
Ciudad de México, 21 de enero (SinEmbargo).- Entre los aficionados al cine a menudo se formula en clave de broma la pregunta de qué hace Ethan y qué hace Joel, en referencia a dos de los directores más importantes de la pantalla grande, quienes a pesar de no ser los únicos hermanos que trabajan juntos en el séptimo arte han construido una filmografía donde el asunto de la identidad individual queda en un segundo plano.
La noticia este martes de que por primera vez habrá una pareja en la presidencia del jurado que entregará la Palma de Oro en la 68 edición del Festival de Cine de Cannes sirvió de pretexto para que muchos medios especializados se dieran a la tarea de refrescar la memoria en torno a la obra original que han ido diseñando con verdadero ahínco los Coen.
Son hermanos como fueron hermanos los Lumière (Auguste Marie Louis Nicolas y Louis Jean), a quienes los organizadores de Cannes quieren rendir homenaje en el 120 aniversario de la invención del cinematógrafo.
“Estamos deseando regresar a Cannes este año. Es un festival que ha sido muy importante para nosotros desde el comienzo de nuestra carrera. Presidir el jurado es un honor especial, porque nunca hemos sido presidentes de nada, dijeron en un comunicado los autores de filmes de culto como The Big Lebowski y No Country For Old Men, que se llevó cuatro premios Oscar.
Ethan y Joel Coen ruedan en estos días Hail Caesar!, con un reparto estelar encabezado por George Clooney, Christophe Lambert, Scarlett Johansson, Tilda Swinton, Josh Brolin y Channing Tatum.
Los hermanos son viejos conocidos del certamen, que en 1991 los coronó con la Palma de Oro por Barton Fink, en 1996 y 2001 como mejores directores por Fargo y The Man Who Wasn't There y hace dos años con el Gran Premio del Jurado por Inside Llewyn Davis, el filme sobre música protagonizado por el guatemalteco Oscar Isaac.
UN CINE EXTRAORDINARIO
El festival de Cannes se celebra del 13 al 24 de mayo en la localidad francesa de la Costa Azul y con esta designación los organizadores honran la existencia de un cine extraordinario donde la sátira y el exotismo juegan un papel tan trascendente como el que toca a la historia en sí y a los personajes que la ejecutan.
“Disfrutamos más recreando un mundo que ya no existe que inventando un mundo que nunca existió. Incluyendo aquellos casos en que nos remontamos en el tiempo solo unos cuantos años, como en el caso de Fargo o de El gran Lebowski. Reproducir con exactitud hasta el detalle nimio, intentar imponer un punto de vista original... El pasado nos parece más exótico que el presente o el futuro”, dijo Joel Coen, en una impresión citada por un artículo publicado en la página oficial del Festival de Cannes.

Nacido el 29 de noviembre de 1954, Joel está casado con la actriz Frances McDormand y a menudo aparece como el director. Su hermano menor, Ethan (1957), suele firmar como productor y juntos forman una entidad que los amantes de las películas conocen como el “cineasta bicéfalo”.
De hecho, a veces firman como Roderick Jaynes, para montar algunos de los filmes mediante los cuales han diseñado una estética “donde las situaciones más trágicas pueden desmontarse gracias a una fantasía inverosímil”, según define hoy la página oficial del Festival de Cannes.
A propósito de Llewyn Davis, que en México se llamó Balada para un hombre común fue su película número 16. Galardonada con el Grand Prix del Festival de Cannes, la historia de un joven cantante de folk en el universo musical de Greenwich Village en 1961 fue aclamada por la crítica y consagró al joven actor guatemalteco Oscar Isaac, hoy un peso pesado entre los nuevos rostros de Hollywood.
Contó Isaac, de 35 años, que cuando se enteró que los Coen planeaban la película, sintió que era el papel que había estado buscando toda su vida. Hizo todas las pruebas de casting y finalmente quedó entre otras cosas por el talento innato para la música que posee.
“Cuando los Coen dicen que alguien merece ser actor principal en una de sus películas la gente comienza a verte con otros ojos, nos hicimos muy amigos, me enseñaron como hacer películas, me abrieron sus pensamientos, me mostraron su modo de ser y eso me impresionó, también me hablaron de sus libros y películas favoritas, además de contarme historias acerca de cómo fue trabajar con actores como Charles Durning y si, ¡me dieron la bienvenida a su mundo!”, contó el astro guatemalteco.
EL CINE DE LOS COEN
El cine de los hermanos Coen celebra esencialmente los escenarios naturales y diversos de un Estados Unidos que parece siempre estar a punto de explotar, no sólo porque la geografía rige los destinos de los habitantes de turno en forma implacable y definitiva, sino también porque esos personajes parecen a menudo manejarse con sus propias leyes, sin hacer caso a un guión preestablecido, a una cinematografía demasiado planeada.
Como si la realidad fuera una botella de gaseosa en ebullición plena y los personajes el tapón que a duras penas y no por mucho tiempo logran contener el estallido.

La frontera de Texas en los ‘80 (No es país para viejos), California, verano de 1949 (El hombre que nunca estuvo allí), la Gran depresión en Mississippi (O’Brother), invierno y nieve de 1987 en Dakota del Norte (Fargo), Hollywood en 1941 (Barton Fink), el mapa de Ethan y Joel se despliega sin brújula obedeciendo al radar que detecta a los perdedores y a los antihéroes, pero sobre todo a esas máquinas de matar que como Javier Bardem en No Country for Old Men, –en un papel que le valió el Oscar- borda el mal con cierta virtud de asceta, la otra cara de la moneda de un santo inmaculado.
La película está basada en la novela homónima del escritor estadounidense Cormac McCarthy, publicada en 2005 y cuenta la historia de Anton Chigurh (Bardem), un asesino en serie que sembró el pánico en Texas en los ‘70 y al que el español vistió con una mirada y unos gestos escalofriantes e inolvidables.
“Está mal que lo diga yo, pero esa película es una obra maestra. Creo que es una de las mejores de los Coen, si no la mejor", dijo el esposo de Penélope Cruz en diversas entrevistas cuando se dio a conocer el filme.
“El personaje conduce durante toda la película, pero yo no sé manejar; habla en inglés y, sabes, mi inglés es bastante malo; y además no me gustan las armas ni disfruto de la violencia. Pero ellos (los Coen) me convencieron. Además, siempre soñé con participar en uno de sus filmes. Al final, fue casi un sueño”, dijo Bardem al periodista Pablo Calvi, para el sitio Terra.
Steve Buscemi, John Turturro, John Goodman, Jeff Bridges, George Clooney, Holly Hunter y Frances McDormand son los “empleados en blanco” de los hermanos, quienes cuando lo necesitaron no dudaron en llamar a temporales de lujo como el ya nombrado Javier Bardem, junto a Brad Pitt, John Malkovich, Nicolas Cage, Tom Hanks, Tommy Lee Jones, Matt Damon, Tilda Swinton, entre otros.
Galardonados con la Palme d'or por Barton Fink en 1991, tres Prix a la mejor dirección (Barton Fink, Fargo, en 1996, El hombre que nunca estuvo allí, en 2001) y un reciente Grand Prix por A propósito de Llewyn Davis en 2013, Joel y Ethan Coen han presentado nueve películas en el Festival de Cannes, así como dos segmentos de películas corales.
Ahora regresan como máximas autoridades y nada podría dar más alegría a quienes aman el buen cine que ellos regalan desde hace mucho tiempo.




