Especialistas del INAH recuperan medicina tradicional de Colima

05/05/2014 - 6:37 pm

México, 5 May. (Notimex).- Los conocimientos de la medicina tradicional en el pueblo mágico de Suchitlán, Colima, fueron recuperados y plasmados en el libro “Entre saberes ancestrales y conocimientos contemporáneos”, de las investigadoras Edith Yesenia Peña y Lilia Hernández Albarrán.

Dicho texto, expuso el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en un comunicado, expone ocho años de observación y diario de campo de las investigadoras, quienes, entre otras cosas, ofrecen un vasto conocimiento de los llamados “curanderos” y la forma en que se han transmitido los conocimientos de la medicina tradicional.

La creación conjunta de las especialistas muestra prácticas curativas a nivel etnográfico como la naturista, la biomédica, la mixta y la psicorreligiosa, la cual comprende elementos vinculados con divinidades y significa el manejo de fuerzas por parte de un curandero en beneficio o prejuicio de la cura física, añadió.

Suchitlán, conocida como “tierra de brujos”, fue indagada por Edith Peña y Lilia Hernández, investigadoras adscritas a la Dirección de Antropología Física del Instituto Nacional de Antropología e Historia, quienes estudiaron las representaciones y prácticas curativas desde la perspectiva antropológica de la salud para entender la interculturalidad.

El INAH expuso que la idiosincrasia de los pobladores de Suchitlán parte de que el doctor de bata blanca no sabe curar enfermedades como empacho, espanto, agarre de duende, pérdida de sombra, empacho de hombre por mujer y viceversa; chipilez del niño o el embarazo.

Se trata de cuestiones que parecieran irrelevantes para el hábito clínico, puesto que no están en el cuadro de diagnóstico, y que por tanto no son consideradas enfermedades sino “síndromes culturales”, agregó el Instituto.

Al respecto, Edith Peña mencionó que para los pobladores del lugar “el conocimiento del médico es posicionado en factores biológicos, patológicos y etereológicos de la enfermedad, mientas que el curandero lo hace en principios holísticos, donde el problema puede ser físico, mental, espiritual o en algunos casos comunitario”.

La dependencia indicó que en la zona, la vocación del curandero puede manifestarse de varias maneras, la principal es la transmisión del conocimiento entre familias o grupos y es considerado como un don.

“Si uno se enferma y logra la cura mediante plantas, hierbas, animales, minerales, alimentos o fluidos corporales, tiene la responsabilidad de curar a otros; si se tiene la inquietud de aprender, se realizará observando al que sabe curar”, detalló Peña.

El libro ofrece una serie de padecimientos y enfermedades generales, así como su terapéutica y tratamiento para curar males como aire en el estómago, alcoholismo, almorranas, anemia, ataque al corazón, bilis, bronquitis, caída de matriz, carnosidad de ojos, cirrosis y cruda, por mencionar algunos.

Por último, el INAH adelantó que este año circulará el volumen dos, “Patrimonio biocultural y recursos curativos”, el cual profundizará en cerca de 400 paliativos de plantas, animales, minerales, vegetales, fluidos corporales, alimentos, entre otros.

Redacción/SinEmbargo

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