Héctor Alejandro Quintanar

La última dictadura argentina y las lecciones de un pingüino

"En este inicio de año, cuando el periodo de asueto previo al Día de Reyes aún sigue vigente, bien vale la pena hacer una recomendación cinematográfica sobre una película de la cual, como casi todo en la vida, se puede hacer un extracto político no sólo necesario e interesante, sino contemporáneo".

Héctor Alejandro Quintanar

02/01/2026 - 12:05 am

En este inicio de año, cuando el periodo de asueto previo al Día de Reyes aún sigue vigente, bien vale la pena hacer una recomendación cinematográfica sobre una película de la cual, como casi todo en la vida, se puede hacer un extracto político no sólo necesario e interesante, sino contemporáneo. Y tal recomendación versa sobre la película Lecciones de un pingüino, del año 2024, pero apenas expuesta en cines recientemente en México y que hoy puede encontrarse en diversas plataformas y canales de televisión por internet.

Dirigida por Peter Cataneo y basada en una novela de Thomas Mitchell, es una obra que, fundamentalmente, relata una historia real. Si bien el género del filme es la comedia, no debemos olvidar que la risa emocionada puede ser siempre un preámbulo del llanto, porque las fibras sensibles, tanto del humor como de la conmoción que toca un relato emotivo, suelen moverse juntas, como en un baile armónico, cuando el mensaje sabe llegarlas a ambas simultáneamente. Ese es el caso de la película mencionada, que nos relata la historia de Thomas Mitchell, un agotado y poco entusiasta profesor inglés que llega errante a dar clases de esa lengua a un internado de secundaria en Buenos Aires en 1976, donde sus alumnos, hijos de las élites ricas de la ciudad, muestran la desidia propia no sólo de los niños privilegiados que, de forma consciente o no, saben que tienen la vida resuelta, sino también el desdén por el estudio propio de la edad que tienen, donde la búsqueda de identidad y el aquelarre hormonal poco ayudan a que pongan atención a sus insistentes profesores de cualquier asignatura.

Mitchell apenas empieza a adaptarse a su nuevo empleo, regido por la estrictez y estrechez de miras muy identitarias de los colegios católicos, cuando ocurre algo inusitado en su muy predecible vida: el inicio de la dictadura militar en Argentina. Cuestión que, si bien no conmueve gran cosa a los conservadores miembros del colegio, sí obliga a que los estudiantes y profesores tengan unos forzados días de vacaciones hasta que se apacigüen las aguas. En ese lapso, y tratando de huir de la solemnidad, Mitchell toma unas prematuras vacaciones en Uruguay, en una de cuyas hermosas ramblas montevideanas a la vera del Plata, comparte en un antro con Karina, mujer guapa de grata charla, a la que trata infructuosamente de conquistar, no por falta de deseo recíproco, sino porque ella es casada. En medio del ritual de cortejo, durante una caminata en la playa, Karina y Mitchell encuentran un derrame de petróleo en la costa, que ha matado a varios pingüinos, salvo a uno, atrapado en la densa negrura del óleo, agonizante.

Disfrazando una genuina acción altruista de una estrategia de cortejo, Mitchell salva al pingüino, poco antes de que la mujer confiese su matrimonio y deban separarse. Y es ahí donde comienza el verdadero amorío de la película, cuando el cansino pero amable profesor de inglés pretende devolver al pingüino al mar, pero éste se niega, y no sólo no se aleja nadando, sino que se empecina en seguir a su salvador, acaso como mudo pero elocuente mensaje de agradecimiento. Dudoso de qué hacer, Mitchell se ve obligado a regresar a Buenos Aires con el pingüino, sorteando la vigilancia fascista que se ha implementado en la Argentina tras la dictadura de Videla, y mantiene a escondidas al pingüino en su colegio, lo cual significa una ruptura doble: tanto de las estrictas reglas del colegio, como de la obtusa mirada conservadora que éstas resguardan.

