
Ciudad de México, 7 jun (SinEmbargo).- El 7 de junio de 2010 llegaba a Argentina, concretamente a Buenos Aires, la ciudad que lo vio nacer hace 53 años, el cuerpo en coma del músico Gustavo Cerati, fundador de la célebre banda Soda Stereo.
Venía de Caracas, donde los médicos venezolanos hicieron todo lo posible por sacarlo del coma profundo en el que está sumergido desde entonces, fruto de un ACV casi letal, del que el artista ya había tenido serios indicios antes y contra el cual, según parece, no se pudo defender.
Es decir, para hacerlo, Gustavo, un fumador empedernido, un hombre que vivía prácticamente en los aviones, que dormía poco y se cuidaba menos, tendría que haber cambiado sus hábitos en forma rotunda.
Tendría que haber dejado de dar conciertos públicos, sin duda no volar más y, en cierto modo, dejar de ser él. Lo que a esas alturas era, como es lógico, bastante improbable.
Dos años antes de su accidente cerebrovascular, Cerati había sufrido una tromboflebitis, una enfermedad circulatoria que él adujo a su tabaquismo y, sobre todo, al avión. “Tuve un miedo bárbaro”, dijo en 2009, cuando vino a México a presentar lo que hasta la fecha constituye su último trabajo, Fuerza natural.
Estuvo durante un largo tiempo internado y a punto estuvo de perder la pierna.
EL PESIMISMO DE LA MEDICINA Y LA ESPERANZA MATERNA
Hoy, a tres años del derrame cerebral masivo que dejó a Gustavo Cerati totalmente inconsciente, en estado vegetativo, los médicos no hacen más que expresar su pesimismo y dar datos que llaman objetivos y que tienden a descartar la recuperación del cantante y compositor.
Cuando un estado vegetativo se produce a causa de un derrame cerebral, es poco probable que acontezca ese milagro de las películas: un día, como si nada, el paciente despierta y pide café con leche y pan con mantequilla.
Los libros de medicina dicen que es más dable que ese milagro se produzca cuando la persona cayó en estado vegetativo a causa de un trauma externo.
En una nota publicada hace dos semanas, cuando se cumplieron tres años exactos de su ACV, contábamos el caso del también músico sudamericano Herbert Vianna, fundador e integrante del brasileño grupo Os Paralamas do Succeso, quien sufrió un trágico accidente de avioneta en el que murió su esposa y él quedó cuadripléjico.

Estuvo tres meses en coma y un buen día despertó.
“Me cuentan que cuando empecé a despertarme sólo hablaba en inglés y a mi padre y mi hermano les costó convencerme de que hablara portugués. Yo me comunicaba así con mis hijos mayores, Luca y Hope, que lo hablan perfectamente por su mamá y sus parientes ingleses.
Cuando con ellos vino a visitarme Phoebe, mi hija más chiquita, yo no me acordaba de quién era. Dije ¿quién es la amiguita de Luca y Hope? Y en ese momento, Dios y los ángeles sabrán por qué, empecé a hablar con ella en castellano. No tenía ninguna razón, porque la chiquitita no sabe castellano. Yo lo explicaría en términos emocionales”, contó Vianna al periodista Gaspar Zimerman, del periódico Clarín.
“Mi caso desafía la lógica”, dijo Vianna, quien sigue dando conciertos junto a su banda, sentado eso sí en su silla de ruedas y sin perder, como ha declarado en varias oportunidades, la esperanza de volver a caminar.
Precisamente, a la posibilidad de un caso que desafíe la lógica se ase fuertemente la octogenaria Lilian Clark, madre de Gustavo.
Para ella, “sólo Dios tiene la decisión” y por tanto no desconectará a su hijo, según dejó muy claro a los medios argentinos hace dos semanas.
Mientras tanto, el diagnóstico médico es desalentador. Lo que las hermanas de Gustavo y su madre llaman rasgos de reconocimiento, son en realidad signos propios del estado vegetativo en que se encuentra, dice la medicina.
Se despierta y se duerme, algo que no sucede en el coma y por tanto tiene estímulos que podrían confundirse con síntomas de una mejoría. Su caso, aseguran los doctores, es similar al de la estadounidense Terri Schiavo –quien estuvo 15 años en coma hasta que su familia la desconectó- y al del ex premier israelí Ariel Sharon, quien se mantiene en estado vegetativo desde hace siete años, luego de sufrir un derrame similar al de Gustavo.
SIN CAMBIOS NEUROLÓGICOS, CON SECUELAS IRREVERSIBLES
Para el mundo de la música en español, pero sobre todo para Argentina, país que ha vivido la tragedia de perder en muy poco tiempo a artistas fundamentales como Mercedes Sosa, Luis Alberto Spinetta, el bandoneonista Rubén Juárez, el cineasta Leonardo Favio, entre otros, mantener viva la esperanza de que Cerati despierte no es poca cosa.
La ciencia, en cambio, dice exactamente lo contrario. En el poco probable caso de que el ex líder de Soda Stereo abriera los ojos, sería para encontrarse con una versión profundamente lesionada de sí mismo. Las partes perdidas en su cerebro, no se recuperarán.
El hecho de que no lo haya llevado una infección masiva o una trombosis derivada de una atrofia muscular por la falta de articulación, es fruto de una atención médica inmejorable, de la se hace cargo la cuantiosa fortuna del músico, que todavía rinde altos dividendos, por derechos de autor de sus canciones y por el desarrollo a pleno del estudio de grabación “Submarino”, de su propiedad.
DIOS TIENE LA ÚLTIMA PALABRA

En dicho contexto, no faltan los murmullos que aluden a la necesidad de la eutanasia, pero seamos francos: ¿quién se animaría a pronunciar dicha palabra en voz alta delante de la madre de Gustavo?
El 17 de mayo pasado, el médico Gustavo Barbalace de la Clínica ALCLA, donde se encuentra Cerati, emitió un comunicado por medio del cual informó que el músico “continúa en ARM (Asistencia Respiratoria Mecánica), sin cambios neurológicos, clínicamente estable, sin intercurrencias agudas y sin lesiones agregadas. Se realiza movilización kinesiológica pasiva y estimulación permanente en las áreas de terapia ocupacional y musicoterapia”.
“Dios es el que tiene que decidir sobre la vida y la muerte de las personas. Él va decidir al final qué es lo que va pasar con mi hijo. Por ahora mi expectativa es que abra los ojos”, dijo Lilian Clark a la televisión chilena.
“Nunca he pensado desconectar a mi hijo, es más, no es una opción. Él está bien, no tiene complicaciones de otro tipo y eso me da mucha fe. Todo gira alrededor de Gustavo, es lo que nos toca y hay que ayudarlo”, agregó la madre del artista.





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