“Héroes en mangas de camisa” festejan los 416 años de Monterrey

20/09/2012 - 11:25 am

Monterrey, 20 Sep. (Notimex).- Entre desiertos, embates de la naturaleza y últimamente contra el flagelo de la inseguridad, engalanada por el Cerro de la Silla, esta capital de “héroes en mangas de camisa”, como definió Alfonso Reyes a los regiomontanos, cumple este 20 de septiembre su 416 aniversario.

De acuerdo con datos históricos, tras dos intentos de fundación fallidos, “por la resistencia de los indígenas de la región”, fue en 1596 cuando Diego de Montemayor, acompañado de 12 familias, arribó a lo que era el Nuevo Reino de León y fundó la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey.

A partir de la asignación y repoblación de Montemayor en el antiguo Reino de León, se consideró como la tercera y definitiva fundación de lo que hoy en día es la ciudad de Monterrey, señalan referencias de historiadores plasmadas en portales del gobierno de Nuevo León y el municipio regiomontano.

La primera fundación fue realizada por Alberto del Canto en 1577, quien tras fundar la Villa de Saltillo, descubrió el Valle de Extremadura (el actual valle de Monterrey) y creó el pueblo de Santa Lucía, junto a los ojos de agua.

Este pueblo, que probablemente fue habitado principalmente por indígenas, no duró mucho, porque en 1578 había una orden de aprehensión en contra de Del Canto, pero años más tarde, los reyes de España estaban decididos a no pagar más viajes de exploración, pero dieron la libertad a quien quisiera hacerlo, siempre y cuando lo hiciera con sus fondos y por su propia cuenta.

Luis de Carvajal y de la Cueva viajó a España y negoció con el rey Felipe II la conquista, pacificación y población de lo que llamarían el Nuevo Reino de León, la propuesta fue aceptada y Carvajal volvió a la Nueva España, desembarcando en Tampico.

En poco tiempo dominó todo el territorio y los pequeños poblados del sur, se dirigió entonces al sitio donde había sido fundada Santa Lucía, y en 1582 fundó la villa de San Luis Rey de Francia, segundo nombre de Monterrey.

Esta fundación fracasó porque Carvajal fue entregado a la Inquisición por una denuncia que hizo fray Juan de la Magdalena, se le acusó de encubridor y murió en la cárcel de la corte.

Durante ocho años el Nuevo Reino de León estuvo despoblado, los primeros en llegar después de este tiempo fueron los compañeros de Luis de Carvajal y de la Cueva, provenientes de Saltillo, entre ellos estaba Diego de Montemayor, quien después del otorgamiento del título de lugarteniente del gobernador de Coahuila, también decidió volver para fundar ahora sí en definitiva a la ciudad regiomontana.

“Monterrey, ciudad sagrada que nadie se atrevía a tocar, desde sus orígenes se perfiló como una ciudad distinta en su historia, aislada del centro del país, se gestó en un medio un tanto desfavorable, se desarrolló y consolidó en un contexto nacional e internacional que le favoreció por lo que también se ha ganado el título de ciudad históricamente beneficiada”, según el portal del municipio local.

Ha sido históricamente descrita por muchos como “Ciudad Industrial”, “Sultana del Norte”, “Urbe Dinámica”, “Ciudad Fábrica”, “Núcleo metropolitano de mayor jerarquía en la región”, “una de las ciudades más pintorescas”, “una bella ciudad con ríos y bosques frondosos”.

Asimismo, como “Una de las más hermosas ciudades de la República” y “Uno de los más deliciosos lugares para pasar una vida quieta y tranquila”.

En su tercera y definitiva fundación, fue legalizada mediante un acta y nombrada Ciudad Metropolitana. Sufrió de tormentas y aguas que arrasaron sus construcciones, de descenso en su población, de epidemias, de luchas entre los colonizadores y los indígenas, de dos intervenciones extranjeras, en fin, de una serie de hechos que fueron gestando lo que es actualmente nuestra ciudad.

Dentro de sus monumentos, resalta para todos sus visitantes, el Cerro de la Silla, una belleza natural declarada símbolo de Monterrey.

El Arco de la Independencia o Estatua de la Libertad, construido con motivo del primer centenario de la Independencia de 1810, localizado en el cruce de las avenidas Madero y Pino Suárez, es de los más emblemáticos en esta capital.

Los monumentos de la Explanada de los Héroes, frente a Palacio de Gobierno, en honor a Benito Juárez, Miguel Hidalgo, José María Morelos y Mariano Escobedo, son otras obras destacadas en el paisaje urbano de la ciudad.

Dentro del área de la Macroplaza, tradicional sitio de paseo para regiomontanos y sus visitantes, surge la Fuente de la Vida o de Neptuno, como otro de los íconos erigidos hace más de 30 años cuando se transformó el centro de la ciudad para dar paso a la modernidad urbana.

Aunado a la Macroplaza está el Paseo Santa Lucía, donde se ubican los museos de Historia Mexicana, del Noreste y de Arte Contemporáneo (Marco).

El Palacio de Gobierno, un inmueble de cantera edificado en estilo neoclásico a principios del siglo XX, es otro lugar digno de conocer, al igual que el Museo Regional del Obispado, obra construida originalmente como Palacio Episocopal en 1787.

A lo largo de sus más de cuatro siglos de historia, Monterrey paulatinamente se ha ido transformando de una pequeña comunidad de origen rural de los siglos XVI al XVIII, hasta constituirse como el motor industrial de México a partir del XIX.

A partir de ahí se gesta el Monterrey contemporáneo y el consecuente aumento demográfico, con una ubicación geográfica estratégica, concentración del capital, brote empresarial y fabril, educación civil y poder regional.

Redacción/SinEmbargo

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