Marco Rubio, Secretario de Estado de EU y cubano de segunda generación ha abogado por un uso más agresivo de las sanciones contra la isla e incluso por un enfoque más intervencionista.
Ciudad de México, 13 de febrero (SinEmbargo).– Marta Hurtado, portavoz del Alto Comisionado de las Naciones Unidas (ONU) para los Derechos Humanos, Volker Türk, pidió este viernes a Donald Trump que levante su embargo petrolero contra Cuba, mientras la crisis humanitaria en la isla se profundiza. Dijo que “estamos extremadamente preocupados por la profundización de la crisis socioeconómica de Cuba, en medio de un embargo financiero y comercial que dura décadas, fenómenos climáticos extremos y las recientes medidas estadounidenses que restringen los envíos de petróleo”.
Ayer llegaron a La Habana dos barcos de carga de la Marina Armada de México con ayuda humanitaria. Es una gran señal de solidaridad, pero ayuda poco. Los mexicanos se organizan con grupos cubanos para una gran colecta en el Zócalo, pero sigue siendo poco. La presión de los llamados “halcones” en Washington han hecho que Donald Trump endurezca contra la isla.
Cuando Fidel Castro derrocó la dictadura derechista de Fulgencio Batista en 1959, muchos cubanos conservadores huyeron a Florida. Organizaron una facción política histéricamente anticomunista. Y Marco Rubio, como la mayoría de los republicanos del sur de Florida, proviene de esta diáspora. Como Carlos Giménez y Mario Díaz-Balart, impulsores de la política radical del “sin petróleo, sin viajes, sin oxígeno" a Cuba. O como la representante María Elvira Salazar, quien plantea que “el hambre de una madre” o “un niño que necesita ayuda inmediata” son sacrificios necesarios para una política de aislamiento que finalmente derroque al gobierno cubano.
Nathan Thompson, asesor principal de políticas en Just Foreign Policy, grupo de defensa con sede en Washington, dice que “tras el impactante e ilegal ataque del Presidente Trump a Caracas y la captura del Presidente venezolano Nicolás Maduro en la madrugada del 3 de enero, los halcones latinoamericanos no tardaron en centrar su atención en Cuba”.
El Secretario de Estado Rubio de Estados Unidos (EU), conocido por su ascendencia cubana y principal halcón en la lucha contra Cuba, agrega, se presentó en la improvisada tarima de Mar-a-Lago de la Casa Blanca y declaró: “Si viviera en La Habana y estuviera en el gobierno, estaría preocupado”.
“El propio Trump compartió con aprobación una publicación en Truth Social proponiendo a Rubio como el próximo Presidente de Cuba, hizo varias proclamaciones de que el gobierno socialista de Cuba está a punto de colapsar y, lo más importante, anunció una emergencia nacional por la ‘amenaza inusual y extraordinaria... a la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos’ que representa la isla de nueve millones de habitantes, amenazando con aranceles a cualquier país que proporcione petróleo a Cuba, una medida dirigida directamente a México, que se ha convertido en el mayor proveedor de Cuba”, escribe Nathan Thompson en The American Prospect.
🇺🇸🇨🇺 Marco Rubio, Secretario de Estado, sobre Cuba.
"Cuba es un desastre. Está dirigida por hombres incompetentes y seniles (...). No tiene economía. Está en pleno colapso."
"Si yo viviera en La Habana y estuviera en el gobierno, estaría preocupado, al menos un poco." pic.twitter.com/FGkD3wh4PZ
— Descifrando la Guerra (@descifraguerra) January 3, 2026
Y María Corina Machado, “la favorita de la oposición de derecha y Premio Nobel de la Paz, se ha visto obligada a revolotear por Washington para defender su derecho a gobernar Venezuela, mientras Trump cuestiona abiertamente su capacidad para hacerlo. Su convocatoria a elecciones en Venezuela este año ilustra aún más la brecha. Los halcones latinoamericanos pueden haber convencido a Trump para que derrocara a Maduro, pero esa victoria parece cada vez más una pata de mono que maldijo sus aspiraciones de una Venezuela sin chavistas. ¿Podría su escalada en Cuba correr la misma suerte?”, dice.
“Cuba es el país más obviamente amenazado por lo que Trump vanagloriosamente llamó la ‘Doctrina Donroe’ y el ‘Corolario Trump’, recordando orgullosamente las declaraciones estadounidenses de 1823 (de James Monroe) y 1904 (de Teddy Roosevelt), que enmarcaron la política estadounidense hacia el ‘patio trasero’ latinoamericano hasta la década de 1930”, dice por su parte Antoni Kapcia, en la revista progresista Jocobin.
“Desde la época de Thomas Jefferson, Cuba ha sido un factor clave en las actitudes (y acciones) de Estados Unidos hacia el Caribe y Centroamérica. Sin embargo, el episodio de Maduro aportó una nueva dimensión a la política estadounidense en la región: al ser la primera incursión militar abierta en Sudamérica continental, sugiere que ya no hay límites para el activismo estadounidense en las Américas. Esto parece haber puesto a Cuba en la mira de futuras intervenciones estadounidenses. ¿O no?”, agrega.

Rubio, cubanoamericano de segunda generación, ha abogado durante mucho tiempo por un uso más agresivo de las sanciones contra Cuba —que aún siguen vigentes y se han endurecido repetidamente en las últimas décadas— e incluso por un enfoque más intervencionista para acabar definitivamente con el sistema político cubano. De hecho, su influencia se refleja en la última orden ejecutiva de Trump del 29 de enero, señala Kapcia.
“Mientras tanto, los cubanos en la isla han sacado sus propias conclusiones, con crecientes temores de las posibles acciones de Trump. Las fuerzas armadas cubanas, siempre en alerta desde 1960, están en pie de guerra, acelerando y ampliando su ejercicio militar anual, conocido como la ‘Guerra de Todo el Pueblo’, para el personal en servicio y los reservistas. Sin embargo, cabe recordar que los escenarios de planificación del Pentágono respecto a la acción militar contra Cuba han concluido repetidamente que el costo en bajas estadounidenses sería políticamente inaceptable, dada la preparación y el entrenamiento de las fuerzas a disposición del gobierno cubano. Esto podría explicar por qué han surgido relativamente pocas declaraciones sobre Cuba de Trump o Rubio. Por lo tanto, en general, la evaluación de los especialistas tiende a ser que una invasión aún es improbable”, sostiene el autor.




