Hospital de España hace primer trasplante de cara del mundo con donante de eutanasia

04/02/2026 - 11:17 am

La intervención fue pionera a nivel mundial por la forma en que se planeó y supervisó el trasplante facial antes, durante y después de la cirugía.

BARCELONA, 4 Feb. (EUROPA PRESS).- La directora asistencial del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona, en España, Maria José Abadías, explicó que el centro realizó “el primer trasplante de cara del mundo” con la donación de una persona que había recibido la Prestación de Ayuda para Morir (Pram), conocida como eutanasia.

Lo dio a conocer en una conferencia de prensa junto a la receptora del trasplante parcial de cara, Carme, en la que Abadías detalló que se trató del sexto trasplante facial realizado en España, tres de ellos en el Vall d'Hebron, y el número 54 en todo el mundo.

El coordinador de programas de Donación y Trasplantes del Vall d'Hebron, Alberto Sandiumenge, precisó que se trató de un procedimiento “muy difícil y muy complejo”, y que, en este caso, requirió la participación de más de 100 personas y muchos meses de reuniones.

Planificación 3D

El jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados, Joan-Pere Barret, afirmó que se trató del primer trasplante de cara con planificación 3D con guías de corte de la receptora y la donante simultáneamente, lo que fue posible gracias a que esta última iba a recibir la eutanasia. Esto permitió planificar con antelación y detalle el trasplante, y crear los modelos tridimensionales.

También fue el primer trasplante de cara del mundo con control continuo neurofisiológico junto con el Servicio de Neurofisiología Clínica; el primero con control de perfusión intraoperatorio con fluorescencia NIR (Near-Infrared) mediante el sistema SPY-PHI, y el primero de cara en el mundo con control posoperatorio de oximetría somática regional con infrarrojos.

La receptora

Carme se encontraba de vacaciones en Canarias, en julio de 2024, cuando la picadura de un insecto le provocó una infección, tras la cual desarrolló una sepsis que la obligó a “luchar por su vida” durante dos meses y que, a su vez, terminó en necrosis en varios tejidos del cuerpo, entre ellos la cara, la boca, la lengua y varios músculos faciales.

En diciembre de 2024, la paciente acudió al Hospital Vall d'Hebron, donde Barret le planteó varias opciones, entre ellas el trasplante de cara, por el que Carme optó, y se iniciaron los trámites para poder realizar la operación.

La donante

En el decurso de este proceso, una paciente del hospital solicitó la eutanasia por problemas genéticos, “para no dejar que fuese la enfermedad la que decidiera por ella”, y quiso donar, entre otros órganos, la cara, si era oportuno.

Barret explicó que él y su equipo conocieron a la donante: “Os podéis imaginar que no pueden existir palabras para expresar la intensidad emocional y la magnitud del momento. Lo único que quería saber la paciente era si podía donar la cara. Y la respuesta, obviamente, fue positiva”.

El médico subrayó la generosidad y el altruismo de la paciente, y alabó la tarea del equipo de coordinación de Trasplantes, que realiza una labor diaria “silenciosa y anónima”, dando confort a quienes reciben la eutanasia y a sus familias, y dando vida a quienes esperan un trasplante.

Antes y después

Carme explicó que, antes del trasplante, pasó por tres UCIs; cuando salió, la necrosis se había “comido media cara”, no podía comer, no respiraba bien y no podía hacer vida normal, ni siquiera salir a tomar un café.

Cuatro meses y medio después del trasplante, y tras pasar un mes entre la UCI y la planta de la Unidad de Quemados, Carme ya tenía sensibilidad en toda la zona trasplantada y explicó que lo notaba todo, además de que ya podía comer y beber: “Es perfecto”.

La receptora, que ahora realizaba periódicamente ejercicios de rehabilitación, expresó su agradecimiento a la donante —a quien, en cumplimiento de la Ley, no conoció— y especialmente al equipo de Vall d'Hebron y a Barret: “El doctor es mi ángel de la guarda”.

El procedimiento

El procedimiento, que sólo se realiza en unos 20 centros en todo el mundo, requirió la participación de profesionales de Cirugía Plástica y Microcirugía Reparadora, Trasplantes, Inmunología, Laboratorios, Psiquiatría y Psicología Clínica, Rehabilitación, Unidad de Cuidados Intensivos y Anatomía Patológica, entre otros.

Donante y receptor debían compartir sexo y grupo sanguíneo, así como presentar medidas antropométricas similares de la cabeza. El trasplante se realizó únicamente tras una valoración del receptor que incluyó una entrevista con una persona referente “de su máxima confianza”.

En este caso, antes de la intervención se realizaron TAC a la donante y a la receptora, algo que fue posible al tratarse de una persona que iba a recibir la eutanasia y que ya había expresado su voluntad de donar.

A partir de ello, se elaboraron modelos tridimensionales digitales y una máscara de silicona para aplicar en la zona facial de la donante, reconstruyendo la zona intervenida.

La operación, que pudo durar entre 15 y 24 horas, incluyó el trasplante de piel, tejido adiposo, nervios periféricos, musculatura facial y huesos de la cara, entre otros tejidos, y contempló apoyo emocional y psicológico en el postrasplante.

Europa Press

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