El mundo habla de guerra: Canadá diseña escenarios para una invasión militar de EU

20/01/2026 - 11:30 am

Según fuentes citadas por The Globe and Mail, "las Fuerzas Armadas prevén tácticas de insurgencia similares a las empleadas por los muyahidines afganos".

Ciudad de México, 20 de enero (SinEmbargo).– Las Fuerzas Armadas Canadienses sí consideran posible una invasión militar estadounidense. Y han preparado escenarios para responder.

“Se cree que es la primera vez en un siglo que las Fuerzas Armadas Canadienses han creado un modelo de un asalto estadounidense a este país, miembro fundador de la Organización del Tratado del Atlántico Norte [OTAN] y socio de Estados Unidos en la defensa aérea continental. Un modelo militar es un marco conceptual y teórico, no un plan militar, que es una directiva procesable y paso a paso para ejecutar operaciones”, dice The Globe and Mail hoy, en un texto exclusivo. Los funcionarios que consultaron y varios expertos afirmaron que “es improbable que la administración Trump ordene una invasión de Canadá”.

Canadá está considerando enviar un pequeño contingente de tropas a Groenlandia para unirse a un grupo de ocho países europeos que están realizando ejercicios militares como muestra de solidaridad con Dinamarca, del cual la isla autónoma es un territorio. Donald Trump ha amenazado con hacerse de la isla por las buenas o por las malas.

Trump también ha presionado a Canadá con que acepte ser “el estado número 51” de Estados Unidos. El diario cita que el fin de semana, según NBC, Trump se ha quejado cada vez más con sus asesores sobre la vulnerabilidad de Canadá ante los adversarios estadounidenses en el Ártico. Steve Bannon, exjefe de estrategia de Trump y quien mantiene una estrecha relación con el Presidente, afirmó que Canadá está “cambiando rápidamente” y se está volviendo “hostil” hacia Estados Unidos.

The Globe and Mail sostiene que Canadá no cuenta con la cantidad de personal militar ni el equipo sofisticado necesarios para repeler un ataque estadounidense convencional. Por lo tanto, agrega, el ejército prevé una guerra no convencional en la que pequeños grupos de militares irregulares o civiles armados recurrirían a emboscadas, sabotajes, guerra con drones o tácticas de ataque relámpago.

El diario habla de guerra de guerrillas, como las que usó el Talibán en Afganistán.

“Uno de los funcionarios afirmó que el modelo incluye tácticas empleadas por los muyahidines afganos en sus ataques relámpago contra soldados rusos durante la guerra afgano-soviética de 1979-1989. Estas fueron las mismas tácticas empleadas por los talibanes en su guerra de 20 años contra Estados Unidos y sus fuerzas aliadas, entre ellas Canadá. Muchos de los 158 soldados canadienses muertos en Afganistán entre 2001 y 2014 fueron alcanzados por artefactos explosivos improvisados ​​(AEI)”, cita el reportaje.

Las Fuerzas Armadas de Canadá sí consideran posible una invasión militar estadounidense. Y han preparado escenarios para responder.
El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla durante la Ceremonia Nacional de Indulto del Pavo del Día de Acción de Gracias en la Casa Blanca, en Washington, D.C., Estados Unidos, el 25 de noviembre de 2025. Foto: Hu Yousong, Xinhua

“Los planificadores militares imaginan un ataque estadounidense que seguiría señales claras del ejército de que la asociación entre los dos países en NORAD, el Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte, estaba terminando y que Estados Unidos tenía nuevas órdenes de tomar Canadá por la fuerza. El servicio militar obligatorio se ha descartado por ahora, pero el nivel de sacrificio que se exigiría a los canadienses sigue siendo un tema central, según los funcionarios. La general Jennie Carignan, jefa del Estado Mayor de la Defensa, ya ha anunciado su intención de crear una fuerza de reserva de más de 400 mil voluntarios. Los funcionarios indicaron que podrían recibir armas o solicitarles que intervengan si Estados Unidos se convierte en una potencia ocupante”, se lee en el texto.

La guerra hipotética

Hoy mismo, coincidentemente, Gerard Baker, editor general de The Wall Street Journal, arma un escenario parecido. Juega con la idea de una “tercera guerra mundial” que inicia, justamente, con Groenlandia.

El periodista narra una batalla probable. Trump, plantea, insiste en que “Estados Unidos necesitaba anexar Groenlandia por su propia seguridad y la del hemisferio occidental en general, e inicialmente intentó presionar a Dinamarca, la autoridad soberana de la isla ártica, para que la vendiera. Al emplear su herramienta diplomática favorita, los aranceles de importación, Trump —con razón— esperaba que los europeos cedieran, como solían hacer al enfrentarse a la realidad de que décadas de dependencia y complacencia los habían dejado impotentes ante la fuerza”.

“Pero los daneses, un pueblo orgulloso cuyos soldados habían luchado y muerto junto a los estadounidenses en Irak y Afganistán, se negaron. Cuando Trump ordenó a las fuerzas estadounidenses tomar la isla, Dinamarca reclutó a un puñado de naciones para ayudar en la resistencia: una coalición de países dispuestos, pero poco capaces. Nunca fue una competencia”.

Y entonces, el mundo entra en guerra, con un frente formado por Canadá y Europa.

Mientras, narra Gerard Baker, en este escenario hipotético, “China impuso un bloqueo a Taiwán. Con los buques de guerra estadounidenses que antes patrullaban el estrecho ahora desplegados para perseguir barcos narcotraficantes en el Caribe y neutralizar la resistencia inuit en las costas de Groenlandia, Taipéi capituló rápidamente. Luego, en una medida devastadora, Pekín ordenó la liberación de todos sus algoritmos de inteligencia artificial más sofisticados para acceso abierto. La explosión de la oferta de tecnología desplomó el mercado estadounidense, desplomando las valoraciones de las grandes empresas tecnológicas estadounidenses, que se habían basado en su supuesto dominio de la IA”.

Y finalmente, la superioridad estratégica de Estados Unidos “se vio limitada por las nuevas realidades geopolíticas, y no tenía intención de iniciar una guerra nuclear. En cambio, junto con sus tres aliados restantes —El Salvador, Qatar y Senegal—, firmó una paz precaria, una carta tripartita que sustituyó el orden global de denominación estadounidense por un condominio de Rusia, China y Estados Unidos, dominante en sus respectivas regiones”.

Ese es el mundo que imaginamos cuando Donald Trump cumple un año en el poder. Faltan tres.

Redacción/SinEmbargo

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Lo dice el reportero