Ciudad de México, 28 de mayo (SinEmbargo).- Tener algún talento deportivo implica saber manejar los ritmos caóticos del pulso y una personalidad brava que se desarrolla en la cabeza del privilegiado. "Si intentan taparme la izquierda, tendré que lanzar por la derecha", dijo el jugador más dominante de la NBA, Lebron James, al finalizar el tercer partido de la final de la Conferencia del Este.
Hay mundo pendiente de que James tropiece y pierda la oportunidad de un bicampeonato histórico para el Miami Heat. Las cualidades de Lebron son incalculables. Es un basquetbolista que puede jugar cualquier posición en la duela. Los dos primeros partidos frente a los Indiana Pacers terminaron con mínimas ventajas dando una victoria a cada equipo. El primero de la serie acabó con una canasta de James en el último minuto. Indiana ganó el segundo y avisaron que la serie sería larga.
La final llegó a Indianápolis para el tercer partido de una serie pareja, a diferencia del Oeste donde los San Antonio Spurs han puesto contra las cuerdas a los Grizzlies de Memphis al ponerse con ventaja de 3-0. El público de los Pacers ha sido históricamente ruidoso, apasionado y fiel a su equipo. El marco de adversidad puesto al Heat endureció el gesto de Lebron James que tuvo que tragarse las críticas por un par de errores al final del segundo enfrentamiento.
Todos los análisis que han visualizado una serie larga de dos equipos que con sus estilos se contrarrestan, fueron pulverizados en las manos de James. Al menos en el tercer juego, la serie se acortó en los pronósticos con la actuación pletórica de Lebron. Sus 22 puntos y 4 rebotes no han sido la mayor contribución del jugador en un partido, sin embargo, fue el contagio a sus compañeros el aporte principal.
Con una reivindicación de equipo, Miami Heat no dejó solo a su estrella y brillaron alrededor de su sol central. Wade tuvo un déjà vu en su juego y volvió a ser el fiel escudero. En la pintura Bosh hizo el trabajo pesado defensivo. En medio del aura del equipo, el estrafalario Chris Andersen "Birdman", volvió a ser el sexto hombre del Heat siempre acompañando a James.
Cuando las críticas ahondaban hacia Miami, el equipo volvió a ser lo que fue en toda la temporada. Una victoria con 18 puntos de diferencia que no solo le dan la ventaja en la final de conferencia, sino que refrescan la memoria de lo que habían hecho para llegar hasta los playoffs. Nunca un partido ganado había sido tan oportuno. Hoy las crónicas periodísticas ensalzan el juego colectivo del Heat que renació de la mano del mejor jugador del mundo.
No importa si tapan todos los puntos cardinales para que James intente anotar, el juego colectivo de Miami renació a tiempo como visitante dejando en claro que son los campeones reinantes y que tendrán que arrebatarlo de las manos de Lebron si quieren impedir un bicampeonato que sería el puntapié inicial de una posible dinastía. Hoy el juego cuatro se presenta como una oportunidad más para los detractores que quieren ver a James caer, pero sobretodo para que los Pacers retomen el ritmo defensivo impuesto y le regalen al mundo una serie larga y apasionante tal como lo prometieron.





