Tal vez el nombre Manoel Francisco dos Santos diga poco a muchos, pero cuando se menciona "Garrincha", el apodo de este futbolista, fallecido 29 años a la mente de los fanáticos del futbol vengan a la mente las imágenes o anécdotas del campeón mundial de 1958 y 1962 con la selección brasileña en la que brillaban astros como Didi, Zagallo y Pelé
En vida, Garrincha no acostumbraba hablar con la prensa. Sin embargo, en esta semana fue revelada una entrevista que el ex astro carioca concedió un año y medio antes de morir a un periodista argentino y que fue publicada este mes por la revista ESPN.
La entrevista fue realizada en julio de 1981 por el argentino Carlos E. Bikic, con quien abordó asuntos como su pobreza, la lucha contra el alcoholismo, el abandono de los amigos, de Pelé (sobre el cual reveló estar resentido), la relación con sus hijos y el deseo que tenía de ser técnico de fútbol.
El texto muestra a un "Anjo das pernas tortas" (Ángel de las piernas torcidas), que no oculta su amargura en la entrevista. De acuerdo con el periodista el material sólo había sido publicado anteriormente de manera parcial en Japón y hasta hoy se muestra de manera íntegra en la edición brasileña de ESPN.
Cuando se le cuestiona si el "rey" del fútbol lo visitaba, Garrincha respondió: "Él (Pelé) es un desvergonzado, se convirtió en estrella ahora", en alusión, de acuerdo con la revista, al romance que en esa época tenía su compañero con María das Graças Meneghel "Xuxa", que en ese entonces comenzaba a figurar en la televisión brasileña.
Eterno ídolo del Botafogo, Garrincha relató que en esos años recibía ayuda financiera de Giulite Coutinho, que de 1980 a 1986 fue presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), según publicó la revista deportiva.
"Quien paga mi casa es la CBF. Pero no es la CBF y sí Giulite Coutinho, que dijo que gusta mucho de mí y que la CBF me debe mucho y nunca hizo nada por mí. Cuando más necesité y cuando estuve enfermo, fue Coutinho quien me ayudó. Pero él no quiere propaganda ni nada de eso. Él quiere ser amigo de verdad", manifestó.
Garrincha explicó que al terminar su carrera profesional muchas personas próximas desaparecieron de su entorno: "De Garrincha todo el mundo gusta, quiero verlos gustar de Manoel dos Santos, prometer y dar. No es prometer y no dar, ¿entiende? Porque cuando yo estaba en auge, todo el mundo hablaba: '¿Qué necesita?, ¿Qué quiere?' Pero ahora..."
Manoel Francisco dos Santos murió el 20 de enero de 1983 por complicaciones de una cirrosis, aunque en la entrevista manifestó que había dejado la bebida por recomendación médica.
Garrincha tuvo 14 hijos no reconocidos y habla de ellos, citando orgulloso a Ulf Lindberg, fruto de una relación que tuvo en Suecia en 1959, durante una gira del Botafogo. No obstante, Lindberg viajó a Brasil por primera vez cuando su padre ya había fallecido.
Cuando se le preguntó sobre su futuro, Garrincha respondió que le gustaría ser técnico de fútbol, pero subrayó que no aceptaría cualquier propuesta.
"Hay que ir para un buen equipo, que te dé apoyo, así, usted llega sólo para entrenar, el resto es por cuenta del club. Ahora, sacar de su bolsillo para dar dinero para que un jugador pueda volver a casa o para que compre unos zapatos para entrenar, así no sirve. Así no quiero", esas fueron las últimas palabras registradas para prensa de la leyenda caída, el punta derecha que enredaba las piernas del rival; el que volvía locos a los defensas y extasiaba a los hinchas.