Así, la introducción del pingüino en el recinto colegial no fue un rompimiento del reglamento, sino una disrupción de la inercia tediosa. Con el ave en el aula, el maestro de inglés monótono que difícilmente lograba la atención de sus alumnos se convierte en un nodo de interés que facilita no sólo la enseñanza, sino también afianza un proceso didáctico crucial: aquel donde el maestro también aprende de sus alumnos. Con un pingüino como intermediario, profesor y educandos convergen en un interés mutuo que se funda no sólo en las temáticas de la clase, sino en la biografía y carácter de los asistentes, incluido Juan Salvador, nombre con el que bautizan al ave, luego de un intento fallido de donación a un zoológico en malas condiciones. Mitchell desiste de tal objetivo, lo que en el fondo se convierte en una adopción filial de la cual poco a poco se dará cuenta.

Mientras eso ocurre en la esfera privilegiada del aula de escuela privada, en las calles se vive el terror de la dictadura, mismo que poco a poco toca el entorno de Mitchell, quien primero vio el inicio del régimen dictatorial militar con la decepción e indiferencia propios de quien ya ha visto ascender al fascismo en Europa. Pero que el terror toque su entorno es algo que Mitchell sólo descubre porque sabe que no han sido sólo las lecciones de la historia, sino también la relación con su exótica y clandestina mascota aquello que le ha sensibilizado y reformado el alma para poder sentir el dolor ajeno, luego de muchos años de negarse a oír esa parte de su humanidad tras una añeja tragedia familiar.

Con el devenir de los acontecimientos y a raíz del secuestro por parte de la dictadura de una persona cercana a él, cuyo “delito” era ser un activista de izquierdas contra la brutalidad de los militares, Mitchell termina como un disidente forzoso, alguien que entrevera necesidad y convicción para oponerse a un régimen sangriento. Y parte de esa convicción la ha labrado al amparo de la familiaridad con que trató a su mascota.

Película de final agridulce, que relata a través de una biografía animal tan cómica como conmovedora un hecho trágico e indeleble cual lo fue la última dictadura militar argentina, Las lecciones de un pingüino es una consigna política, en clave de humor, que expone que el verdadero cautiverio no es el de un pingüino metido clandestinamente en una escuela para salvarle la vida, sino el de una nación entera en la que un grupúsculo de brutos fascistas se ha impuesto para destrozarla. Hoy es en estos mensajes cinematográficos donde también puede haber lecciones necesarias para los días que vivimos. A través de un contenido entretenido, humorístico, bien narrado y con actuaciones meritorias, se puede revivir la memoria de un hecho que en 1985, tras los juicios contra la junta militar que ensangrentó a la Argentina, se pensó que no ocurriría nunca más.

Y nos equivocamos. En 2023 llegó al poder de la nación platense un desquiciado cuyo entorno trabaja desde hace décadas para romper con el gran consenso democrático que debió ser el “Nunca Más” argentino de 1985. Argentina, que fue el único país latinoamericano que pudo castigar a sus dictadores de la segunda mitad del siglo XX, dio a entender que los gobernantes actuales no obtienen lecciones de pingüinos, ni de la historia, ni de nada. Son impermeables al dolor injusto y parecen haber disfrutado la serie de crímenes injustificables que, a nombre del anticomunismo, se perpetraron contra los “zurdos de mierda” de entonces.

Hoy es 2 de enero de 2026. El 24 de marzo de este año, en un par de meses, se cumplen exactamente 50 años del golpe de Estado que dio origen a la última dictadura militar argentina, una de las más sangrientas, corruptas y miserables de la historia de América Latina. Es momento de recordarlo por todas las vías, cinéfilas o no, para que los fascistas que hace medio siglo destrozaron una nación sientan la misma vergüenza que los "incels" desquiciados que hoy, desde el poder, los reivindican.

Muchas gracias.

Héctor Alejandro Quintanar

Héctor Alejandro Quintanar

Héctor Alejandro Quintanar es académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, doctorante y profesor en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Hradec Králové en la República Checa, autor del libro Las Raíces del Movimiento Regeneración Naciona

Lo dice el reportero