FOTOS ¬ Príncipe saudí acusado de matar a periodista lanza megaproyecto... con Trump

25/01/2026 - 4:00 pm

Entre armas, inversiones y lujo inmobiliario, el acercamiento entre Trump y Mohammed bin Salman expone cómo la diplomacia en Medio Oriente se cruza con negocios privados.

Ciudad de México, 24 de enero (SinEmbargo).- Hace siete años el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman era visto como un “paria”. En esos mismos términos, de hecho, lo llamó el Presidente Joe Biden. Hoy es visto por Donald Trump como un "muy buen amigo", uno con quien Washington ha trazado una alianza estratégica.

Fue en noviembre pasado cuando, Trump recibió a Mohammed bin Salman en la Casa Blanca, en una escena que marcó una de las rehabilitaciones diplomáticas más sorprendentes de los últimos tiempos y confirmó que, en la era Trump, los derechos humanos pesan menos que los negocios, las armas y los megaproyectos. En esa reunión apenas si se tocó el asesinato del periodista crítico y columnista de The Washington Post, Jamal Khashoggi, un crimen del que la CIA responsabilizó al propio Mohammed bin Salman.

En su visita, Trump ofreció a Arabia Saudita un paquete sin precedentes de cooperación: la venta de aviones de combate furtivos F-35, tanques Abrams, acceso privilegiado a armamento avanzado y cooperación en energía nuclear civil e inteligencia artificial. Además, designó al reino como “aliado mayor fuera de la OTAN”, una categoría que abre la puerta a investigación conjunta con el Pentágono, entrenamiento militar y créditos preferenciales.

A cambio, Mohammed bin Salman prometió más de un billón de dólares en compras e inversiones en Estados Unidos, sin precisar plazos, pero enviando el mensaje que Trump quería escuchar.  Pero la visita no solo tuvo implicaciones de Estado. También dejó ver una relación cada vez más difusa entre política exterior y negocios privados.

A inicios de este año, la Organización Trump informó que se asociará con Dar Global para desarrollar un hotel y un campo de golf de la marca Trump en Arabia Saudita, un proyecto valuado en 7 mil millones de dólares. El complejo se ubicará en Diriyah y contempla la construcción de 500 mansiones de lujo, cuyos precios irán de los 6.7 a los 24 millones de dólares.

Este desarrollo se integra al megaproyecto Diriyah, una iniciativa inmobiliaria de 63 mil millones de dólares financiada por el Fondo de Inversión Pública saudí (PIF), organismo que es presidido por el príncipe heredero Mohammed bin Salman (MBS).

En el comunicado que anunció la inversión, Eric Trump aseguró que el proyecto “redefinirá el lujo y la excelencia en la región”, al tiempo que establecerá “un nuevo estándar” acorde con lo que describió como el compromiso histórico de la marca con la calidad, el prestigio y una elegancia atemporal.

La Organización Trump también anunció un acuerdo separado de 3 mil millones de dólares con Dar Global para construir el Trump Plaza en Jeddah, Arabia Saudita.

 

En el plano geopolítico, Mohammed bin Salman logró imponer sus condiciones. Si bien reiteró su interés en sumarse a los Acuerdos de Abraham, dejó claro que Arabia Saudita no reconocerá a Israel sin una “ruta clara” hacia una solución de dos Estados, una postura que choca frontalmente con el gobierno de Benjamín Netanyahu. El tema quedó, en los hechos, congelado por años, mientras Riad gana margen de maniobra en Medio Oriente, expone The New York Times.

El otro gran eje fue la tecnología. Trump se mostró dispuesto a facilitar a Arabia Saudita los chips más avanzados del mundo, indispensables para los centros de datos que sostendrían la ambición saudí de convertirse en una potencia global en inteligencia artificial.

Sin embargo, hubo asuntos que no quedaron resueltos. El acuerdo nuclear civil volvió a posponerse por la polémica sobre el enriquecimiento de uranio, una línea roja histórica para Washington, y tampoco se formalizó un pacto de defensa mutua comparable al que Estados Unidos mantiene con Japón o Corea del Sur. Aun así, la posible llegada de F-35 a Arabia Saudita ya representa un giro estratégico en el equilibrio militar regional.

Los negocios de Trump con Arabia

Semanas después del encuentro en la Casa Blanca, la Organización Trump anunció un megaproyecto inmobiliario de 7 mil millones de dólares en Diriyah, con hotel, campo de golf y 500 mansiones de lujo, así como desarrollos adicionales en Yeda que elevan a más de 10 mil millones de dólares las inversiones ligadas a la marca Trump en Arabia Saudita. Todos forman parte de proyectos financiados por el Fondo de Inversión Pública saudí, presidido por el propio Mohammed bin Salman.

