EL GLAM HERMANO: CUANDO LOS ROCKEROS LE DIERON DURO AL MAQUILLAJE

18/08/2012 - 12:00 am

Aunque el principal precursor del Glam y, por qué no decirlo, su majestad en la actitud artística de dotar de visibilidad estrafalaria a un contenido tan provocador como su imagen, fue David Bowie, muchos se olvidan que también existió Peter Gabriel, sin dudas un verdadero valiente cuando de portar disfraces en el escenario se trata.

Peter Gabriel

El fundador de Genesis, la banda que dio consistencia al rock sinfónico hasta convertirse, desde su creación en 1967, en un referente obligado en la historia contemporánea del género, echó mano de cuanto recurso escénico hubiera disponible para disfrazarse de todas las maneras, cada una de las cuales le permitían contar un cuento surrealista, a menudo extractado de sus propios sueños.

Primero, Peter se disfrazó de zorro sin avisarle a sus compañeros Mike Rutherford, Steve Hackett, Tony Banks, Anthony Phillips y Chris Stewart y luego siguieron las alas de murciélago para “Watcher of the skies” y otras vestimentas hoy célebres como “The flower”, “Britannia” y The Reverend”, entre tantos otros.

Como suele suceder en estos casos, el personaje se comió a la persona y la relevancia escénica de Gabriel se hizo más trascendente que el concepto-Genesis en sí y produjo la previsible desintegración de la banda.

Para decirlo en buen romance, los muchachos del grupo ya no aguantaban más al muy teatralizado Pedro Gabriel.

Tal vez, sin aquellos disfraces memorables no hubiéramos gozado de lo que luego fue y hasta la fecha es aún, la rutilante carrera en solitario del prodigioso compositor e intérprete británico, pero ahí están los hechos del pasado que ya no podemos controlar.

David Bowie

En el principio, ya lo dijimos, también hubo Bowie.

“El rey de Inglaterra”, como fue llamado recientemente en las redes sociales que explotaron cuando David Robert Jones fue objeto de homenaje en la clausura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, hizo de la imagen un contexto que expresara sin palabras un mensaje profundo.

Si Ziggy Stardust es más que un héroe para millones de fans que lo idolatran en casi todo el mundo, fue gracias a haber cargado de significado una propuesta musical que perdura, consistente en usar el cuerpo y todo lo que pueda pintarlo, disfrazarlo, distorsionarlo, para expresar un pensamiento que necesitaba varias aproximaciones hasta ser medianamente comprendido.

Lo hizo, además, en un campo bizarro cual es ese terreno donde muchas veces hace nido la banalidad más feroz: la música popular, el tan mentado rock comercial.

LO QUE SE VE SE SIENTE

Pero si iniciamos esta nota hablando de dos artistas extraordinarios como Peter Gabriel y David Bowie, fue precisamente para ponerlos en el centro de ese movimiento nacido en Gran Bretaña a principios de los setenta con el nombre de Glam, una poderosa corriente musical para el que lo visual tenía tanto peso como lo estrictamente musical.

La mayor virtud del Glam fue oponer una estética osada y sin tapujos al machismo genético que ostentó el rock desde sus inicios.

Marc Bolan

Hicieron falta muchos metros de tela estampada con animal print, varios centímetros de plataforma, mucho color plateado, kilos de purpurina, para construir un universo excesivo representado por el mencionado David Bowie, el líder de T.Rex Marc Bolan y el menos sustancial, aunque no por ello menos exitoso, Gary Glitter, entre otros.

Siguió en el tiempo y como verdadero rey de los ochenta, el grupo Queen, otro regalo de la Gran Bretaña al mundo, cuyos integrantes establecieron una química prodigiosa para darle al Glam una consistencia extraordinaria al condimentarlo con el heavy metal, sirviéndose en gran parte de la inolvidable y sofisticada estampa de un cantante como pocos, el inolvidable Freddie Mercury.

Por todos los costados esta corriente musical despedía sexo, pero de un modo que podía representar no sólo las pulsiones rudimentarias del macho clásico, sino también sensibilidades propias de grupos en otro tiempo neutralizados en el lenguaje rockero: las mujeres y los gays.

The Roxy Music, con el gentleman Bryan Ferry a la cabeza, fue también un claro exponente del glamour aplicado al rock, un estilo que dio más proyección comercial a las bandas y sin duda aceitó como ninguno el engranaje de la industria musical.

Elton John, Billy Idol, David Lee Roth forman parte de la lista que, como se ve, está formada por artistas que coinciden mucho en cierta estética, pero que a la hora de la hora, representan valores y especies musicales muy distintas entre sí.

Alice Cooper

No todo, sin embargo y aunque cueste creerlo, vino de Inglaterra. En los Estados Unidos, Alice Cooper llevó hasta el extremo la estética Glam que en sus manos se convirtió en un gesto tenebroso, donde la fiesta macabra consistía en tirar gallinas al público o hacer que cortaba a una mujer en pedacitos para luego guardar los restos en un refrigerador.

EL RIMEL LE GANÓ AL LENGUAJE

Es a Alice Cooper, precisamente, banda liderada por el rockero Vincent Damon Furnier, devoto del mítico Frank Zappa y quien luego adoptara oficialmente el nombre de su antigua agrupación, que la música le debe el nacimiento de figuras icónicas de nuestro tiempo, por caso Marilyn Manson.

De Alice Cooper también surgieron, entre mucha laca para el pelo y coloridos paliacates, bandas como Deff Leppard, Poison, Kiss y Mötle Crüe, hoy de regreso a un escenario donde la nostalgia por los tiempos idos pasará por alto la edad de sus integrantes y, por supuesto, los cuerpos no tan aptos para lucir pantalones rasgados y leotardos fosforescentes.

