
Ciudad de México, 27 de abril (Sin Embargo).- Le han dicho muchas veces que es el gran director de mujeres y él, como es lógico, se ha negado a esa categorización cerrada y definitiva, no obstante lo cual, películas como la laureada Albert Nobbs, con una impresionante Glenn Close al frente, revelan su pericia para sacar lo mejor de sí de las actrices, como hacía Ingmar Bergman, como hace Woody Allen.
Rodrigo García Barcha es el hijo mayor del recientemente fallecido Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez y su mujer Mercedes Barcha. Nació en 1959 en Colombia, creció en México y hace más de dos décadas que se trasladó a Hollywood para cumplir con creces su sueño de convertirse en director de cine.
Aun cuando hasta la mencionada Albert Nobbs ha sido como otras películas que han llegado a él casi por encargo, en este caso por obsesión de la protagonista que albergó el proyecto durante 15 años, a todo le ha puesto García Barcha un sello propio e inconfundible, asentado en un cine de emociones, donde lo humano, el drama cotidiano y a veces simple de la gente, cobran una relevancia primordial.
La película, que fuera candidata al Oscar, es un drama de época en el que una mujer se hace pasar por hombre en la opresiva Irlanda del siglo XIX para ganarse el sustento como mayordomo, aun a costa de vivir escondiendo su cuerpo y sus emociones y nadie mejor que el hijo mayor de Gabo para llevar al límite a una actriz de gran carácter como Close.
Rodrigo es un hombre sensible, alimentado su espíritu por Pablo Neruda, Luis Buñuel, personalidades inmensas del arte y la cultura que frecuentaban su casa familiar cuando el cineasta era un niño y es sobre todo un hombre con una clara conciencia latinoamericana, tanto que puesto sobre las cuerdas no puede definir muy bien si es colombiano o mexicano.

“Tengo un instinto que me hace obrar como mexicano, pues mis padres vivieron ahí casi toda la vida y yo crecí en México, pero no me crea ningún conflicto decir también que soy colombiano”, ha declarado en una entrevista para la televisión de su país de origen en uno de sus escasos encuentros con la prensa.
“Conozco mucho Panamá, Venezuela y vivo en Los Ángeles, que es una especie de ciudad latina”, remarcó este hombre sin patria o con muchas patrias, cuyo primer filme fue Things You Can Tell Just by Looking at Her (Cosas que dirías con solo mirarla), de 1999, drama femenino y coral con la participación de Cameron Diaz, Holly Hunter y su actriz fetiche Glenn Close.
Le siguió el filme de 2005 Nine Lives, otra vez con Hunter, acompañada por Sisi Spasek, Robin Wright y Elpidia Carrillo, entre otras.
García Barcha, que también tiene experiencia como director televisivo y ha trabajado en series como The Sopranos, Six Feet Under y la más reciente In Treatment, está muy lejos del cine de superhéroes y de producciones millonarias que tanto gusta a Hollywood, una circunstancia que no lo ha hecho abandonar lo que él mismo llama “cine para adultos, sobre vínculos entre las personas”.
UNA MEDALLA PARA RODRIGO
Junto a su colega y casi compatriota el mexicano Alejandro González Iñárritu, Rodrigo, de 54 años, recibió este viernes la Medalla a la Creatividad Carlos Fuentes, que lleva el nombre del insigne escritor de Aura, gran amigo de su padre, en una ceremonia a la que no pudo asistir precisamente por estar de duelo.
En ocasión de inaugurarse en la Universidad Veracruzana la Cátedra Interamericana Carlos Fuentes, la periodista Silvia Lemus, su viuda, a la que Rodrigo arropara con enorme cariño en el funeral de Gabo en Bellas Artes, leyó dos capítulos del libro póstumo todavía inédito, Pantallas de plata.

El titular del IMCINE, Jorge Sánchez, recibió la presea en su nombre y dio lectura a una carta escrita de su puño y letra.
Fue en Xalapa donde se escuchó fuerte su voz, aun cuando no estaba presente en el acto, al que asistieron entre otros el citado González Iñárritu y el titular del CONACULTA, Rafael Tovar y de Teresa.
“De mi infancia tengo muchísimos recuerdos de escritores en largas sobremesas o sentados en la sala de la casa hablando de su oficio. Poco se decía de creatividad y mucho de técnica, sudor y lágrimas, que son las herramientas con las cuales se le da forma a la inspiración.
En estos recuerdos sobresalen los de mi padre trabajando guiones con Alcoriza, Cazals, Leduc, Hermosillo, Ruy Guerra y, por supuesto, con Fuentes”, relató Rodrigo García Barcha en el texto leído por Jorge Sánchez.

“Ahí aprendí que el guionismo, como el novelismo, es un virus que se agarra una vez y que es incurable. Es una adicción maldita y deliciosa; ni se perfecciona ni se abandona. En el espíritu de esos recuerdos que están conmigo estos días me llevo este premio con alegría y humildad”, agregó Rodrigo García Barcha, un cineasta latinoamericano ciento por ciento.




