
Ciudad de México, 5 de noviembre (SinEmbargo).- Las esculturas “Pájaro de dos caras”, “Pájaro III” y “Paloma de bronce”, se exhiben desde el pasado jueves 30 de octubre en Nueva York.
Se trata de piezas realizadas por el pintor y escultor mexicano Juan Soriano (1920-2006), que ahora visten la bulliciosa Plaza Dag Hammarskjöld, nombrada así en honor del diplomático sueco condecorado con el Premio Nobel de la Paz en 1961.
“Pájaro de dos caras” “es una escultura en bronce. Mide 4.10 metros de alto por 2.11 de ancho y 1.12 de fondo. Tiene un peso aproximado de 600 kilogramos. Fue donada por la Fundación Soriano-Keller, A.C. a la embajada de México en Washington, de cuya explanada fue trasladada al edificio de la ONU.
“La Paloma”, es una réplica de la escultura que se encuentra en la fachada del Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey.

Juan Soriano es originario de Guadalajara, Jalisco. Comenzó a pintar a temprana edad inspirado por la obra de María Izquierdo y José Chávez Morado y tuvo influencia más tarde de Diego Rivera, Frida Kahlo, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, entre otros.
Soriano desarrolló un particular interés por la cultura popular e indígena. Su obra puede definirse como una amalgama de tendencias que derivaron con el tiempo en un estilo propio.
Los trabajos del artista mexicano han sido presentados en más de 130 exposiciones montadas en México, Estados Unidos, China, Francia y Polonia.
ARTISTA EN NUEVA YORK
Las tres esculturas monumentales de Soriano que ahora resplandecen en la plaza de la ONU en Nueva York forman parte del último periodo creativo del artista jalisciense, quien por otra parte adoraba dicha ciudad, a la que asistía con frecuencia, según lo confirmó su pareja Marek Keller, director además de la fundación que lleva su nombre y el del famoso pintor.
Las esculturas llegaron a territorio neoyorquino merced al esfuerzo conjunto del Consulado General de México en Nueva York, el Departamento de Parques y recreación de la ciudad, la oficina de la ONU, así como instituciones nacionales como el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el Instituto Nacional de Bellas Artes.

“Es una manera de poner a Juan Soriano, a través de su obra, nuevamente en contacto con el público, y digo esto porque aquí las personas pueden tocar sus esculturas, sacarse fotos, hacerlas parte de su rutina diaria. Puedo decir que no había nada más gratificante para él que ver esa interacción de la gente con su trabajo”, dijo Keller, quien en 2012 recibió el Águila Azteca por difundir durante más de tres décadas el arte mexicano en el extranjero.
Exponer las esculturas monumentales de Soriano en una plaza fue un proceso que llevó tiempo y esfuerzo hasta que finalmente pudo concretarse.

“Ojalá esta exhibición sirva de puente para que más obras de artistas mexicanos puedan ser conocidas aquí”, agregó el viudo de Soriano.
Las esculturas permanecerán en la Plaza Dag Hammarskjöld, de Manhattan, Nueva York, hasta el 30 de abril de 2015.




