Ciudad de México, 27 de julio (SinEmbargo).- El crimen organizado controla parte del mercado de ropa usada o desechada en almacenes en Estados Unidos y que en México se vende en tianguis, revela este día un reportaje publicado por el diario Reforma.
Datos de la Cámara Nacional de la Industria del Vestido, citados por el medio, detallan que 6 de cada 10 prendas de ropa que se comercializan en el territorio mexicano provienen del sector informal, del contrabando, la piratería y la ropa en paca, lo que daña a las empresas mexicanas.
La publicación da cuenta que de acuerdo con las autoridades, grupos delictivos como Los Zetas y el Cártel del Golfo comenzaron a controlar a los pasadores o fleteros, a quienes les permitían cruzar la frontera con toneladas de ropa comprada a mayoristas en ciudades como Laredo y McAllen, en Texas.
Hace cuatro o cinco años, incluso la delincuencia comenzó a obligar a los compradores de ropa en México a adquirirla con proveedores específicos en Los Ángeles, según denuncias de textileros recogidas por Reforma.
Quienes incluso afirman que el crimen organizado ha llegado a cobrar "derecho de piso" en los mismos tianguis donde la ropa se oferta al menudeo.
Vendedores del mercado que se instala en Fray Servando, cerca de la plaza comercial Pino Suárez, en el Distrito Federal, afirmaron que llegan a obtener ganancias superiores a los 30 mil pesos sólo los viernes, cuando abren las pacas procedentes de la frontera.
El tianguis está conformado por al menos 260 locales fijos y establecimientos en la calle.
El reportaje detalla que la paca de ropa tipo 1, que contiene pantalones y blusas seminuevas de marcas como Levi's y OGGI incluye de 300 a 350 piezas y cuesta de 12 mil a 15 mil pesos. Cada prenda vale entre 50 y 150 pesos.
La ropa usada tipo 2 presenta imperfecciones como manchas o está descosida y, en muchas ocasiones huele a humedad, por lo que el precio por paca va de los 7 a los 9 mil pesos, de acuerdo en el lugar donde se adquiera.
Las prendas clasificadas como tipo 3 son, en su mayoría, ropa de niño, tallas muy grandes para mujer y hombre, así como pantalones fuera de temporada y telas sucias que van de relleno en las pacas tipo 1 y 2. El costo por pieza es de 5 a 20 pesos.
Las cobijas y cortinas se ofertan entre los 100 y 200 pesos.
El mercado está controlado por el Frente Nacional del Comercio Informal (FNCI), de acuerdo con locatarios quienes aseguran que deben pagar 100 pesos diarios por vender sus productos ahí.
Cabe destacar, que la FNCI presume en su página de internet su apoyo a Enrique Peña Nieto en la campaña presidencial de 2012.
El reporte destaca también otros tianguis, como el de San Martín Texmelucan, Puebla, que se instala cada ocho días y se convierte en punto estratégico para el comercio de ropa nueva y de paca en el sureste del País.
Gracias a las rutas para acceder a él; las carreteras federal México-Puebla, la autopista México-Puebla y la carretera a Tlaxcala, llegan revendedores de Chiapas, Oaxaca, Puebla y Tlaxcala a adquirir su mercancía para revenderla en sus estados.
En en lugar operan al menos 60 mayoristas de ropa usada, quienes arriban a bordo de camionetas Ford Lobo, Sentra y Nissan.
El tianguis es instalado desde las 16:00 horas de lunes y se levanta a las 12:00 horas del martes.
Delfina Cerón, una compradora de San Martín Texmelucan, dijo a Reforma:
"La economía está muy crítica y a veces ya no alcanza para comprar una ropa nueva, que dilata menos. Ésta (la ropa de paca) tarda un poquito más y está más barata".
Y agregó que "nada más le echas una lavadita y luego, luego ya te la puedes poner".
En el tianguis las pacas de ropa con 70 piezas cuestan entre 4 mil y 5 mil pesos, ropa en su mayoría para mujer y hombre.
Mabel Juárez acude cada ocho días para comprar ropa usada y revenderla en el municipio de San Miguel Xoxtla, Puebla. En su pequeño local revende a 60 u 80 pesos las prendas que adquirió en 30 o 40 pesos.
"Yo creo que le ganamos como el 50 por ciento. Nosotros compramos muy poquita ropa. Si vienes en la mañana, vienen a comprar los que venden mucha", declaró.
Según el antropólogo Efrén Sandoval, doctor del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social-Programa Noreste, citado por el diario, los cárteles se han metido de manera natural desde 2009 al mercado de ropa importada de EU, nueva o usada.
El especialista ha realizado investigación de campo en la frontera de Tamaulipas con Texas, donde se ha dedicado a investigar fenómenos como la fayuca.
Estos grupos delictivos entraron sin muchas complicaciones a un mercado ilegal regido desde hace tiempo por relaciones de extorsión y contubernio, de acuerdo con Sandoval.
Sus investigaciones, revelan que los principales mayoristas se encuentran en Hidalgo, Laredo y McAllen, donde la mayoría de los comerciantes mexicanos adquiere la ropa.
El investigador afirma que en este mundo están implicados tanto funcionarios como policías federales y municipales, así como líderes sindicales priistas que controlan las plazas donde se vende la mercancía.
En la mayoría de los casos, los llamados pasadores o fleteros son los que compran la ropa, cruzan la frontera hacia el sur y luego la revenden, aunque hay algunos comerciantes que compran directamente la ropa a los mayoristas.
Sandoval, detalla en un artículo publicado en abril de 2012, cómo el crimen organizado asesinó a los fleteros que no quisieron trabajar con ellos y comenzó a adueñarse de un jugoso mercado.
"Lo que me han dicho algunos comerciantes es que ellos creen que en todo caso sigue el negocio siendo controlado por algún grupo o algunos grupos (del crimen organizado)", comentó el antropólogo.
Y aseguró: "Suponemos que siguen controlando o tratando de controlar ese paso. Si es un grupo (del crimen organizado) quien lo controla, no lo sabemos, si son dos, no lo sabemos, y si son varios grupos dentro de un mismo cártel, tampoco lo sabemos, pero suponemos que sí hay un control todavía".
Sandoval calcula que en McAllen y Laredo, ciudades donde se adquiere principalmente las toneladas de ropa que se vende por pacas en los tianguis, hay unos 109 centros de distribución y 175 almacenes, respectivamente, que venden la ropa al mayoreo.




