Médicos y farmaceutas advierten sobre el hábito común y errado, incluso peligroso, de tomar antibióticos con leche.
Por Alberto Daniel Barboza
Los Ángeles, 6 de febrero (LaOpinión).- Tomar antibióticos con leche es un error más común de lo que parece y, según advierten médicos y farmacéuticos, puede reducir de forma significativa la eficacia del tratamiento. Muchas personas recurren a la leche para “proteger el estómago”, sin embargo, esta práctica puede provocar que el medicamento no actúe como debería y que la infección se prolongue.
Pero ojo, el problema no está en la leche en sí, sino en la interacción entre ciertos antibióticos y los minerales presentes en los productos lácteos, especialmente el calcio.
Qué antibióticos no deben tomarse con leche
Lo ideal sería que ninguno. No obstante, especialistas del Texas Poison Center hace mencionó a algunos específicos, como la ciprofloxacina y los del grupo de las tetraciclinas, que tienen la capacidad de unirse al calcio presente en la leche, el queso o el yogur.
Cuando esto ocurre, el antibiótico forma un complejo que el organismo no puede absorber correctamente.
🔬💊 ¡Cuidado con la resistencia a los antimicrobianos!
El abuso de antibióticos crea resistencia, haciendo las infecciones más difíciles de tratar y aumentando riesgos.
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Como resultado, una parte importante del fármaco se pierde en el proceso digestivo y no llega al torrente sanguíneo en la cantidad necesaria para combatir la infección. Esto no solo reduce la efectividad del tratamiento, sino que también puede retrasar la recuperación del paciente.
Los médicos advierten que cuando el antibiótico no actúa de forma completa, las bacterias pueden sobrevivir y adaptarse, lo que favorece la resistencia bacteriana. Allí es donde nace el riesgo real.
No solo la leche: otros productos a evitar
El efecto negativo no se limita únicamente a los productos lácteos. Suplementos y productos sin receta que contienen calcio, magnesio o hierro, como algunos antiácidos o multivitamínicos, también pueden interferir con la absorción de determinados antibióticos.
Por esta razón, los médicos recomiendan tomar algunos antibióticos entre una y dos horas antes, o hasta seis horas después de consumir alimentos ricos en calcio o suplementos minerales. Respetar estos intervalos permite que el medicamento se absorba de manera adecuada.




