DATOS ¬ El péndulo de América Latina en 25 años: derecha, izquierda y ¿ahora derecha?

13/01/2026 - 12:05 am

Desde el año 2000, con el inicio de la “marea rosa”, América Latina ha vivido en un vaivén político entre la izquierda y la derecha, el famoso efecto péndulo. Con un nuevo giro conservador en 2026, este recorrido revela un electorado que empuja a la región a un ciclo pendular en donde las ideologías se alternan sin conseguir romper las desigualdades estructurales que, a pesar de las promesas, persisten.  

Puebla, 13 de enero de 2026 (SinEmbargo).- A partir de 1989, América Latina empezó a ser inundada por la “marea rosa”. El término fue utilizado por primera vez en 2005 por el periodista Larry Rohter del diario estadounidense The New York Times en el contexto de la toma de posesión del presidente Tabaré Ramón Vázquez Rosas en Uruguay, con la cual “tres cuartos de los 355 millones de personas de la región (serían) gobernados por líderes inclinados a la izquierda, todos los cuales han emergido en los últimos seis años para redefinir lo que significa la izquierda”. Rohter dijo en ese entonces que ese fenómeno no era “tanto una marea roja (refiriéndose al comunismo), sino una rosa”, es decir, una ola moderada de corrientes socialistas. 

Hace 37 años Rohter publicaba que los líderes políticos desde Brasil hasta Argentina y de Ecuador a Venezuela, aunque con estilos diferentes, estaban unidos “por su convicción de que las reformas del libre mercado de la década de 1990 han fallado y por un renovado énfasis en el igualitarismo y el bienestar social, aunque no hasta el punto de desequilibrar las finanzas públicas”. Estas nuevas administraciones buscaron lograr una mayor autonomía de la región frente a Estados Unidos, además de alejarse del modelo neoliberal y la ampliación de políticas orientadas a la justicia social.

Paradójicamente, el inicio de la marea rosa estuvo marcado por la toma del poder de Hugo Chávez en Venezuela, el mismo país que hoy ha sido intervenido por el gobierno de Estados Unidos. 

Durante el siglo XXI, excepto en casos puntuales (como Cuba, Venezuela y Guatemala, que han tenido orientaciones ideológicas relativamente constantes durante largos periodos), la dinámica predominante en América Latina ha sido la de un péndulo con etapas en las que la región parece inclinarse hacia la derecha para después regresar a la izquierda y viceversa. La región ha atravesado por ciclos políticos que alternan entre proyectos de derecha e izquierda, y en los que por lo general los gobiernos con ideología de “centro” sirven como un puente entre ambos.

Como explica Thomas Legler, Director de Investigación, profesor e investigador del Departamento de Estudios Internacionales en la Universidad Iberoamericana, América Latina arrastra desde hace décadas economías con “poco desarrollo sostenido”, lo que ha llevado a que el electorado castigue de manera recurrente a los gobiernos en turno y favorezca un comportamiento pendular entre izquierda y derecha. En ese contexto, el apoyo a proyectos de izquierda no estuvo necesariamente ligado a una adhesión doctrinaria, sino a la expectativa de resultados concretos: “muchas personas en la región han señalado una y otra vez su indiferencia respecto al tipo de régimen político, mientras quien esté en el poder sí logre rendir en términos de avances de bienestar o en lo económico”. Esa combinación de estancamiento, exclusión y demanda de resultados creó, añade, “condiciones propicias para el surgimiento de estos famosos populismos, tanto de izquierda como de derecha”, que marcaron el ciclo político latinoamericano de las primeras décadas del siglo XXI.

La Unidad de Datos de SinEmbargo analizó los gobiernos de 19 países latinoamericanos desde el año 2000 hasta la fecha para entender cómo se ha movido el péndulo en América Latina. 

La derecha gobernó Latinoamérica durante los primeros 10 años del siglo XX

En el año 2000, solo tres países latinoamericanos tenían un gobierno de izquierda: Venezuela, Cuba y Chile. El resto de los países analizados tenía gobiernos de derecha o centroderecha, algunos de ellos preparándose para virar en algunos años a la ideología contraria. 

De los tres países que iniciaron el siglo con gobiernos izquierdistas, solo Cuba ha mantenido la estabilidad ideológica hasta 2026. Venezuela actualmente está en un periodo de transición tras la intervención realizada por Estados Unidos el pasado 3 de enero, durante la cual el hasta entonces presidente, Nicolás Maduro, fue secuestrado y llevado a Nueva York acusado de narcoterrorismo. Y en Chile, José Antonio Kast Rist ganó la elección presidencial de noviembre de 2025, tras lo cual asumirá el poder en marzo próximo. 

El primer triunfo de Lula consolidó la marea

A partir de 2003, la llegada de Luiz Inácio Lula da Silva al poder en Brasil y, posteriormente, con los triunfos de gobiernos de izquierda en Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador y otros países de Sudamérica, consolidaron el auge de la “marea rosa” durante la primera década del siglo.

En 2005, el mapa político latinoamericano mostraba ya un giro claro hacia la izquierda, aunque aún había una presencia relevante de gobiernos de centroderecha y derecha. Presidencias de izquierda se habían consolidado en países clave como Brasil (Lula da Silva), Venezuela (Hugo Chávez), Argentina (Néstor Kirchner), Chile (Ricardo Lagos) y Uruguay (Tabaré Vázquez), marcando la expansión de la marea rosa. Sin embargo, el péndulo regional no se había desplazado de forma homogénea: México seguía gobernado por la derecha con Vicente Fox Quesada, Colombia estaba bajo el liderazgo de Álvaro Uribe y Centroamérica permanecía mayoritariamente en manos de gobiernos conservadores.

