A medida que las personas envejecen, las modificaciones estructurales en el cerebro influyen en su capacidad de adaptación al entorno, indican expertos.
MADRID, 20 Ene. (EUROPA PRESS).- Cambiar un hábito parece sencillo sobre el papel, pero con el paso de los años se convierte en un reto cada vez mayor. Rutinas arraigadas, respuestas automáticas y una menor tolerancia a lo inesperado hacen que adaptarse a nuevas situaciones no sea tan fácil como antes. No es sólo una cuestión de voluntad: algo más profundo está en juego.
¿Qué le ocurre al cuerpo cuando envejecemos?
A medida que las personas envejecen, los cambios estructurales en el cerebro influyen en su capacidad de adaptación al entorno, asegura un trabajo de la Universidad de Arkansas (Estados Unidos).
Así, en un nuevo estudio de eNeuro, realizado por Tatiana Wolfe y sus colaboradores de la Universidad de Arkansas, se caracterizó los cambios en el cerebro a lo largo de dos periodos de la edad adulta que podrían corresponder a cambios en el comportamiento adaptativo.
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— OPS/OMS México (@OPSOMSMexico) October 6, 2020
Las estructuras cerebrales que nos ayudan a adaptarnos
Los investigadores identificaron áreas cerebrales asociadas con la capacidad de adaptación al entorno mediante el análisis de estudios previos de neuroimagen. Posteriormente, utilizaron una base de datos de acceso público —el Proyecto Conectoma Humano— para identificar las diferentes estructuras que permiten que estas áreas cerebrales se comuniquen y colaboren para promover la conducta adaptativa.
Las estructuras relacionadas con la alternancia entre tareas o la actualización de información sobre el entorno se vincularon más estrechamente con las conductas adaptativas en adultos mayores que en adultos jóvenes.
Un conjunto de datos de imágenes independiente del Biobanco del Reino Unido reveló que las características biológicas de estas estructuras, de las que las personas mayores dependen en mayor medida, se deterioraron con el tiempo, lo que podría estar relacionado con déficits en la adaptabilidad conductual que surgen más tarde en la edad adulta.
Según los investigadores, este trabajo apoya la idea de que las estructuras cerebrales vinculadas a la capacidad del cerebro para adaptarse al entorno experimentan cambios relacionados con la edad y apuntan a posibles medidas para identificar estos cambios.




