
Ciudad de México, 20 julio (SinEmbargo).- Cuando una saga como X-Men alcanza su sexta entrega es porque el apetito por sus personajes y por su particular estilo no ha decaído ni mucho menos. Y esto ha beneficiado en gran medida a Marvel Comics y al hombre que se ha metido en la piel de superhéroe en varias ocasiones, Hugh Jackman, que ahora vuelve con Wolverine.
De ella se ha dicho que puede ser la mejor de la saga hasta la fecha, una que despertó mucho interés desde sus comienzos por el hecho de haber estado en manos de un guionista como Christopher McQuarrie y con Darren Aronofsky listo para dirigirla. Pero una serie de imprevistos, como el terremoto de Japón de marzo de 2011, provocaron variaciones en la producción del filme y un cambio de manos.
James Mangold pasó a reemplazar a Aronofsky y el guión, en principio inspirado en la obra de Akira Kurosawa, dio un giro hacia lo que es hoy: una película de acción, pero con mucha carga sobre el argumento.
En este caso, el personaje interpretado por Jackman, ya más que habituado a las patillas y las armas del lobo mutante, viaja a Japón, donde se encuentra con un viejo conocido. Ese encuentro tiene consecuencias muy negativas para él, como el hecho de perder la inmortalidad y tener que enfrentarse a muerte con los samuráis.
Es un factor muy novedoso que altera completamente el discurso de la película. “Logan se da cuenta de que todo el mundo al que quiere se muere y que su vida está llena de dolor. Así que al final prefiere escapar de todo”, explica Hugh Jackman.
Tras una década interpretando al personaje, el actor australiano de 44 años admite que nunca pensó que “llegaría tan lejos”.
“Debo reconocer que desde que me metí de lleno en X-Men, mi sueño fue siempre llegar a esta parte, la ambientada en Japón”, dice.
ENTRE LO FÍSICO Y LO ESTÉTICO

Para Mangold, la parte física es muy importante por la estética que aporta la película. “Pero sin perder la capacidad del drama, algo a lo que siempre he estado acostumbrado por mis trabajos anteriores”, afirma el cineasta.
Jackman explica que ser parte del universo X-Men lo obligó a realizar importantes cambios en su dieta, para ganar peso y consistencia. Su colega Dwayne Johnson le aconsejó consumir 6 mil calorías al día a base de mucha carne, arroz y pollo, que con el debido ejercicio se convirtieron en masa muscular.
La alimentación y el entrenamiento lo ayudaron a adaptarse a las exigencias del guión, que de acuerdo a la productora Lauren Schuler-Donner está centrada en la relación entre Wolverine y Mariko, la hija del líder del crimen organizado en Japón.
Es un marco en que el personaje de Jackman aprende nuevas técnicas de combate frente a un despliegue samurai, Ninja, katana y otras formas de artes marciales.
Por eso, la etapa final del rodaje tuvo lugar en Tokyo y otras ciudades japonesas, además de Gales y Australia. Todo para un presupuesto superior a los 100 millones de dólares, que se espera recaudar con creces, tal como pasó con las ediciones anteriores de la saga.
Con información de dpa