Brasil es un caso emblemático en esta época: durante los dos primeros gobiernos de Lula da Silva (2003-2011), alrededor de 30 millones de personas salieron de la pobreza y la desigualdad disminuyó en 9.4 por ciento. 

El fallecido Presidente Hugo Chávez alertó desde 2009 cómo la principal motivación de EU y las amenazas a la soberanía venezolana durante un siglo, se remontan al control sobre este recurso. Foto: Presidencia de Venezuela.

Néstor Kirchner en Argentina, Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador impulsaron proyectos que cuestionaron el consenso neoliberal, fortalecieron el papel del Estado y promovieron políticas redistributivas. En Uruguay, el gobierno de izquierda de José Alberto Mujica Cordano, también conocido como Pepe Mujica (2010-2015) logró, por ejemplo, reducir la pobreza en términos históricos, pasando del 40 por ciento al 12 por ciento en 10 años, además de duplicar el salario mínimo. En México seguiría una transición con el priista Enrique Peña Nieto para finalmente consolidar el triunfo de la izquierda con Andrés Manuel López Obrador, pero eso pasaría hasta el año 2018. 

Mientras tanto, en Latinoamérica ocurrió lo contrario: conforme el siglo avanzó, la marea rosa se desgastó. Da Silva, por ejemplo, fue condenado a 12 años de prisión por corrupción en 2017, ejemplificando la contradicción de estos proyectos de izquierda: sí generaban resultados, pero no se escapaban de los escándalos de corrupción. Además hubo otros factores que intervinieron en el desgaste: “no podemos entender esta acción pendular sin reconocer el golpe que fue la crisis financiera mundial de 2008 y 2009”, dice Legler. Estas condiciones, de acuerdo con el especialista, provocaron “un fuerte desgaste electoral para los gobiernos de izquierda en América Latina”.

¿El péndulo se está inclinando a la derecha de nuevo?

El desgaste de esos proyectos (como en el caso de Brasil), sumado a la desaceleración económica, los escándalos de corrupción y el agotamiento de liderazgos carismáticos, dio paso a un nuevo giro. Entre 2015 y 2019, América Latina vivió una restauración conservadora, que continúa hasta el año 2026.

Mauricio Macri en Argentina, Michel Temer y posteriormente Jair Bolsonaro en Brasil, así como el retorno de la derecha en Chile con Sebastián Piñera, marcaron una etapa de retroceso de la izquierda. Este periodo mostró que los cambios ideológicos no eran irreversibles.

Pero fue también en esta época que López Obrador llevó el péndulo de México al lado contrario, al pasar de siete décadas de gobiernos priistas (y dos sexenios panistas) a la primera presidencia de izquierda en la historia del país, continuada por la también morenista Claudia Sheinbaum Pardo, la primera mujer en llegar a ese puesto.

Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum Pardo.
El pasado 1 de octubre de 2024, Claudia Sheinbaum Pardo tomó protesta como Presidenta Constitucional de México en la Cámara de Diputados. Foto: Presidencia / Cuartoscuro

Pero este año, 2026, inicia con el péndulo cargado a la derecha: de los 19 países analizados, solo ocho mantienen gobiernos identificados con la izquierda, mientras que la mayoría se inclina hacia la derecha o la centroderecha. Argentina, Chile, Ecuador, Paraguay, El Salvador, Panamá y República Dominicana se suman a un bloque conservador que hoy domina buena parte del mapa regional, ya no necesariamente articulado en torno a un proyecto común, sino más bien unido por el rechazo a los ciclos progresistas previos, el énfasis en el orden, la seguridad y la estabilidad macroeconómica, y una mayor apertura al mercado.

Kast es el primer pinochetista en triunfar en democracia en Chile. El péndulo de América Latina en 25 años: derecha, izquierda y ¿ahora derecha?
José Antonio Kast, Presidente electo de Chile, el primer pinochetista en triunfar en democracia. Foto: X @joseantoniokast

A diferencia de otros momentos históricos, este nuevo giro no parece anunciar una hegemonía ideológica clara ni duradera. Como advierte Legler, “la marea rosa nunca fue un fenómeno homogéneo ni irreversible, sino un conjunto de proyectos nacionales sujetos a los vaivenes electorales, económicos y sociales de cada país”. La coexistencia de gobiernos de izquierda en países clave como México, Brasil y Colombia, junto con administraciones conservadoras en el Cono Sur y Centroamérica, confirma que la región atraviesa una fase de fragmentación más que de alineamiento.

Legler asegura que América Latina atraviesa “un momento de mucha incertidumbre y polarización con una pauta material muy importante de procesos de desarrollo que no han rendido los frutos requeridos, son países con altos índices de desigualdad, pobreza e injusticia (...) tendencias económicas, ambientales y materiales conviven para presentar un panorama sumamente preocupante y peligroso para para toda la región, que podría ser más problemático de lo que hemos visto en los últimos 50 o 70 años”. En este contexto, el péndulo no solo podría seguir oscilando, sino volverse menos predecible.

Alejandra Padilla

Alejandra Padilla

Periodista especializada en Periodismo de Datos y cofundadora de Serendipia.

Lo dice el reportero