Por Luciano Campos Garza
MONTERREY, NL. (proceso).- El año pasado el futbolista José Pablo Tostado Gastélum se proclamó campeón del mundo en la categoría Sub 17 con el equipo mexicano. A mediados de febrero pasado, su padre fue detenido bajo el cargo de pertenecer a una banda de secuestradore. Días después de haber sido recluido en el penal de Culiacán, fue hallado muerto en su celda.
A partir de entonces el joven jugador se ausentó de los entrenamientos para ocuparse, dijo, del asunto familiar. Su equipo, Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), anunció que le dará el respaldo que necesite, desde atención psicológica hasta asesoría legal, pues la directiva está satisfecha con su conducta desde que llegó al club en septiembre pasado, después de que Chivas lo corriera con el argumento oficial de que se negaba a estudiar.
Una fuente cercana al club nuevoleonés dice que el jugador no tenía contacto con su padre.
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Tostado Gastélum, que nació el 24 de julio de 1994, jugó los siete partidos de la selección mexicana en la edición 14 del campeonato mundial Sub 17. Participó en la final contra Uruguay, que los locales ganaron 2 a 0 en el Estadio Azteca, el 10 de julio de 2011. El número 18, José Pablo, no anotó gol pero los buscadores de talentos le advirtieron suficiente calidad futbolística.
Pasada la efervescencia mundialista, el muchacho que creció en Culiacán, Sinaloa, se incorporó a las fuerzas básicas de las Chivas de Guadalajara. Su futuro parecía prometedor, ya que la institución tapatía suele ofrecer a los jugadores que se forman en sus fuerzas básicas oportunidades de llegar a la primera división.
Como es regla en el equipo, José Pablo estudiaba en el colegio Educare, que al igual que Chivas es propiedad de Jorge Vergara. Pero los directivos del club consideraron que el joven fallaba en sus estudios, lo que lo convirtió en un jugador inelegible. Rafael Ortega, presidente deportivo de Chivas, lo exhibió públicamente:
“Dentro de las reglas que tenemos en Chivas –declaró ante la prensa– es que los jóvenes estudien, que estén acudiendo a su escuela en Educare. Y esto lo hacemos porque el futbol es incierto; es importante que ellos se preparen porque no sabemos, el día de mañana, (si se tome) alguna decisión (para despedirlos) o que simplemente no les alcance su nivel para estar en la primera división. Procuramos que estén estudiando de forma paralela, para que eso les sirva también de crecimiento personal.
“Entonces la situación fue muy simple: Pablo no se pudo adaptar a acudir a la escuela. Entonces, aquí en Chivas no bloqueamos a nadie, por lo que preferimos darle la libertad para que él buscara otro equipo en donde pudiera haber un poquito más de flexibilidad en el asunto de la escuela”.
Así, Tostado Gastélum no alcanzó a debutar en un partido de la primera división con el equipo principal de Chivas, que en ese entonces dirigía José Luis Real. Sólo jugó un amistoso contra Juventus, el 28 de julio del año pasado y en Carolina del Norte. Los mexicanos perdieron 1-0 frente a los italianos.
A decir de Rafael Ortega, fue el presidente de Tigres, Alejandro Rodríguez Miechielsen, quien le comunicó su interés por el jugador. El mismo día en que se anunció su salida de Guadalajara, el equipo de Nuevo León presumió de su nueva contratación. Una fuente de Tigres señala que el holandés Dennis Te Kloese, entonces director de fuerzas básicas de Tigres, se encargó de los detalles de la incorporación.
Una nota publicada en el suplemento deportivo Cancha el 23 de septiembre refiere que el representante del joven en la negociación con Tigres fue su padre, a quien identifican como “Juan Tostado”. La directiva aclaró el 1 de marzo que se trató del abuelo materno de José Pablo.
Jorge Vergara reaccionó ante la inmediata contratación del que fuera su jugador: “Tigres es curioso: son una universidad y reciben a alguien que no quiere estudiar, pues entonces no tiene nada de raro. Estoy seguro de que él está valorando ahorita, y perdió mucho al salir de Chivas, la escuela, el hecho de que creamos en los jóvenes, en los debuts, etcétera. Pero es consecuencia de lo que hizo y él tendrá que pagar esas consecuencias”, declaró el 27 de septiembre.
El presidente de Tigres le respondió al día siguiente: “Quiero recordarle a él (Vergara) que Sinergia Deportiva, el Club Tigres, lleva los colores de la UANL, pero no tiene absolutamente nada que ver con ésta desde el punto de vista académico”.
Y agregó que Tostado sí estudiará: “Todas las gentes de fuerzas básicas, antes de entrar a lo profesional, tienen, por política nuestra, que estudiar. No te puedo decir el pupitre o el salón donde va a estudiar, pero lo hará”.
NOTICIAS DEMOLEDORAS
José Pablo Tostado se mudó a Nuevo León, pero no pudo jugar de inmediato con el Sub 20 de Tigres porque el torneo ya había arrancado y él había jugado con Chivas. Tuvo que esperar hasta enero para portar la playera del equipo con el número 98.
Ahí Tostado se encontró con dos de sus compañeros campeones mundiales Sub 17: Jair Zacarías y Jorge Espericueta, formados en las fuerzas básicas de Tigres.
El recién llegado se instaló en una de las dos casas club del equipo en la colonia Anáhuac de San Nicolás, cerca del Estadio Universitario, sede del equipo mayor de la UANL, que en diciembre se proclamó campeón del torneo Apertura 2011.
Un conocido suyo lo describe como un muchacho de bajo perfil, disciplinado, que comienza a adaptarse a la vida en Monterrey. En efecto, Tostado decidió continuar sus estudios e ingresó a la Preparatoria 7 de la UANL.
El entrenador, Ricardo Ferretti, lo incluyó entre los 25 integrantes del equipo que jugó el repechaje de la Copa Libertadores ante el equipo chileno Unión Española. Tigres fue eliminado tras dos juegos de visita recíproca, y Tostado no entró a la cancha.
A principios de febrero se enfermó su abuelo materno, radicado en Guadalajara, donde también vive la madre de José Pablo. Él pidió permiso a la directiva para atender este problema familiar.
En Guadalajara lo sorprendió la noticia del arresto de su padre, Pablo Tostado Zamudio, realizado en la misma ciudad bajo la presunción de que es líder de una banda de secuestradores, después de lo cual fue trasladado a Culiacán, donde sería procesado por un ilícito cometido en 2003.
No obstante, el futbolista regresó a Nuevo León a seguir con la escuela y su nuevo equipo, pero el 27 de febrero, después del entrenamiento matutino, le informaron que habían encontrado a su padre muerto en su celda. José Pablo regresó a Guadalajara, y de ahí viajó con su madre a Culiacán para resolver los trámites relacionados con el fallecimiento.
Por supuesto, esa semana faltó a los entrenamientos. Con todo, en una conferencia de prensa realizada el jueves 1, el presidente de Tigres enfatizó: “Cuando supimos lo de su señor padre, tenemos muy claro que mientras los acontecimientos (conductas impropias) de nuestros jugadores no los hagan ellos en lo personal, como lo que hizo su pariente más cercano, que es su señor padre, vemos que él no tiene ninguna culpa”.
Por ello, dijo de José Pablo, “cuando regrese le vamos a ofrecer toda la ayuda para que siga su carrera profesional y siga siendo un futuro en el futbol mexicano… y que si esta situación le afecta en lo emocional, parte psicológica o física, darle todo el apoyo al muchacho, que aquí se ha portado muy bien y ha dado lo mejor de sí”.




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