros asintieron. Faltaba todavía el final apoteósico, ese en el que llega la cantante invitada, en este caso Paloma Faith, y los invitados deciden beber champán en su zapato rojo, pero esa es otra historia.

Mónica Maristain

Mónica Maristain

Es editora, periodista y escritora. Nació en Argentina y desde el 2000 reside en México. Ha escrito para distintos medios nacionales e internacionales, entre ellos la revista Playboy, de la que fue editora en jefe para Latinoamérica. Actualmente es editora de Cultura y Espectáculos en SinEmbargo.mx. Tiene 12 libros publicados.

Lo dice el reportero