
Ciudad de México, 29 de mayo (SinEmbargo).- Se inaugura mañana la muestra Territorio de piel en el Museo José Luis Cuevas, un trabajo de la escultora María José Lavín con piezas realizadas en yeso, piel, papel, fieltro y barro.
La exposición, que estará abierta hasta el 29 de junio próximo, se integra de 49 esculturas, entre ellas "Venus de anhelo", "Venus ninfa", "Venus anoréxica", "Venus en la Luna", "La piel reclama", "Carmenta", "El cigomático" y "Bosque de sargazos".
“Se trata de trasgredir los lenguajes entre sí, trabajar en ellos para buscar una nueva sintaxis de la forma. Antes la mujer era sólo mirada por el hombre. Venus símbolo del amor y la fertilidad ha sido recreada una y otra vez en la escultura, mirada sólo por el hombre. Pero los símbolos del amor y la fertilidad ya no pueden ser representados de la misma manera”, afirma la artista en su página web.
“La propagación de la estirpe ha mudado en estos tiempos de hedonismo (como diría el filósofo Gilles Lipovetsky en La era del vacío), se prefiere el placer al sacrificio del cuidado y el tiempo que habrá que dedicarle a la progenie. En el marco de la vida posmoderna el cuerpo de mujer, además de constituirse en un resto, de cosificarse, también se desintegra”, agrega.
EL SITIO DE PLACER POR ANTONOMASIA
Para Lavín, nacida en 1957 en Ciudad de México, hermana a su vez de la escritora Mónica Lavín, “la Venus hoy es una forma donde lo que importa es primordialmente el sexo, el sitio de placer por antonomasia. Por ello la Venus de hoy no puede tener la densidad de otros tiempos, debe dar la sensación de volatilidad. Son tiempos de mudanza, de espacios atropellados, de necesidad de viento, de territorios de piel desgarrados, violentados, frágiles, vacíos”.

“Se nos proporcionó la idea de belleza que las esculturas clásicas eran blancas, cuando en realidad eran policromadas. Las vendas de yeso, a su vez tienen una condición de existencia transitoria y al mismo tiempo de inmovilidad y curación”, dice María José.
Con la repetición como concepto, los modelos clásicos adquieren una entidad contemporánea mediante el uso de prótesis, cáscaras, barro, que evocan a mujeres suspendidas cayendo cosidas, rotas, “porque la piel se resiste a ser olvidada a través de que la habite el dolor sin tregua”.

“Son Venus posmodernas transgredidas por las cicatrices de la memoria. Son como una metáfora de vuelo y levitación, la carne suspendida para ingresar en otra realidad. En tiempo de mudanza y de espacios atropellados, la Venus contemporánea no puede tener la densidad de otros tiempos, ahora se trata de un personaje frágil, vulnerado, desgarrado, que de pronto se somete a la violencia”, precisa María José Lavín.
Territorios de piel es la culminación del proyecto del Fonca, a través del Sistema Nacional de Creadores de Arte, convocando los textos de escritoras como Ana Clavel, Ana García Bergua, Rosa Beltrán, Mónica Lavín, Rocío Cerón, Cristina Rivera Garza y Patricia Álvarez en torno a la Venus, en un trabajo llevado a cabo en el Centro de las Artes San Agustín, Etla. Oaxaca.

María José Lavín se formó en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de San Carlos, bajo la tutela de Gilberto Aceves Navarro, Francisco Moreno Capdevilla, Ignacio Salazar, Luis Nishizawa y Gerda Gruber. Estudió en El Círculo de Bellas Artes en Madrid; posteriormente con Pedro Coronel y Francisco Toledo. Ha expuesto sus obras en México; en Houston, Nueva York, San Diego, en Estados Unidos, así como en España y Austria.
Entre sus principales exposiciones individuales se cuentan Tientos y variaciones, Entre sueños y Reinas de corazones.
Con información de CONACULTA