Diriyah es un megaproyecto de 63 mil millones de dólares financiado por el Fondo de Inversión Pública saudí (PIF), que es presidido por el propio Mohammed bin Salman. En un comunicado oficial, Eric Trump aseguró que el proyecto “redefinirá el lujo y la excelencia en la región”, y que establecerá “un nuevo estándar” alineado con los valores de prestigio y exclusividad de la marca Trump.

La gestación del acuerdo comenzó al menos desde mayo pasado, cuando Trump visitó Arabia Saudita y fue llevado por el príncipe heredero a recorrer Diriyah, donde le mostró una maqueta del ambicioso plan de reconstrucción. Más allá de la inversión directa, los acuerdos contemplan pagos millonarios por el uso del nombre Trump, un esquema de licencias que, según reportes de Forbes sobre tratos similares, destina alrededor del 80 por ciento de esos ingresos directamente a Donald Trump.

Los acuerdos han reavivado las críticas por posibles conflictos de interés.

Durante su primer mandato, Trump prohibió a su empresa cerrar nuevos negocios en el extranjero; en el segundo, eliminó esa restricción. Aunque la Casa Blanca insiste en que la Organización Trump está en un fideicomiso administrado por sus hijos, expertos en ética pública señalan que el esquema no impide que el Presidente se beneficie directa o indirectamente de decisiones de política exterior.

El complejo forma parte de Diriyah, un megaproyecto de 63 mil millones de dólares financiado por el Fondo de Inversión Pública saudí (PIF), que es presidido por el propio Mohammed bin Salman. Foto: Dar Global

A eso se suma que el pasado 12 de enero, Dar Global anunció el lanzamiento oficial de Trump Plaza Jeddah, lo que marcó su tercera colaboración con la Organización Trump en Arabia Saudita. Valorado en más de mil millones de dólares. "Este emblemático desarrollo, estratégicamente ubicado dentro del extenso complejo Amaya, en la calle King Abdulaziz, está listo para redefinir la vida urbana de lujo en el próspero panorama inmobiliario de Yeda, tras el exitoso lanzamiento de Trump Tower Jeddah en diciembre de 2024", informó la organización Trump en un comunicado.

Trump Plaza Jeddah fue presentado como un desarrollo inmobiliario de uso mixto diseñado para concentrar en un solo complejo residencias, oficinas, espacios comerciales y restaurantes, con el objetivo de atender a un mercado internacional de alto poder adquisitivo.

"Ampliar nuestra presencia en Arabia Saudita con Trump Plaza Jeddah subraya nuestro compromiso con la calidad de primer nivel y el diseño icónico. Este proyecto refleja la solidez de nuestra relación con Dar Global y nuestra confianza en Yedda como ciudad dinámica y de relevancia global. Trump Plaza Jeddah establecerá un nuevo referente para los destinos urbanos integrados", dijo Eric Trump,.

El componente habitacional contempla distintas tipologías de vivienda, entre ellas departamentos Trump Executive Residences, completamente amueblados, de uno, dos y tres dormitorios; residencias Trump Park Residences de dos a cuatro dormitorios, incluidos áticos; así como casas adosadas Trump Townhouses de cuatro dormitorios.

El proyecto se complementa con oficinas integradas a las viviendas, áreas comerciales de lujo y una oferta gastronómica de alta gama. Además, incorpora servicios opcionales de gestión de alquileres, orientados a inversionistas extranjeros interesados en esquemas de propiedad y administración integral.

Un crimen ignorado por Trump

En noviembre de 2018, fue la propia Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos la que concluyó que el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salmán, ordenó el asesinato del periodista crítico y columnista de The Washington Post, Jamal Khashoggi, en el consulado del reino en Estambul a principios de octubre.

The Washington Post reveló en ese entonces el informe de la CIA , el cual señalaba a Mohamed bin Salmán como un "buen tecnócrata" pero volátil, arrogante y alguien que "va de cero a cien, que no parece entender que hay algunas cosas que no puede hacer".

El periodista disidente asesinado Jamal Khashoggi. Foto: Twitter/RSF.

Pese a ello, el asesinato de Jamal Khashoggi apenas apareció en la conversación pública entre Trump y Mohamed bin Salmán.

De hecho, cuando una periodista preguntó a Mohammed bin Salman por el informe de la CIA que concluyó que aprobó la operación para capturar o matar al disidente, Trump lo defendió y minimizó el crimen. El príncipe heredero respondió con una declaración cuidadosamente ensayada, lamentando la muerte y asegurando que su gobierno ha reformado sus mecanismos internos.

Para analistas, el caso resume una transformación más profunda: Arabia Saudita vuelve al centro del tablero global no pese al historial de represión de su líder, sino gracias a su peso económico, energético y tecnológico. Y Trump, fiel a su estilo, parece medir la política exterior en dólares, armas y marcas registradas.

Redacción/SinEmbargo

Redacción/SinEmbargo

Lo dice el reportero