
Ciudad de México, 20 jun (Sin Embargo).- ¿Eres de esos que a las 12 de la noche aplaude cuando se termina el calendario?
¿O más bien perteneces a esa raza de melancólicos que con el primer petardo de la velada comienza a hacer recuento de todos los amores que se le fueron cada uno de los 365 días pasados?
¿Eres de ambas especies según el grado de agave que tenga el tequila con el que decidiste agasajarte al pie del árbol navideño?. Entonx: los boleros cantados por Luismi son la música de fondo ideal para cualquier melancolía espesa.
Soporta, esa garganta prodigiosa, cualquiera de nuestros llantos por desamor, cualquier arranque furibundo de nuestro patetismo sentimental.
Cómprate cualquiera de los discos en los que Luismi canta boleros porque para el fin que serán escuchados, el muchacho, con esa voz maravillosa que el Dios o el Diablo le otorgaron, no defraudará jamás.
Sin embargo, quien haya asistido últimamente a algún concierto de Luis Miguel sabrá de lo que hablamos cuando decimos que el otrora “Sol de México” es una sombra de sí mismo.
Hace tiempo ya que se acerca peligrosamente a su decadencia y se aleja de su florecer, tras 30 años de una carrera ininterrumpida en la que llegó a vender más 100 millones de discos y de más de una década sin ofrecer ninguna propuesta musical nueva.
Su halo de misterio, el destino trágico de una vida atribulada en la que se destaca a menudo la desaparición de su madre y la complicada relación que mantuvo con su progenitor ya no funcionan como claves de atracción, aun cuando es mucha la gente que todavía alaba su presencia en diferentes escenarios de México y el mundo.
Su repertorio, conformado por las canciones de su juventud, los boleros que lo consagraron como una estrella mundial y las canciones clásicas mexicanas que el cantante ejecuta acompañado de mariachis resultan un material de archivo que jamás se renueva.
Es, en ese sentido, un artista que vive de las glorias pasadas, un hombre clavado con uñas y dientes al mito que él mismo ha alimentado escondiéndose en forma contumaz de la prensa y de los fans.
Temas pop como “La incondicional” y boleros como “No sé tú” y “Tres palabras” son la voz de un cantante transformado por la cosmética, bronceado excesivamente y con apósito capilar, una muestra del obsesivo anclaje en el pasado que parece transitar, alejado ya de sus mejores épocas.
Luis Miguel parece ser su propia sombra y su trabajo en el escenario resulta una parodia de sí mismo, aunque es su voz, verdadero prodigio de la naturaleza, la que no ha pasado por ningún proceso de maquillaje y, por el contrario, conserva si no la frescura al menos la afinación que lo convirtieron en uno de los intérpretes más importantes del cancionero latinoamericano.
Tampoco ha menguado la comunicación especial que tiene el cantante con un público que lo venera y es seguramente en ese vínculo se han basado las autoridades del Estado de Guerrero para elegirlo como imagen de Acapulco.
PARA LA PROMOCIÓN TURÍSTICA
Así es: Luis Miguel será la nueva imagen para la promoción turística de Acapulco, en el Pacífico mexicano, anunció el Gobernador del estado de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, en las redes sociales.
“Hoy me reuní con el cantante internacional Luis Miguel quien será la imagen del puerto de Acapulco”, escribió Aguirre en su perfil de Facebook.
Según un despacho de la agencia EFE, el artista –al decir del gobernador- “dará un gran realce2 al puerto y a Guerrero, tanto en el ámbito nacional como en el internacional y explicó que se grabarán spots en diferentes localizaciones y escenarios del puerto y con los empresarios turísticos.
No es la primera vez que el cantante, conocido como “El Sol”, colabora con “el Estado de Guerrero, pues en 2007 trabajó con una inmobiliaria mexicana para desarrollar un gran complejo residencial llamado “La isla de Acapulco”.
El intérprete, de 43 años, ha vivido durante diferentes periodos en su carrera en el puerto de Acapulco, uno de los principales destinos de playa de México, azotado en los últimos años por la violencia del crimen organizado, sobre la que nunca, en correspondencia con su mutismo y falta de interés en los temas sociales, Luis Miguel jamás se ha pronunciado.
EL JUEGO DEL GATO Y EL RATÓN
En 2010, la salud del cantante y, sobre todo, lo poco que se dio a conocer de su verdadera condición física y anímica tras un largo mes de rumores encontrados que dieron cuenta, indistintamente, de una operación estética y hasta de un presunto estado de coma, pusieron en vilo a los medios mexicanos y de Latinoamérica entera.
Se trató de otra de las estrategias mediáticas que tanto resultado le han dado al intérprete nacido el 19 de abril en Puerto Rico: jugar al juego del gato y el ratón con la prensa y mantener siempre vivo el interés de los fans, a cualquier precio.
La voz de alerta la dio el periódico argentino Crónica el 11 de mayo de 2010 y corrió como reguero en Internet, terreno en donde numerosos portales periodísticos comenzaron a dar el rumor como noticia, propiciando –si cabe- aún más la confusión en torno a la verdadera situación de Luis Miguel.
La casa disquera Warner, así como la agencia de Relaciones Públicas que maneja los asuntos del cantante, Satus Media, no dieron tampoco un comunicado oficial que ayudara a esclarecer el misterio.
El rumor nació en el programa de Univisión El gordo y la flaca, que se transmite desde Miami, cuando el conductor Raúl de Molina informó que el intérprete de “Suave” y “La incondicional” llevaba 12 días internado en el hospital Cedars-Sinai Medical Center de Los Ángeles.
Un fuerte dolor estomacal, un examen de ADN ordenado por la justicia para favorecer la posición de un hombre que en Puerto Rico asegura ser el verdadero padre del cantante, un virus contraído en el nosocomio luego de una operación estética –concretamente una liposucción- y hasta un fuerte dolor estomacal, se sucedieron como posibles causas de la internación del artista.
Se sumó a ello el problema con el alcohol y las drogas que tendría Luis Miguel desde hace tiempo y del que dan cuenta sus allegados, claro que no en forma pública.
Esta circunstancia fue a partir de la cual muchos medios periodísticos centraron su información haciendo un paralelismo entre la vida del intérprete mexicano con la de Elvis Presley y la de otros artistas que murieron jóvenes a causa de sus excesos.
Fue el periódico El Universal, el de mayor circulación en México, el que dedicó su portada del 4 de abril para preguntarse si Luis Miguel seguía “La ruta de Elvis” y perecería a los 40 años, en la plenitud de su carrera artística.
Lo cierto es que en los años 80, el también llamado “Sol de México” fue internado a causa de una gastritis y fuera de ello poco se conoce de sus afecciones, así como de otras aristas de su vida personal.
Entre los fans, hay muchos que alaban su propensión al misterio y consideran que es un verdadero mérito del artista dominar a los medios con su hermetismo, generando todo tipo de especulaciones en torno a su estado de salud y sus relaciones sentimentales.
Por tanto, “no culpes a la noche” a la hora de dirimir responsabilidades en el culto a los ídolos de barro.





