Diría la frase popular: "lo que se hereda no se hurta". En este caso no podía ser más cierta. Shohei Otomo, hijo del famoso creador de manga, Katsuhiro Otomo no deja mal parada la fama del creador de Akira.
Trazos limpios de bolígrafo caracterizan la obra de este joven que utiliza elementos de la cultura japonesa y les agrega un toque transgresor. El contraste se realza con la incorporación de máximo dos colores que resaltan sobre el papel.
En las piezas de Otomo conviven la agresividad y el jugueteo sin términos medios, retando al espectador.














