El monarca manifestó su deseo de que Bélgica preserve su unidad nacional, ante las crecientes tensiones entre valones francoparlantes y flamencos, de habla neerlandesa.
En su tradicional alocución televisada con motivo del día nacional belga, que se celebra mañana, el rey declaró que su país debe trabajar en pro de una Europa para todos y cuidar sus relaciones con los países en desarrollo de África central. Allí Bélgica tiene una ex colonia, el Congo.
Al final de su discurso, Alberto II, de 79 años, instó a todos los belgas a apoyar a su hijo y heredero, el príncipe Felipe.
"Quisiera terminar con una petición de todo corazón, como rey y como padre: colaboren activamente con el futuro rey Felipe y la futura reina Matilde", declaró.




