
Ciudad de México, 20 de feb (SinEmbargo).- El futuro de la energía casera podría estar sustentado en un reactor nuclear lo suficientemente pequeño como para ser instalado en el sótano de un hogar. Esto, si el científico de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA), Joseph Zawodny está en lo correcto.
Utilizando débiles fuerzas nucleares que transformen el níquel y el hidrógeno en una nueva fuente de energía atómica, el proceso ofrece una manera ligera y portátil para producir enormes cantidades de energía como combustible. Esto puede dar lugar a energía casera, revolucionar el transporte e incluso contribuir a limpiar el medio ambiente.
En la actualidad, la energía nuclear significa uno de dos enfoques. Está la fisión, que involucra la división de átomos de uranio o plutonio para liberar energía y se emplea en todas las plantas nucleares civiles y militares existentes. La otra opción es la fusión, que tiene que ver con forzar a juntarse átomos de de hidrógeno para formar helio y así liberar aún más energía.
La primera opción ha sido controversial durante décadas, mientras que la segunda es tema de investigación desde los años 50 y sigue lejos de encontrarle una aplicación práctica. Hasta ahora.
El problema con la actual tecnología nuclear es que la fisión produce desechos nucleares y tiene una mala imagen pública, mientras que juntas (fisión y fusión) involucran la generación de grandes cantidades radiación ionizan peligrosa. Tampoco ayuda el hecho de que ambos procesos requieran de extensas y complicadas instalaciones con un aislamiento pesado.
Por esta razón, Zawodny y otros investigadores tratan de construir lo que llaman Reacciones Nucleares de Baja Energía o Enrejado de Reacciones de Energía Nuclear (LENR por sus siglas en inglés), que también fue conocido a finales de los años 80 como "Fusión en frío". en aquella época los componentes de este sistema eran, en teoría, ligeros y no muy rigurosos para su manejo. Los científicos pensaban que la energía nuclear sería liberada por una reacción química, pero esta teoría terminó siendo desacreditada.
En la actualidad, no sólo el nombre ha cambiado, sino también la teoría y el enfoque de los investigadores. De acuerdo con Zawodny, el LENR utiliza fuerzas nucleares débiles que son las responsables del decaimiento de las partículas subatómicas. El proceso de este sistema radica en propiciar las condiciones adecuadas para convertir estas fuerzas débiles en energía, sólo que en lugar de utilizar elementos radioactivos como el uranio o el plutonio, el LENR usa una reja de átomos de níquel que retiene a los átomos de hidrógeno ionizados de la misma manera en que una esponja lo haría con el agua.

Los electrones en la rejilla metálica están hechos para oscilar, por lo que la energía aplicada a los electrones está concentrada en sólo algunos de ellos. Cuando se energizan lo suficiente, los electrones son forzados dentro de los protones del hidrógeno para formar neutrones lentos. Posteriormente, éstos se ahogan de inmediato en los átomos de níquel, volviéndose inestables. Entonces inicia una reacción en la que uno de los neutrones en el átomo de níquel se divide en un protón, un electrón y un anti neutrino, lo que transforma el níquel en cobre y libera energía sin la peligrosa radiación ionizante.
Las aplicaciones prácticas de este proceso podrían proporcionar más energía que cualquier reacción química. De acuerdo con Dennis Bushnell, científico en jefe del Centro de Investigación Langley de la NASA, alrededor del uno por ciento del níquel que se mina anualmente puede cubrir las necesidades energéticas a un cuarto del costo de lo que el carbón lo hace.
Por su parte, Zawodny indica que que la aplicación más lógica, en primera instancia, para el LENR sea un reactor casero; pero otra área a considerar es la transportación, ya que con este sistema podría alimentarse fácilmente a vehículos aéreos e incluso espaciales.
El futuro del LENR es cuestión de dar un paso atrás en la física nuclear. La primera generación de este tipo de tecnología dio un salto grande para investigar fuertes reacciones de fuerza. Sin embargo, ahora la meta reside en regresar y estudiar las fuerzas débiles de este tipo de energía.





