Manuel Larrosa, el arquitecto de la aduana de Tijuana y el Teatro Casa de la Paz, fallece a los 87 años

19/09/2016 - 12:11 pm

Ganador de la Medalla Bellas Artes, el pasado 2 de Septiembre, el famoso arquitecto mexicano murió esta madrugada a los 87 años.

Manuel Larrosa, falleció durante la madruga. Foto: Cuartoscuro
Manuel Larrosa, falleció durante la madruga. Foto: Cuartoscuro

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Ciudad de México 19 de Septiembre (SinEmbargo).- El Arquitecto, Manuel Larrosa, de 87 años, falleció durante la madrugada de este lunes debido a las complicaciones de un padecimiento pulmonar. La Secretaría de Educación y Cultura (SEP), confirmó el deceso.

Ganador de la Medalla Bellas Artes el pasado 2 de Septiembre, el famoso arquitecto ha sido reconocido por su constante interés en la cultura mexicana. Deja como legado la aduana de Tijuana, la Plaza de los Abanicos en Morelos, la Capilla Abierta y el Teatro Casa Paz.

De acuerdo a la información que ha trascendido, se espera que los restos del arquitecto sean trasladados al Panteón Francés de Legarí.

La comunidad de arquitectos está de luto desde la semana anterior, puesto que el viernes falleció el arquitecto Teodoro González de León a los 90 años de edad. Su cuerpo fue velado en el Panteón Francés de San Joaquín en compañía de su familia y amigos.

 

“La arquitectura es la compañera solidaria de nuestra vida, desde nuestra primera habitación hasta la tumba; esculpe y hace habitable a la piedra, a la vez que puede hacer bello lo intangible” dijo  Manuel Larrosa, durante la ceremonia en la que recibió la medalla de Bellas Artes.

Definió a la arquitectura como “una locura construida”, creada de instantes y proporciona efímeros, continuos y perdurables placeres que constituyen su superioridad.
“La locura arquitectónica” es el único arte habitable corporal y mentalmente, de ahí que sea la única que nos acompaña a todas horas y todos los días, e incluso “da al espíritu un plácido espacio.
“Los arquitectos reciben la honrosa tarea de sembrar, cultivar y cosechar la planta de las casas que tienen su raíz en los cimientos, su tallo en los muros, sus flores en las ventanas y sus frutos en la luz” .

Larrosa decía que el arquitecto, "quizá más que el médico, tiene la responsabilidad de atender y auxiliar a los otros en todas las acciones y situaciones de la vida, no para salvarlo de una enfermedad, sino para ofrecerle la gratificación de sanarlo".

“Sin la mano de obra no hay pensamiento arquitectónico plasmado. El albañil, el carpintero y el herrero son las manos que le han dado forma al mundo construido” sostuvo en su discurso.

Redacción/SinEmbargo

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