
Los Ángeles/Ciudad de México, 27 de agoto (SinEmbargo/La Opinión).– El discurso de odio de Donald Trump, que se ceba con los mexicanos –aunque barre con los latinos en general– parece haber encontrado un fuerte asidero en la extrema derecha norteamericana, que se siente representada por él. Ayer, en medio de la indignación por el arrebato contra el periodista Jorge Ramos, uno de los ex líderes del Ku Klux Klan más notorios respaldó públicamente al candidato republicano.
En las últimas semanas, Trump ha fortalecido su posición sobre los migrantes, ahora que encabeza las encuestas entre republicanos e incluso demócratas. Ahora ha concentrado su rechazo no sólo a la inmigración ilegal, sino también a la legal. Entre sus propuestas está construir un muro a lo largo de la frontera entre las dos naciones (pagado por México) o confiscar las remesas que los migrantes envían a sus países, o deportar a todos los latinos que hayan entrado de forma ilegal a los Estados Unidos, o subir los impuestos que pagan los productos mexicanos que se comercializan a Estados Unidos, entre otras cosas.
Trump también propone que se modifique la Constitución para acabar con la ciudadanía por nacimiento, por lo que los niños nacidos dentro de las fronteras de Estados Unidos ya no serán ciudadanos de forma automática. Algunos académicos mexicanos ya comparan el discurso del millonario como el de Alemania en la década de 1930, cuando hicieron a los judíos “los responsables de todo lo que estaba pasando”.
Esto le ha atraído aplausos, y lo ha acercado a los radicales mientras que el comportamiento histórico de los hispanos en Estados Unidos, que suelen no acudir a las urnas, agrega temor. El periodista Jorge Ramos, de origen mexicano, advirtió en diferentes entrevistas con la prensa nacional e internacional sobre el riesgo que representa no tomar en serio a Donald Trump. “Creo que es un gravísimo error no tomarlo en serio. Acusarlo de payaso y de no saber lo que dice es un gravísimo error”, dijo al diario Reforma. “Trump ofrece el horror. Está ofreciendo la utopía de un país blanco, sin inmigrantes, cuando Estados Unidos es multiétnico”, comentó a su vez a El País.
Medios como The Washington Post y The Economist coinciden con Ramos en que la alerta es real.
David Duke, ex gran mago del KKK y miembro de la Cámara de Representantes de Louisiana, pidió a Trump “dar el máximo”. En comentarios reportados por Buzzfeed, Duke dijo: “Él [Trump] está diciendo lo que ningún otro republicano han dicho o dicen los pocos conservadores. Y también se ha ido hasta el punto de decir que [el problema] no es sólo la inmigración ilegal, sino también la inmigración legal”.
Duke, individuo que niega la existencia del Holocausto y la figura más reconocible de la derecha radical estadounidense, elogió a Trump por ser un buen vendedor y entender que su “camino hacia la popularidad” recae en abordar la migración. “Y realmente ha dicho cosas muy grandes recientemente. Así que cualquiera que sea su motivación, me importa una mierda. Me gusta mucho el hecho de que él hable sobre esta amenaza inmediata y mayor para el pueblo estadounidense”.
“Aunque no podemos confiar en él para hacer lo que él dice, los otros candidatos republicanos no podrán ni siquiera decir lo que él dice. Así que Trump tiene sin duda la mejor de las suertes", agregó.
Hace una semana se dio a conocer que Trump se encuentra a sólo seis puntos de distancia de la ex Primera Dama, Hillary Clinton. En julio, la distancia entre ellos era de 16 puntos. Clinton obtendría el 51 por ciento de los votos y Trump el 45 por ciento, según los resultados de una encuesta realizada entre votantes registrados por CNN-ORC.
Pero Clinton sigue siendo la favorita para ganar las elecciones presidenciales de 2016. Ganaría a Trump y el Gobernador de Wisconsin, Scott Walker, por seis puntos, al ex Gobernador de Florida, Jeb Bush, por nueve puntos y a la ex consejera delegada de Hewlett-Packard,Carly Fiorina, por 10 puntos.
EL ALGUACIL RUDO
Trump, un multimillonario norteamericano de 69 años de edad y dueño de una fortuna personal de 4 mil millones de dólares, recibió esta semana el apoyo del controvertido alguacil del condado de Maricopa, Arizona, Joe Arpaio, quien quiere ir en un viaje oficial a México y desea que lo acompañe Trump. Arpaio está convencido que el viaje podría demostrar el interés de Estados Unidos por retomar las riendas en asuntos como la inmigración y el comercio o demostrar que México no está interesado en resolver este tipo de problemas.
