Ciudad de México, 20 de enero (SinEmbargo).- A un año del inicio del segundo mandato de Donald Trump, el balance es inquietante. Ana Lilia Pérez, Alina Duarte, Alejandro Páez y José Hernández coincidieron en que el Presidente de Estados Unidos ha elevado el tono de la confrontación global, normalizado la amenaza y ha empujado a su propio país hacia un escenario de excepción que, advierten, sólo puede detenerse si la sociedad estadounidense despierta, mientras el mundo, y México en particular, asume con claridad el papel que le toca.
Alejandro Páez afirmó que ya no hay dudas y que Donald Trump encabeza un gobierno fascista y aspira a algo más que a un segundo mandato. "Él aspira a más, él aspira a ponerse realmente una corona. Yo no dudaría que más adelante él hablara, por ejemplo, de cambiar la Constitución para quedarse el tiempo que sea necesario en tiempos de guerra. Lo que necesitas entonces es la guerra, entonces yo creo que por ahí va un poco el el asunto de Trump. No me extrañaría que fuera una guerra justamente para pues para echar andar un periodo de excepción en Estados Unidos".
Páez señaló también la nueva estética del ICE y del aparato gubernamental estadounidense, una estética que coquetea abiertamente con el fascismo y refuerza una narrativa totalitaria.
"Uno es el la nueva estética del ICE y de todos los personajes adentro de estado del gobierno de Estados Unidos. Es una estética que coquetea con el fascismo abiertamente, con el fascismo y con los fascismos, los distintas expresiones van por ahí. Yo sí advierto que toda la narrativa, la construcción, incluso el fraseo y la estética va hacia un gobierno fascista totalitario".
Para Ana Lilia Pérez, Trump se ha convertido en un actor que mantiene “en vilo al mundo”. Con año año de gobierno en esta segunda gestión, y con tres más por delante, el mandatario ha incrementado presiones y extorsiones, al grado de sugerir que no tiene por qué garantizar la paz internacional si no se le reconoce con el Premio Nobel.
"Al mundo parece que le espera un futuro tenebroso. Donald Trump va subiendo de tono a sus presiones, va subiendo de tono a sus extorsiones. Es un hombre muy poderoso que tiene ahora mismo en vilo al mundo. Ahora ya de plano dice que él no tiene por qué garantizar nada de la paz sino le dieron el Nobel. Los dichos tienen muchas implicaciones porque ya vemos acciones militares en distintos países".
Pérez señaló la amenaza de un estado de excepción dentro de Estados Unidos, particularmente a partir de lo sucedido en Minnesota, donde el asesinato de Renee Nicole Good, una mujer blanca estadounidense detonó protestas y, con ellas, la represión. Ese episodio rompió, dijo, la narrativa de que el ICE actuaba únicamente contra migrantes indocumentados.
"En este caso, a partir de lo que ocurre con la mujer de Minnesota que es asesinada a sangre fría a ojos de todos y que empiezan las manifestaciones de esa población ya blanca empieza la represión. Lo que podría hacer en ese origen un contrapeso para Trump, ¿quién va a parar a Trump? Bueno, por el contrario, parecería que en cada aumento de violencia él va va incrementándole, más va subiendo la apuesta".
En la misma línea, Alina Duarte describió el primer año del segundo mandato como “caótico”, aunque coherente con lo que Trump ya había mostrado en su primer periodo. Recordó decisiones como la entrega de los Altos del Golán a Israel, el traslado de embajadas y los vetos migratorios contra países musulmanes. Todo ello, dijo, anticipó la construcción de un “segundo piso del trumpismo”: destrucción, fascismo y caos.
Duarte vinculó esta radicalización con la decadencia de la hegemonía estadounidense frente al avance de China mediante acuerdos económicos y desarrollo tecnológico. En ese contexto de reacomodo global, similar a un periodo entre guerras, Trump buscaría “quedarse con una rebanada del pastel” a toda costa. México, subrayó, no puede darse el lujo de ignorar ese proceso.
"Mucho se hablaba de la decadencia de Estados Unidos en términos del impacto de su hegemonía y hoy es una realidad que China está conquistando a partir de acuerdos, porque tampoco es a través de invasiones, a través de acuerdos dentro de toda la región, a través del desarrollo de la industria tecnológica, Estados Unidos ya no tiene ese poderío ni económico, militar es lo que le queda, pero vemos cómo está fracasando y yo creo que en esa desesperación hay quienes hablan de que parece este periodo entre guerras, en donde se está rearticulando el mundo para ver quién se queda qué, cómo se influencia en ciertas áreas".

Por su parte, el monero José Hernández recordó que el verdadero primer acto del segundo gobierno de Trump ocurrió cinco años antes, con la toma del Capitolio el 6 de enero de 2021.
"Fue como un atisbo de lo que podía ser un segundo mandato que en ese momento yo creo que muy pocos creían posible a 4 años años de distancia, una vez que perdió las elecciones contra Biden, pero ese acto yo creo que sí esla antesala pues de lo que sería 4 años después ya con su llegada. No solo sabiendo que era su segundo y último mandato, sino incluso coqueteando con la idea de que podía a tener un tercer mandato".
Herández dijo que aquella insurrección fue la antesala de lo que hoy se vive: un mandato sin máscaras, que ya no recurre a pretextos para justificar invasiones o presiones.
"Entonces, a lo largo de todo este año, el año que vivimos en peligro, que fue 2025, se fue recrudeciendo todo este instinto de dominación imperial y como lo hemos dicho ya en otros VERSUS, ya totalmente un fascismo abierto, ya sin la hipocresía que tuvieron los gobiernos demócratas o incluso gobiernos republicanos buscando pretextos y justificaciones para invasiones, Trump ya no lo hace, ya es abiertamente imperialismo a todo lo que da".





