
Ciudad de México, 28 may (SinEmbargo).- Si no ha leído a Rafael Chirbes, es probable que se quede afuera de una tendencia firme y deslumbrante en la literatura española.
Podríamos decir lo mismo en torno a otros escritores de aquel país, por caso Rafael Reig y Antonio Orejudo, es decir, autores que no son tan conocidos ni difundidos por estos lares y que sin embargo representan la gran esperanza de un corpus literario que hacía tiempo que no producía buenas noticias.
Así las cosas, Jorge Herralde, fundador de la legendaria Anagrama, habló de Rafael Chirbes en una entrevista que le hiciéramos recientemente en México: “Es un caso muy parecido a Sergio Pitol, de un hombre que viviendo sólo para la literatura, poco a poco y año tras año, fuera de cualquier circuito de poder, de cualquier promoción, ha ido escalando en el reconocimiento literario con 10 títulos excepcionales, entre ellos la novela profética sobre la burbuja inmobiliaria, Crematorio. Ahora acaba de publicar En la orilla, que lo ha convertido según la crítica en el mejor escritor español del momento”, dijo el legendario editor.

Hay que decir que no es la única persona que suele referirse al autor nacido en Tabernes de Valldigna, Valencia, el 27 de junio de 1949, como lo comprueba la “Gran Encuesta de ABC”, realizada entre un centenar de escritores, editores, agentes y personalidades de la cultura y que ha elegido La Fiesta del Chivo, de Mario Vargas Llosa como mejor novela en lengua española del siglo XXI.
En segundo lugar figura Crematorio, “que desde la óptica realista ha sabido retratar la profunda crisis (económica, moral, casi total) de la sociedad española de manera dolorosa y fidedigna”, dijo la encuesta, que también incluye entre las votadas a En la orilla, del mismo autor.
UN TÍTULO ESPANTOSO
En entrevista con el querido programa de libros Página 2, de la TVE, Chirbes reconoció que su hoy famosa novela Crematorio (Premio Nacional de la Crítica en España) tiene un título “que espantó a todo el mundo, incluido el editor”, al tiempo que se excusó afirmando que “los novelistas no somos moralistas, ni curas ni políticos”.
“Los novelistas contamos lo que hay”, precisó. Y lo que hay en Crematorio es la historia de la muerte de Matías Bertomeu, un agricultor y su hermano Rubén, un constructor sin escrúpulos que pinta la corrupción que entre cemento y piedra se cargó el paisaje natural, las vidas de las personas honradas y la propia España contemporánea.
El tema dio base a la serie televisiva homónima, en la que el personaje de Rubén estaba a cargo del recientemente fallecido Pepe Sancho.
“El mundo no es una novela, pero el mundo nunca resulta tan comprensible como cuando se viste de novela. Si mi hija preguntara cómo era la España en la que nació, le diría que leyera Crematorio, de Chirbes”, escribió Ricardo Menéndez Salmón, en El País.

En todo caso, es el propio escritor quien levanta una bandera en pos de un género literario que a su juicio está más vivo que nunca.
“Si la discusión está en preguntarnos si es más cómodo mirar por una pantalla que pasar las páginas de un libro, eso me parece una bobada. ¿Qué quiere decir, que vamos a tener una civilización de vagos? Lo que creo es que la novela desaparecerá si deja de tener función. Lo importante es que la lectura forme parte de tu conocimiento y de tu manera de entender el mundo”, dijo a Página 2.
Recientemente, Anagrama ha puesto en el mercado En la orilla, su nueva novela, protagonizada por Esteban, quien se ha visto obligado a cerrar la carpintería de la que era dueño, dejando en el paro a los que trabajaban para él.

“Mientras se encarga de cuidar a su padre, enfermo en fase terminal, Esteban indaga en los motivos de una ruina que asume en su doble papel de víctima y de verdugo y entre cuyos escombros encontramos los valores que han regido una sociedad, un mundo y un tiempo”, informa la editorial.
“La novela nos obliga a mirar hacia ese espacio fangoso que siempre estuvo ahí, aunque durante años nadie parecía estar dispuesto a asumirlo, a la vez lugar de uso y abismo donde se han ocultado delitos y se han lavado conciencias privadas y públicas”, agrega.





