
Ciudad de México, 22 agosto (SinEmbargo).- Colin Egglesfield, el muchacho bueno, limpio y guapo de Hollywood, dispuesto a comerse la pantalla chica y, si es posible, toda la comida que pueda del Pujol, su restaurante favorito en el Distrito Federal.
“Yo pensaba que la comida mexicana sólo eran burritos”, dice el muy ídem con absoluta sinceridad.
El resto, toda su simpatía, toda su paciencia para escuchar las preguntas de la prensa vernácula, que van desde qué tamaño real tienen las dos flores que ilustran profusamente el esternón de la actriz Jennifer Love Hewitt, hasta si será el perverso Christian Grey en el cine, son síntomas de una muy estudiada manera de entender el difícil negocio del espectáculo.
Ya sabemos que si Colin leyera esta nota hablaría de la volubilidad de los periodistas. Si se hubiera mostrado grosero o antipático estaríamos a estas alturas denunciando su vanidad.
Pero aun así, agradeciéndole los ojos claros y brillantes, la sonrisa Colgate esplendorosa, hay algo en el actor nacido en Michigan y estrella rutilante en la calenturienta serie The Client List, impostado, fabricado para la ocasión.
Tal vez, si uno comenzara a vivir su mejor momento a los 40, como es su caso –parece que tuviera la mitad, hay que decirlo, con envidia de la mala- y estuviera en los primeros puestos de las apuestas para elegir al actor que llevará al cine la muy leída novela porno soft 50 Sombras de Grey, no tendría ganas de andar por la vida rompiendo platos o estornudando sonoramente en las reuniones sociales.
Así que este chico es muy educado, simpático, ideal para la suegra más avinagrada y en su primera visita a México para promover la serie donde la ahora embarazada Jennifer Love Hewitt se convierte en masajista con final feliz y vestuario con ligueros, todo en nombre de sus hijos, contó que en los tiempos libres se ha puesto a leer el libro de la británica E. L. James.
Es lo que decimos: qué sacrificada es la vida del actor de Hollywood.
– ¿Cómo llegaste a The Client List?
– Jennifer (Love Hewitt) había visto la película Something Borrowed y le gustó mucho mi trabajo allí. Así que me invitó a hacer el casting para la serie. Hice la audición, pasaron algunos días, me fui a entrenar, hice mis cosas y un día saliendo del gimnasio encontré un mensaje de voz de los productores de The Client List que me pedían que les devolviera la llamada, algo que hice como es lógico inmediatamente. Hablé con Jennifer, que me dijo: Nos encantó tu trabajo, pero…Y yo dije: Claro, muy bueno, pero adiós, a lo que ella enseguida replicó: …pero, ¿Te gustaría estar en The Client List? Fue muy divertido.
– ¿Cómo tomas las críticas que se le hacen a la serie, sobre todo por parte de los terapeutas dedicados profesionalmente a los masajes y que nada tienen que ver con la prostitución?
– Bueno, como actor siempre me ha gustado tomar papeles controvertidos, por lo que las críticas forman parte de ese riesgo. Por otro lado, conozco a muchos masajistas profesionales, gente seria que de verdad no se parece en nada a los personajes de la serie, ni hacen una labor que ni siquiera se acerca a la que se cuenta en televisión. Pero también conozco lugares como los de The Client List y mi opinión es que tienen un propósito, un sentido de ser. Creo que es importante respetar las dos tendencias.

– ¿Qué desafíos asume Evan, tu personaje, en la segunda temporada?
– Fundamentalmente, su actividad va a estar centrada en resolver la relación con su hermano, ahora que sabe que su cuñada también está enamorada de él. ¿Terminará Evan casándose con Riley?
– La serie es muy sexy, ¿qué piensas eso?
– Pienso que Jennifer Love Hewitt (Rileyy) es muy sexy y el resto del elenco se adapta a eso. Para mí, como hombre, es muy divertido estar en los camerinos y ver correr a chicas semidesnudas, con cuerpos espectaculares, nerviosas, preparándose antes de cada toma.
– ¿Qué sentiste cuando te dijeron que ibas a venir a México?
– Me puse muy ansioso. Sólo conocía Tijuana y de pronto llego al Distrito Federal y la gente es encantadora, la comida fantástica. Anoche estuve en el restaurante Pujol, creo que uno de los mejores del mundo. Qué maravilla. Para mí, antes de eso la comida mexicana eran sólo burritos y tacos.
– ¿Harás 50 sombras de Grey?
– Bueno, no hay nada oficial al respecto. Ya sé que las revistas y los fans hablan mucho de mí y que aparezco en unas cuantas listas, algo que sin duda me halaga mucho, pero no hay nada. Por las dudas, ya comencé a leer el libro (risas).
– ¿Te identificas con el personaje Christian Grey?
– Bueno, supongo en una primera vista que nos parecemos en eso de querer tener el control. Tiendo a ser una persona bastante controladora.
– Demasiado bonito para ser buen actor es algo que tendrás que enfrentar en tu carrera…
– (risas) Bueno, son las ventajas y desventajas de muchos actores. A menudo me invitan a castings sólo por mi aspecto, pero en ese sentido mi modelo a seguir es Jennifer Aniston, una mujer de indudable belleza que ha tenido que luchar mucho para que la reconociera como la gran actriz que también es.
– Por lo pronto, eres modelo de Armani, de Versace, digamos que no te molesta mucho lucir bien…
– (risas) La labor de modelo afianza mi carrera de actor. Cuando la gente en la calle o en el supermercado me reconoce por alguna de las campañas publicitarias que hice, siento que estoy en el camino correcto, que estoy haciendo las cosas bien. Si fuera de otro modo, me plantearía dedicarme a otro oficio.





