El cerro libreta en Tijuana

Alicia González

06/04/2013 - 12:00 am

Foto de Jesús Bustamante.
Foto de Jesús Bustamante.

Rojigris, el cerro colorado da la bienvenida por los aires a quienes vuelan a la esquina de Latinoamérica. Dos lomas caminan de las manos como una de las mayores elevaciones al este de Tijuana donde parece nada parece existir y comienzan a germinarse flores urbanas en formas de casas y antenas de comunicación como chimeneas.

Más de 500 metros de altura son tatuados por las moradas, ramas, arbustos escarabajos y rocas habitantes que en conjunto buscan dar un mensaje a la frontera que hasta ciertas alturas deja entrever los caprichos ideológicos en forma de leyendas que han manifestado: inconformidades, culto a las deidades, porras políticas e incluso bromas absurdas.

Cual si fuera una hoja en blanco, las piedras blancas fungen como plumas en las curvas que apaciguan los temblores. Jesucristo es el señor es el tapete de bienvenida para los nuevos habitantes o los curiosos que exploran áreas aledañas a la zona. Solo unos cuantos se atreven a subirla a ritmo lento durante una hora y media en promedio.

Las miradas se desvían hacia la falda tijuanense que se desviste al exhibir diferentes mensajes, el más reciente, las iniciales FCT que representa al virtual candidato a la gubernatura, Fernando Castro Trenti, quien competía ferozmente con el ex alcalde municipal, Jorge Hank Rhon y fue desplazado por la imposición priista a titulo de democracia registrado en el cerro libreta.

Si tan solo pudiera hablar esa libreta elevada de tierra ¿Qué diría? Los tatuajes que ustedes realizan son detestables, no necesito decirle al mundo que Jesucristo es el señor de los anillos o que un ser con trayectoria política merezca registro sobre mis costillas. La imposición es una ausencia de poder para cambiar las cosas, grabados sin sentido que buscan manipular a la conciencia crítica.

No a la reforma al artículo 24 gritó en alguna ocasión el cerro ante la modificación constitucional que permitiría realizar cultos religiosos tanto en público como en privado. De inmediato fue borrado de un solo golpe, misterio que quizá en el diluvio de la noche o en la quietud del sol se resolvió sin tanto contratiempo.

El abismo electoral también fue motivo para provocar a las manos místicas a imprimir su desconcierto y tres palabras resumieron bastante bien lo que miles de mexicanos sentimos hasta la fecha: “No a EPN” También la magia de la desaparición hizo gala de su presencia.

HX3 se dibujó en las cumbres de las curvas tijuanenses. Aún se alcanzan a apreciar esas estelas terrestres que revuelan en una infinidad de interpretaciones, pero pocos saben descifrar esos arcanos impuestos por las extremidades de los intereses. ¿Será lo que estamos pensando? Quizá, nadie confirma la noticia, solo extinguen con críticas hacia los involucrados como si realmente las fueran a recibir en carne propia, cuando sus encargados de imagen y comunicación resuelven esa ola de comentarios incómodos e incluso hasta soeces en los cuales mandan a realizar esos grabados en el trasero o bien irse a molestar a sus orígenes.

Toda una ciudad se impone ante quien escala el Cerro Colorado. El desfile de automóviles circula a distancia por los carriles agrietados y las luces que comienzan a inaugurar  una noche más. Formas alternativas se esbozan en la mirada que alcanza una postal de un atardecer en el oleo celestial.

 Se arranca la hoja, (ojalá) y se vuelve a empezar a escribir sobre el cerro libreta.

Foto de Paloma Silva.
Foto de Paloma Silva.

@taciturnafeliz

Alicia González

Lo dice el reportero