Como todos sabemos el mal de Parkinson no tiene cura, pero existen algunos elementos que pueden detener su progresión, es decir, evitar que las células mueran rápidamente.
La vitamina B12 ha demostrado en pacientes de Parkinson que ayuda a desacelerar el avance de la enfermedad, y en consecuencia, los síntomas que se presentan. Básicamente disminuye la muerte de las neuronas dopaminérgicas, las cuales están relacionadas con los ganglios que controlan los movimientos voluntarios y que son inutilizadas por este mal.

Algo similar sucede al existir deficiencia de la vitamina B12, la cual es un co-factor, es decir, una sustancia necesaria para que la enzima metionilsintaxa realice su labor. Cuando ésta deja de funcionar se empieza a acumular la homocisteína, la cual produce reacciones entre proteínas y éstas quedan inutilizadas, señaló el experto en el marco del Día Mundial del Parkinson.
Por ello, Orozco Barrios señaló que administrar, bajo estricta vigilancia médica, la vitamina B12, equilibraría la producción de homocisteína, así los efectos de la Levodopa no serían tan drásticos, e incluso se podrían revertir. El paciente no se va a curar, pero vamos a hacer que disminuya la progresión de su enfermedad, pues sus células no se van a morir tan rápidamente.

Orozco Barrios alertó que otro de los efectos que provoca la deficiencia de la vitamina B12, la cual se obtiene de los lácteos, la carne de cerdo, res, pollo, y principalmente el hígado, que es el reservorio de ésta, son las anemias perniciosas y el riesgo de padecer una trombosis, infarto cerebral o de corazón.





