
Morelia, 17 Nov. (Notimex).- Indígenas originarios de Patamban, municipio de Tangancícuaro, Michoacán, realizaron un tapete multicolor de 600 metros cuadrados y 3 millones de flores silvestres, para adornar el 24 Festival de Música de Morelia “Miguel Bernal Jiménez”.
Instalado en la Calzada Fray Antonio de San Miguel de esta ciudad edificada con cantera rosa, el arreglo floral fue dirigido por el maestro artesano Neftalí Ayungua Suárez, quien evidentemente satisfecho por el trabajo realizado por las decenas de familias que lo asisten, explicó la razón de la obra comunitaria.
El viejo artífice destacó que el objetivo primigenio de estos tapetes, que se confeccionan sobre una base de aserrín, es puramente de carácter religioso. “Los habitantes de Patamban rendimos tributo al Cristo Rey en una fiesta que le dedicamos cada año el último domingo de octubre, y le hacemos su tapete”.
Dejó ver que, sin embargo, en su calidad de organizador, se rodea de decenas familias, hombres, mujeres y niños, quienes han aprendido el noble oficio de floristas artísticos. “Tres días antes de que vayamos a confeccionar el tapete nos vamos al campo a recoger las flores en sus diversos colores y formas”.
En aquella comunidad indígena, los tapetes, realizados por secciones de uno o dos metros cuadrados, ostentan motivos religiosos y de apego a la naturaleza. Imágenes de los santos por los que los lugareños sienten devoción, animales de campo, escenas de la vida cotidiana y alegorías, predominan en ellos.
En cambio, al ser contratados para llevar su arte floral a eventos como el FMMM, los artesanos hacen que su talento mire hacia la música. De esa manera, quienes hoy desfilaron por ambos lados del tapete observaron una variedad de instrumentos musicales, tridimensionales, hechos con flores.
Pianos, trompetas, trombones y guitarras, así como llaves musicales, se sumaron a escenas como la de una casita, chiquitita, con sus puercos en el corral. También hay animales de campo, como patos, burros, palomas y otros que reflejan la cosmovisión heredada que tienen quienes realizan cada cuadro.
Entre las flores vivas que, de acuerdo con José Antonio Méndez Alvarez, otro de los creadores del monumental tapete se han utilizado en esta ocasión, se encuentran Azulemas, Amapolas, Cincollagas, Cresta de Gallo y la Flor de Maguey, así como frutos silvestres como tejocote amarillo y verde.
La idea es que el tapete permanezca en ese sitio público durante el tiempo que transcurre el festival, es decir, hasta el próximo día 25. Sin embargo, según la experiencia de los artesanos, las flores podrían marchitarse antes y perder su esplendor, dependiendo del tiempo y la intensidad con la que les pegue el Sol.
Hasta ahora, coincidieron en señalar Neftalí Ayungua Suárez y José Antonio Méndez Alvarez, esos tapetes sólo han salido del estado de Michoacán para ser realizados en Guanajuato, donde son altamente apreciados y valorados. “Pero nosotros estamos dispuestos a ir y realizarlos hasta donde nos digan”.
El valor comercial de estas obras vivas que mueven la sensibilidad de quien las observa, carece, en apariencia, de un estimado. Pero tras pensar y rascarse repetidamente la cabeza, Ayungua Suárez, estimó que un tapete de 600 metros cuadrados y 3 millones de flores le podría costar alrededor de 150 mil pesos.
A la ceremonia de presentación del tapete asistieron, entre otros invitados, Patricia Mora de Vallejo, presidenta honoraria del Festival de Música de Morelia y esposa del gobernador Fausto Vallejo.
También Eva Anzaloni, representante del Festival de Salzburgo para América Latina, Felipe de Habsburgo, presidente del patronato del festival, y Verónica Bernal, directora del FMM, quien agradeció a los artesanos de Patamban el detalle de ofrecer tan extraordinaria pieza al mejor lucimiento del festival.