“He tenido resistencia por parte del Gobierno mexicano, tengo resistencia por parte del Gobierno federal de aquí, y [ese rechazo] tiene que ver con la peligrosidad. ¿De verdad? No estoy nada preocupado por eso, probablemente tiene que ver más con la politiquería que con el riesgo, ¿no creen?”, dijo Arpaio en entrevista con la publicación conservadora Breitbart.
Arpaio, un rudo alguacil que suele tener posturas antimigrantes, aplaudió que Trump prometa la ampliación del muro fronterizo.
El alguacil enfrenta un proceso por desacato a las órdenes de un juez federal en un caso relacionado por prácticas de perfil racial contra los hispanos. Antes de ser alguacil del condado de Maricopa, fue agente de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) en Ciudad de México en la década de 1970.
¿DESPERTARÁN LOS LATINOS?
Hace 10 días, el diario estadounidense Washington Post y el semanario británico The Economist dijeron que sí hay razones para que los 33 millones de mexicanos que viven en EU tengan temor. Coincidieron en que Trump es una amenaza real.
Las propuestas de Trump son “populistas, xenófobas, nacionalistas, proteccionistas y extremedamente ligeras en su credibilidad intelectual”, afirmó The Economist en su artículo Reforma migratoria que hará grande a América de nuevo. Este plan, dice el medio extranjero, “no reconoce el papel inmigrantes hispanos desempeñan en el mantenimiento de peso de Estados Unidos en la economía global”.
El encontronazo entre Donald Trump y Jorge Ramos y el tono antiinmigrante de las campaña interna republicana ha provocado muchas reacciones en medios sociales y conversaciones sobre el tema en la comunidad latina. La pregunta es: ¿generará también la participación cívica y el voto de esta comunidad en las elecciones del año que viene?
Para los observadores, la contienda presidencial republicana de 2016 tiene ecos de California, 1994, el año en que el entonces Gobernador Pete Wilson apoyó una medida llamada la Proposición 187 –que quitaba el acceso a la educación y salud a los inmigrantes indocumentados- para la boleta de noviembre y para impulsar su reelección.
“Claramente vemos algo de lo que ocurrió en 1994 en el tipo de debate sobre inmigración que se está dando y en la retórica utilizada”, dijo la analista política Sherry Bebitch Jeffe. “La animosidad hacia el partido republicano que surgió entonces entre los latinos en California aún persiste”.
La medida 187 se aprobó, pero en los años subsiguientes se observó un aumento en la tasa de naturalización y participación latina, llevando a cambios políticos y a la elección de una nueva clase política, más demócrata, en el estado.
Pero ahora se trata de una elección presidencial. Es mucho más lo que está en juego.
Algunos creen que el impulso es claro. “Si alguien hubiera escrito un guión para reactivar y re energizar el voto latino, el personaje principal perfecto es Donald Trump”, dijo Leo Briones, un consultor de campañas políticas en Los Angeles. “Su estilo irreverente, irrespetuoso está incitando el odio hacia los latinos”.
Pero no es tan fácil, dice Roberto Suro, profesor de periodismo en la Universidad del Sur de California (USC). “Los latinos, y los inmigrantes son el único grupo que Trump ha atacado repetidamente sin sufrir ninguna consecuencia negativa”, dijo Suro. “La razón de eso es que nosotros no somos relevantes en una primaria republicana. Un candidato puede ganar la nominación republicana con cero votos de la comunidad latina”.
En cuanto a la elección general, Suro explica que “los latinos han demostrado en más de una ocasión que tienen la habilidad de quedarse en casa y no votar y esto que está pasando no es nuevo, solo que el mensajero es mucho más abierto. Lo que antes otros decían indirectamente, el lo dice con todas las letras”.
“Si el está hablando de los latinos , y no tanto de las mujeres, o la comunidad gay o los afroamericanos, es porque el castigo es mucho peor si habla de esos grupos”, agregó Suro.
Para Adrian Pantoja, profesor de Pitzer college, el tono de la campaña no solo es antilatino sino “dañino para la democracia y el proceso electoral”.
“No recuerdo una primaria presidencial en donde la retórica haya sido tan xenófoba”, dijo Pantoja.
Pero para Suro, los ejemplos existen y queda ver qué tanto le importa a la comunidad latina en esta ocasión.
“Depende de cuanto dure este asunto”, agregó. “Es un candidato muy inusual y está rompiendo muchas reglas”.