Hacia finales de los ochenta y principios de los noventa, estas agrupaciones encendieron las cajas registradoras de la industria musical, quitándole a sus propuestas musicales todo aquello que había presumido en sus orígenes: contenido.

Como el escorpión que nunca puede traicionar su naturaleza, el Glam rock de esta época recuperó lo peor del género: el machismo.

Entre un poderoso sonido metalero, alternado con baladas pegadizas que hablaban tontamente del amor y de cosas bonitas, rockeros como Gene Simmons y el sempiterno amante de Pamela Anderson, Tommy Lee, entre otros, se hicieron millonarios gracias a un mensaje donde el rimel y el maquillaje suplantaron el lenguaje y se convirtieron en un lenguaje en sí mismos.

Excesos de drogas y alcohol en algunos casos, un apetito voraz en lo que a dinero se refiere y un desdén permanente por todo lo que implicara un compromiso con causas tendientes a darle a la mujer el lugar social que le corresponde o a la libre elección sexual el papel preponderante que juega hoy, caracterizaron a una corriente musical que, mal que les pese a sus cultores, se volvió establishment.

Prueba de ello es el reality que conduce en nuestros días el ultramillonario Gene Simmons, un as para los negocios y un venerado y venerable cínico frente a todo lo que el rock tuvo de propositivo y provocador.

Kiss

En Gene Simmons Family Jewels, el legendario bajista de Kiss es la viva imagen de un patriarca familiar ultraconservador, que despliega junto a su mujer y sus dos hijos el lujo de un american dream cumplido hasta la exacerbación (Chaim Witz, tal su verdadero nombre, nació en Israel y llegó de pequeño a Estados Unidos, con su madre, que había sufrido los males del nazismo y sin un dólar en el bolsillo) y la férrea moral occidental propia de un típico y tópico votante republicano.

Nada es blanco y negro en la vida, mucho menos en este asunto, donde abundan los colores púrpuras y anaranjados por doquier, por lo que cualquier aproximación biográfica a Gene Simmons no debería pasar por alto que, entre otras cosas, también es un enorme músico y, como tal, es considerado a menudo entre los mejores bajistas del mundo.

Hay para todos los gustos y estas bandas que retornan al escenario y que pronto animarán conciertos masivos en nuestro país, rememorarán las épocas en que el rock había perdido su discurso.

No hay discurso en las orgías a las que constantemente hacía mención el baterista de Mötley Crüe en sus entrevistas, un personaje sin dudas atractivo para el marketing y que tuvo también su reality; como tampoco hay discurso en las mansiones millonarias, las vedettes pechugonas, la mujer reducida a objeto sexual para placer de unos varones buenos para mover las caderas en el escenario y, en sus tiempos libres, mirar futbol americano y sacar turno en la peluquería para mantener sus largas cabelleras a tono, muy monos.

LA CÁSCARA ES MÁS QUE CÁSCARA

La mención a los artistas del Glam es, como puede verse, azarosa. No hay en este informe una motivación histórica puntillosa, sino el deseo de pintar una postal del ayer que vuelve con cierta opacidad al terreno del presente.

No es lo mismo Bon Jovi que Whitenaske, no es igual ni siquiera Mötley Crüe a Kiss ni este a Deff Leppard o Poison, todas esas bandas constituyen una historia en sí mismas, cuya trascendencia en la música contemporánea bien merece un estudio concienzudo de cada uno de los pasos que dieron hasta llegar al éxito.

Cuando los rockstar le dieron duro al maquillaje fundaron el Glam. Cuando le agregaron alcohol a lo bestia, decibeles inauditos y mucho power tanto en los riffs como en las batidas, nació el Glam Metal.

Es el Glam Metal lo que en pocos días iniciará lo que sin duda se constituirá en una fiesta ardiente e imparable en nuestro país: Mötley Crüe, Kiss, Deff Leppard y Poison pisen nuestro suelo hispano y ahí se verá cuánto de aquello queda en el esto.

El 8 de septiembre, la banda británica Def Leppard –liderada por el vocalista Joe Elliott- y la estadounidense de hard rock Poison actuarán juntas en la Arena Ciudad de México con su gira Rock Of Ages, capitalizando el inminente estreno de la película homónima que tiene al cincuentón Tom Cruise, moviendo las caderas cual adolescente.

TOCARÁN TAMBIÉN EN MONTERREY

Def Leppard, conformado por Elliott (voz), Vivian Campbell (guitarra), Phil Collen (guitarra), Rick “Sav” Savage (bajo) y Rick Allen (batería), es una de las bandas más importantes del rock, nació en los setentas en Sheffield y tiene más de 30 millones de discos vendidos.

Mötley Crüe

Por su parte, Poison fue popular a finales de los 80 y principios de los 90, cuenta con más de 50 millones de álbumes vendidos sólo en su país, más de 14 materiales discográficos y es una de las bandas más representativas del Glam Metal.

El 29 de septiembre, Kiss y Mötley Crüe se juntan para tocar en el Foro Sol, en el marco de The Tour, gira que dio inicio el 20 de julio de 2012.

¡Y que viva el rock and roll!

Mónica Maristain

Mónica Maristain

Es editora, periodista y escritora. Nació en Argentina y desde el 2000 reside en México. Ha escrito para distintos medios nacionales e internacionales, entre ellos la revista Playboy, de la que fue editora en jefe para Latinoamérica. Actualmente es editora de Cultura y Espectáculos en SinEmbargo.mx. Tiene 12 libros publicados.

Lo dice el reportero