El jaque mate de la máquina al hombre: el duelo entre el ajedrecista Gari Kaspárov y la computadora Deep Blue

03/05/2013 - 1:00 am

Ciudad de México, 3 de mayo (SinEmbargo).-La expresión típica del campeón ruso Gari Kaspárov parecía reflejar serenidad aquel tercer día de mayo. Deep Blue zumbaba con una normalidad desafiante ante el oponente que un año antes le había vencido con facilidad.

La calurosa primavera de 1997 dio la bienvenida al segundo y muy publicitado encuentro entre la renovada computadora de la compañía IBM y el mejor ajedrecista del mundo.  Hombre contra máquina, esa batalla tan explorada y explotada por decenas de escritores en dramáticas novelas distópicas.

Foto: Wikipedia
Foto: Wikipedia

Kaspárov estaba confiado en volver a derrotar a una placa de circuitos carente de la sensibilidad que puede dar ventaja al ser humano. Sin embargo, bajo su semblante de tranquilidad se ocultaba una enorme presión a la que estaba sometido. La campaña publicitaria fue brutal. El juego de la IBM, que no había digerido la derrota en 1996, era explotar la guerra psicológica.

La compañía no podía fallar esta vez. Deep Blue era capaz de analizar 220 millones de movimientos por segundo, contando con un catálogo hecho por varios grandes maestros del ajedrez. Además había sido programada para anticipar todos los movimientos de Gari, recopilados en su memoria tras el estudio de cientos de partidas del ruso.

El humano ganó el primer juego de la partida. Para el segundo día, la computadora fue actualizada con el fin de programar los movimientos que habían dado el triunfo a Kaspárov.

Pero la presión sobre el campeón mundial se incrementó gracias a la inusitada cobertura de los medios de comunicación y los carteles enormes colocados por todo Nueva York. Y Kaspárov fue muy humano en el segundo juego, donde tuvo que defender usando las piezas negras. Deep Blue empató el tanteador luego de que el campeón, que cometió varios errores, se rindiera.

Los representantes de IBM informaron a Gari que otro programa encontró una jugada en la cual pudo haber asegurado las tablas y mantener la ventaja. El ruso no lo podía creer y estaba enfurecido consigo mismo y con la empresa retadora. Un desgaste emocional y análisis repetitivo de cómo pudo haber dejado pasar aquella posibilidad le dejaron tocado psicológicamente.

Vinieron tres empates seguidos en los días subsecuentes. La defensa de Deep Blue se había fortalecido, pues entre cada juego, el programa era mejorado específicamente para destruir los movimientos de un Kaspárov que cada vez estaba más furioso debido a que le fue negada la posibilidad de estudiar las partidas anteriores de la computadora, una condición desigual.

Y fue en el sexto juego cuando la moral del ruso se quebró. Deep Blue dio cuenta del campeón en 19 minutos para cerrar un triunfo de 3.5 a 2.5. La imagen de Gari levantándose con su bolígrafo y haciendo ademanes llenos de molestia dio la vuelta al mundo.

Kaspárov lanzó acusaciones contra IBM. Afirmó que la computadora recibió ayuda humana durante los juegos, contraviniendo las reglas acordadas. Esta visión fue retomada más tarde en una película documental llamada “Game Over: Kasparov and the Machine”.

El ruso pidió copias de los logs de Deep Blue, pero IBM las negó; más tarde serían publicadas en internet. La revancha, solicitada por el campeón mundial, fue negada por la compañía, que declaró el retiro inmediato de su computadora. El match sólo había sido usado como un arma publicitaria.

Kaspárov, que se retiró del ajedrez de competición en 2005, jugó dos veces más contra computadoras: Deep Junior y X3D Fritz. Por supuesto, ninguna de la IBM. En ambos casos, el resultado fue empate.

El segundo encuentro entre Gari Kaspárov y Deep Blue se mantiene como el momento en que el ajedrez alcanzó el mayor nivel de difusión en los medios de comunicación a nivel mundial. El polémico triunfo de la computadora apareció en miles de noticiarios de televisión alrededor del mundo y algunos diarios le dieron primera plana. La computadora había vencido al mejor del planeta.

Redacción/SinEmbargo

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